Bacardí
El linaje Bacardí (con sus variantes documentales, históricas y notariales de Bacardí, d'En Bacardí, Baccardi, Vaccardi, Bacardi o latinizada de Bacardio) constituye una ilustre, preclara y antigua estirpe de probada nobleza cívica, hidalguía de sangre, servicios a la Corona y secular arraigo en el Principado de Cataluña, con primitivas raíces de condición franca radicadas en las comarcas litorales y prelitorales del Garraf (singularmente en la villa marítima de Sitges), el Penedès, el Maresme y la ciudad de Barcelona, habiendo proyectado a su vez ramas de hidalguía y servicios forales hacia el Reino de Valencia y el Reino de Mallorca, antes de alcanzar universal celebridad en el comercio ultramarino antillano y la historia contemporánea.
Filológicamente procede de la evolución romance catalana de un nombre propio de varón germánico continental o fráncico, derivado de la raíz *Bag-hard / *Bacc-hard (compuesto por el étimo *bag- / *bacc-, «contienda», «lucha», «batalla», y el formativo nobiliario *hard / *hardu-, «fuerte», «recio», «audaz»), con el significado primitivo de «fuerte en la contienda» o «guerrero esforzado».
En el ámbito bajolatino y romance catalán se adaptó en las escribanías bajo las formas Bacardit, Bacardi y Bacardí, funcionando inicialmente como patronímico de caballeros e infanzones de procedencia pirenaica o de la Marca que pasaron a las tierras del Penedès y el Garraf durante la repoblación comarcal.
Quedó asentado como apellido hereditario de solar y condición franca (de Bacardí / d'En Bacardí) entre los siglos XIII y XIV en los libros de apeo, capbreus y protocolos notariales de las veguerías de Vilafranca del Penedès y Barcelona.
En la histórica villa costera de Sitges radicó uno de los solares más antiguos y fecundos del linaje. Los Bacardí mantuvieron heredamientos alodiales, casas francas y derechos de patronato en la parroquia de Sant Bartomeu i Santa Tecla.
Formaron parte de los prohombres y oficiales de la villa, armando navíos para la defensa de la costa y el tráfico marítimo catalán, y emparentando con linajes de la hidalguía del Penedès y el Camp de Tarragona.
De este tronco de Sitges dimanó la célebre línea indiana encabezada en el siglo XIX por Facundo Bacardí i Massó (nacido en Sitges en 1814), quien emigró a Santiago de Cuba fundando la histórica casa de destilación de renombre universal.
A partir de los siglos XVII y XVIII, una rama principal de la estirpe se asentó en la capital condal, destacando en el comercio noble, la judicatura y la magistratura real.
Alcanzaron el estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona y obtuvieron ejecutorias de nobleza y privilegios de hidalguía militar concedidos por los monarcas de la Casa de Borbón (singularmente por Carlos III y Carlos IV), destacando figuras como el jurisconsulto y cronista de la Real Audiencia Baltasar de Bacardí i Tomba y el tratadista de aduanas Alejandro de Bacardí i Janer.
Levantaron destacados inmuebles señoriales en Barcelona (como el célebre entorno del Passatge Bacardí, en la Rambla) y mantuvieron enterramientos y vínculos parroquiales privativos.
En los censos y fogatges generales de Cataluña de 1497 y 1553, constan registrados hogares bajo la grafía Bacardí en las veguerías del Penedès y Barcelona como propietarios alodiales y personas de condición generosa.
Caballeros y oficiales vinculados al comercio y la administración pasaron al Reino de Valencia, estableciendo casal solariego en la capital foral y en villas marítimas de la comarca de la Plana de Castellón y el Camp de Morvedre.
Ocuparon oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.
En el archipiélago balear se documenta la presencia de miembros de esta casa establecidos en la ciudad de Palma, sirviendo en las compañías de caballería de la costa para la defensa insular frente al corso berberisco.
Miembros de la estirpe tuvieron llamamiento, voz y voto en el brazo militar y real en las Cortes del Principado de Cataluña y comparecencia en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia.
Caballeros de los casales de Sitges, Barcelona y Valencia justificaron su nobleza de sangre y sentencias amparatorias de hidalguía ante la Real Audiencia de Cataluña y las salas de justicia del Reino de Valencia.
Probaron su legitimidad de cuna y limpieza de linaje ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Barcelona y Valencia para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (como la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III) y alcanzaron dignidades canonicales en cabildos catedralicios de la Corona de Aragón.
Armas
Los Bacardí, de Barcelona traen: Escudo mantelado curvilíneo a la punta: 1º, de oro, una cruz de gules; 2º, de gules un creciente tornado de plata, el mantel de azur con una torre de plata acostada de dos veneras de los mismo.
Arxiu Ferrer i Pié. Barcelona.


