Avila, Dávila
El apellido Ávila (registrado en documentos medievales frecuentemente como De Ávila, Avila o su forma arcaica Abila) es un apellido toponímico de una antigüedad monumental, máxima hidalguía y un extraordinario protagonismo histórico en la Corona de Castilla. Se trata de uno de los linajes más célebres y preclaros de la nobleza castellana, cuyas cepas y solares originales se localizan de forma unívoca en la provincia y ciudad de Ávila (en la submeseta norte), desde donde sus caballeros se expandieron de forma masiva hacia Extremadura, Andalucía y la totalidad del continente americano.
Tras la repoblación de la ciudad en el siglo XI por orden del rey Alfonso VI y bajo la dirección del conde Raimundo de Borgoña, Ávila se convirtió en una plaza militar de primer orden. Sus caballeros, organizados en poderosas cuadrillas o linajes nobiliarios, formaron la élite guerrera de la meseta. De estas cepas de defensores e hidalgos salieron las líneas que fijaron el apellido.
En los siglos XIII y XIV, los caballeros de la Casa de Ávila participaron activamente en las grandes campañas de reconquista del sur peninsular. Como recompensa a su bravura militar, recibieron generosos repartimientos de tierras y señoríos en Extremadura (con núcleos fortísimos en Cáceres, Badajoz y Plasencia) y en Andalucía (destacando en Sevilla, Córdoba y Jerez de la Frontera), donde sus miembros ejercieron durante siglos como veinticuatros y regidores de los cabildos.
Al expandirse las ramas familiares menores, y para mantener su exención total de pagar impuestos y resguardar sus privilegios nobiliarios locales, los miembros del apellido Ávila litigaron y ganaron centenares de reales ejecutorias ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid (para las líneas de la submeseta norte) y de la Real Chancillería de Granada (para las líneas extremeñas y andaluzas).
Armas

Los Ávila, traen: Escudo partido: 1º, en campo de gules, trece estrellas, de oro, y 2º, en campo de plata, dos lises, de azur, puestas en palo.

Las de Pedro de Ávila, que estuvo en el sitio de Burriana, con el rey don Jaime I de Aragón, trae: En campo de gules, una tao o cruz de San Antón, de azur, perfilada de oro.

Las de don Sancho Dávila y los descendientes que dejó en el Grao (València), traen: En campo de oro, seis roeles, de azur.

Los que también de Valencia proceden del caballero Alonso de Ávila, traen: En campo de azur, un león rampante, de oro.

Algunos tratadistas afirman que las primitivas de los Dávila fueron: En campo de oro, trece roeles de azur, puestos en tres palos.
Estas armas constan en la silla del Patrono, de la Iglesia de San Martín, de la anteiglesia de Zamudio, de la Merindad de Uribe (Vizcaya); en la Casa de Aprobación de la ciudad de Salamanca, y en la Casa Palacio de los Marqueses de Cardeñosa, en la ciudad de Zamora.

Los Marqueses de Velada, Navamorcuende y Albaserrada, traen: En campo de azur, seis roeles, de oro puestos en dos palos de a tres.

Los de Castilla, según Francisco Fernández de Béthencourt, traen: En campo de azur, trece bezantes, de oro, puestos tres, tres, tres, tres y uno.

Otros Dávila, traen: En campo de azur, tres castillos, de oro, puestos en faja.

Otros Dávila, traen: En campo de oro, un árbol de sinople, acostado de dos águilas, de sable y sobre el todo, trece roeles, de azur, puestos en palo, seis, seis y uno en punta.

Originario de Ávila, radicado en Madrid y Badajoz: En campo de gules, tres ruedas de carro, de oro, puestas dos y una.

Otros Abila: De gules, sembrado de roeles de oro.

Los radicados en Jerez de la Frontera y extendidos a Madrid, según Vicente de Cadenas, traen: En campo de oro, cuatro culebrinas, de azur, puestas en palo.

Alonso de Ávila, procedente de Castilla, usaba: En campo de azur, un león rampante de gules, perfilado de oro.

Los Ávila, radicados en Madrid, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de gules, dos garzas, de oro y plata, afrontadas.

Los de Zalamea de la Serena (Badajoz) usan: En campo de plata, un castillo con una paloma encima.


