Balbi

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El linaje Balbi (con sus variantes históricas, dialectales y notariales de Balbi, d'En Balbi, Balbo, Balbis o latinizada de Balbis) constituye una noble, ilustre y antigua estirpe patricia de probada condición de hijosdalgo de sangre, alta magistratura consular, señorío alodial y servicios financieros y militares a la Corona en la Corona de Aragón y la Monarquía hispánica, originaria de las repúblicas marítimas de la península itálica (con solares primigenios de singular relevancia senatorial en Génova y Venecia), desde donde sus caballeros y banqueros pasaron a los reinos hispánicos para arraigar en el Principado de Cataluña —con casales en la ciudad condal de Barcelona y la veguería de Girona— y en el Reino de Valencia, alcanzando títulos de nobleza, regidurías forales y hábitos de caballería a lo largo de la época feudal y durante la época de la Monarquía.

Filológicamente procede del cognomen romano Balbus (del latín clásico balbus, «aquel que habla con pausa, gravedad o leve vacilación», apelativo de notable consideración en la nobleza patricia romana consular de época republicana e imperial, como los Balbo de Cádiz).

En la Edad Media bajolatina e itálica, el nominativo plural o genitivo patronímico fijó la forma en desinencia palatal Balbi (así como la forma romance singular Balbo o la variante pirenaica y occitana Balbis), consolidándose en los libros de la nobleza patricia de Génova y el Véneto.

Quedó asentado en los registros de la Real Cancillería, libros del Consell de Cent y protocolos notariales catalanes y valencianos desde los siglos XIV y XV como linaje de distinción solariega e hijosdalgo (de Balbis / d'En Balbi).

En la República de Génova, los Balbi constituyeron uno de los linajes senatoriales y alberghi de mayor poder financiero, diplomático y territorial (dando nombre a la histórica Via Balbi y a suntuosos palacios nobiliarios), con ramas no menos ilustres en Venecia integradas en el Libro d'Oro del patriciado serenense.

Con la alianza geoestratégica forjada entre la Corona de Aragón, Carlos V y la república ligur, numerosos miembros de la casa pasaron a los estados de la Monarquía hispánica como asentistas de galeras, banqueros de la Corona y maestres de campo de los tercios.

En el Principado de Cataluña, ramas de los Balbi fijaron residencia en la diócesis y veguería de Girona y en el Maresme, donde adquirieron heredades alodiales y masías francas.

Se avecindaron en la capital condal a partir de los siglos XV y XVI, incorporándose formalmente al estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona.

Desempeñaron oficios concejiles en el Consell de Cent, cargos en la administración de la Generalitat de Catalunya y empleos de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.

En los censos y fogatges generales de Cataluña del siglo XVI, constan registrados hogares bajo las grafías Balbi y Balbis en las veguerías de Barcelona y Girona como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo.

Caballeros de este linaje pasaron al Reino de Valencia, estableciendo casal solariego en la capital foral y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.

Ocuparon oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.

Miembros de la estirpe tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña y en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia.

Justificaron su nobleza de sangre y sentencias amparatorias de hidalguía ante la Real Audiencia de Cataluña, la Chancillería y las salas de justicia forales de Valencia.

Probaron legitimidad de cuna y nobleza limpia ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Barcelona y Valencia para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.

Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III) y alcanzaron prebendas canonicales en cabildos catedralicios de la Corona de Aragón.


Armas

Escudo de armas

Según A. Garcia Carraffa: De oro, con tres peces de sinople, puestos en palo.