Bacallar

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El linaje Bacallar (con sus variantes documentales, históricas, notariales e insulares Bacallar y Sanna, Bacallar y Castelví, de Bacallar, d'En Bacallar, Baccallar o latinizada de Bacallario) constituye una preclara, ilustre y universalmente célebre estirpe de probada hidalguía de sangre, alta magistratura de Estado, señorío baronial y dignidad de títulos de la Monarquía en la Corona de Aragón, con solar de arraigada nobleza militar radicado en el Reino de Cerdeña (singularmente en la ciudad de Cáller / Cagliari), desde donde sus miembros enlazaron con ilustres casas patricias y de la alta nobleza del Principado de Cataluña y del Reino de Valencia, alcanzando la cúspide de la diplomacia, las letras y la historia de España a través de la figura de don Vicente Bacallar y Sanna, marqués de San Felipe.

Filológicamente procede de la evolución romance bajolatina e itálica insular sobre el término bacallar o bacalare (del bajo latín baccalaureus o baccalarius, voz ligada originariamente al caballero novicio, al escudero que poseía una porción de feudo militar independiente o al hombre de armas libre de sujeción servil), consolidado en el área mediterránea de la Corona de Aragón como cognomen y apellido de linaje hidalgo.

En los registros cancillerescos y cédulas regias alternó la grafía clásica en castellano y catalán Bacallar con la duplicación consonántica sarda e italiana (Baccallar), conservando de forma regular la terminación aguda.

Quedó consignado en los libros de la Real Cancillería de la Corona de Aragón, en los registros del Estamento Militar del Reino de Cerdeña y en las secretarías de Estado desde los siglos XVI y XVII como apellido hereditario de solar y condición de nobleza calificada (de Bacallario).

En la ciudad de Cáller, los Bacallar mantuvieron suntuoso casal solariego torreado, tierras alodiales y enterramientos privativos de patronato laico en los principales templos de la plaza.

Formaron parte destacadísima del brazo militar en los Estamentos del Reino de Cerdeña, ocupando de forma ininterrumpida los oficios de gobernadores de plazas, veedores de las fortificaciones y capitanes de infantería y caballería para la defensa de la isla frente a las armadas enemigas y las incursiones del corso berberisco.

La familia concertó alianzas matrimoniales de enorme peso político y patrimonial con las principales casas del reino insular y de la confederación aragonesa, contrayendo enlace con linajes como los Sanna, Castelví, Crespi de Valldaura, Zapata y Sanjust.

La figura cumbre y más universal del linaje fue don Vicente Bacallar y Sanna (Cáller, 1669 - La Haya, 1726), caballero de singular talento político, lealtad dinástica y hondura intelectual.

Durante la Guerra de Sucesión se mantuvo inquebrantablemente fiel a la causa del rey Felipe V, sirviendo como gobernador militar de Cáller. Tras la pérdida de Cerdeña para la corona borbónica, pasó a la península, donde el monarca premió su fidelidad otorgándole en 1709 el título nobiliario de Marqués de San Felipe y el vizcondado previo de Fuentehermosa.

Desempeñó misiones de máxima confianza regia como embajador y plenipotenciario de la Monarquía en Génova y en las Provincias Unidas de los Países Bajos (La Haya), participando activamente en las negociaciones diplomáticas del Tratado de Utrecht.

Don Vicente Bacallar fue uno de los miembros fundadores de la Real Academia Española (RAE) en 1713, ocupando el sillón N y colaborando de forma directa en la redacción del célebre Diccionario de Autoridades.

Pasó a la posteridad como autor de la monumental obra historiográfica Comentarios de la guerra de España e historia de su Rey Phelipe V el Animoso (publicada en Génova en 1725), considerada la crónica contemporánea más rigurosa, lúcida e imprescindible sobre la Guerra de Sucesión española.

Miembros de la estirpe y ramas colaterales de los marqueses de San Felipe mantuvieron estrecho arraigo en la ciudad condal de Barcelona, donde emparentaron con el estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona y familias tituladas del Principado, ostentando mandos en las compañías de los reales ejércitos.

En el Reino de Valencia, los Bacallar enlazaron con la aristocracia foral y el estamento militar, estableciendo casal solariego en la capital foral y vinculándose a términos de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.

Ocuparon oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y patronos de fundaciones piadosas.

Miembros de la estirpe tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo militar en los Estamentos del Reino de Cerdeña, en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña y en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia.

Justificaron su nobleza de sangre y sentencias amparatorias de hidalguía ante la Real Audiencia de Cerdeña, la Real Audiencia de Cataluña y la Chancillería.

Probaron legitimidad de cuna y nobleza limpia ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Cáller, Valencia y Barcelona para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.

Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Santiago, Calatrava, Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III) y alcanzaron prebendas canonicales en cabildos catedralicios.


Armas

Escudo de armas

Según José Gramunt, los de Cerdeña traen: Escudo partido: 1º, de azur lleno, y 2º, de plata, un pez al natural sobre ondas de sinople y plata.