Atilano
El apellido Atilano es un apellido patronímico de origen español, cargado de una profunda herencia histórica y religiosa que se remonta a la Alta Edad Media en la península ibérica.
A diferencia de los apellidos que nacen de un lugar geográfico (toponímicos), Atilano es un apellido patronímico, lo que significa que deriva directamente del nombre propio de un antepasado o progenitor. Proviene del nombre propio masculino Atilano.
La popularización del nombre —y su posterior conversión en apellido familiar— se debe fundamentalmente a la figura de San Atilano (c. 850 – 917). San Atilano fue un monje benedictino de origen leonés que, junto a San Froilán, llevó a cabo una importantísima labor de repoblación, evangelización y fundación de monasterios en los valles del Duero durante la Reconquista. Fue el primer obispo de la Diócesis de Zamora.
Debido a la enorme devoción popular hacia este santo en el Reino de León, muchas familias medievales de la región bautizaron a sus hijos con este nombre. Con el tiempo, los descendientes de algún "Atilano" adoptaron el nombre de su progenitor como apellido familiar para fijar su linaje.
Desde sus focos originales en Castilla y León (particularmente Zamora, León y Valladolid), el apellido se difundió hacia otras regiones de España y, posteriormente, se extendió de manera notable a América Latina, encontrando hoy en día una presencia muy significativa en países como México.
Armas
En campo de sinople, una banda de oro, engolada en cabezas de dragones del mismo metal. Bordura de plata con ocho panelas de gules.


