Aunón, Auñón, Aunyón

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El linaje Auñón (con sus variantes históricas, documentales y notariales de Auñón, d'Auñón, Aunón, Añón o Aunyón) constituye una distinguida e ilustre estirpe toponímica de probada nobleza, hidalguía de sangre y antigüedad solariega en la Corona de Castilla, con primitivo solar de gran notoriedad en la comarca de la Alcarria (Guadalajara), así como una notable proyección histórica hacia Cuenca, Toledo, Madrid, Andalucía (Sevilla, Córdoba y Cádiz) y la Corona de Aragón (Reino de Valencia y Cataluña) a lo largo de la época medieval y la época de la Monarquía.

Procede directamente del topónimo de la histórica villa y señorío de Auñón (en la comarca de la Alcarria Baja, Guadalajara), célebre enclave defensivo dependiente en origen de la Orden Militar de Calatrava.

Adoptado tempranamente a partir de los siglos XII y XIII por caballeros, alcaides de fortalezas y repobladores comarcales como apellido hereditario de solar conocido (de Auñón / Auñón).

Las casas matrices más antiguas radicaron en la villa de Auñón, Zorita de los Canes, Pastrana y la ciudad de Guadalajara, donde sus caballeros figuraron como comendadores, familiares de la orden de Calatrava, alcaides y miembros del estamento de hijosdalgo notorios.

Durante los siglos XIV y XV, ramas de la familia se establecieron en la ciudad imperial de Toledo, en Huete, Uclés y en la villa de Madrid, ocupando regidurías concejiles, alguacilazgos mayores y canonjías catedralicias.

Caballeros del linaje participaron activamente en las campañas de reconquista y repoblación del valle del Guadalquivir, fundando casales en Sevilla, Écija, Carmona y Cádiz, vinculándose al cabildo de caballeros veinticuatro, a la carrera de Indias y a la Armada real.

Ramas emparentadas y enlaces del linaje pasaron a tierras valencianas y catalanas durante los siglos XV y XVI, avecindándose en la ciudad de Valencia, la comarca de la Plana de Castellón y Barcelona, donde ejercieron oficios de escribanos de cámara, administradores de rentas del patrimonio real y procuradores forales.

Caballeros de este apellido probaron reiteradamente su nobleza, legitimidad e hidalguía de sangre ante las salas de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid y de la Real Chancillería de Granada a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII.

Concurrieron a las sesiones de cortes y ocuparon cargos preeminentes en los regimientos y concejos de sus respectivas villas.

Probaron su hidalguía y limpieza de sangre para ingresar en las órdenes militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Carlos III, así como para ejercer cargos de familiares del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los tribunales de Toledo, Cuenca, Sevilla y Valencia.


Armas

Escudo de armas

Según A. García Carraffa: De gules, con un castillo de plata aclarado de azur, sobre rocas de color natural y ante la puerta del castillo, un guerrero armado de plata, jinete de un caballo del mismo metal, empuñando en la mano derecha una espada desnuda en actitud de dar un golpe y asido con la izquierda a la aldaba de la puerta de la fortaleza.