Balentín, Valentín

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El linaje Valentín (con sus variantes históricas, dialectales y notariales Balentín, Valentino, de Valentín, d'Valentín, d'En Valentín, Valentins, Valenti o latinizada de Valentino) constituye una esclarecida, noble e inmemorial estirpe de probada condición de hijosdalgo de sangre, infanzones de fuero, caballeros de mesnada, castellanos y señores de alodio franco, alcaides de fortalezas, regidores forales, jurados, Ciutadans Honrats, magistratura de curia y preeminencia solariega originaria de la Corona de Castilla (con ancestrales solares de sillería en las montañas de Santander, Asturias y la cuenca del Duero) y del Reino de Navarra, desde donde sus caballeros acudieron a las convocatorias de armas reales y bajomedievales, extendiéndose hacia el Reino de Aragón, enlazando con la hidalguía del Principado de Cataluña (con casales en Barcelona, Girona y Lleida), arraigando con notable pujanza en la repoblación del Reino de Valencia (asentándose en la comarca de la Plana de Castellón y la capital foral), y proyectando su presencia hacia el Reino de Murcia, Andalucía y el continente americano a lo largo de la época feudal y de la Edad Moderna.

Filológicamente procede de la evolución lingüística romance del cognomen y nombre propio latino Valentinus (derivado a su vez de valens, valentis, participio activo del verbo latino valere [«ser fuerte, robusto, gozar de salud, ser valeroso, prevalecer»]), con el significado originario de «el valiente, el vigoroso, aquel dotado de fortaleza física y ánimo resuelto».

La veneración medieval a san Valentín (obispo y mártir cristiano del siglo III) extendió este nombre de pila entre la nobleza europea y los caballeros de las cruzadas.

Con la fijación y estabilización de las dignidades hereditarias entre los siglos XII y XIV, el nombre del progenitor o caballero fundador se transformó en apellido patronímico inmutable de varonía (de Valentín / d'En Valentín), transmitiéndose agnaticiamente.

La alternancia entre la grafía labiodental canónica con uve (Valentín) y la forma bilabial con be (Balentín) respondió a las consuetudinarias vacilaciones gráficas y fonéticas de los secretarios de cancillería, curias notariales y escribanías peninsulares entre los siglos XIV y XVIII, producto del arraigado betacismo en el castellano, el aragonés y las lenguas de la Corona de Aragón.

Ambas grafías pertenecen a un único tronco solariego y linaje de sangre, empleándose de manera indistinta en protocolos de escribanía, censos de insaculación foral y procesos de hidalguía.

En los cartularios notariales castellanos, navarros, aragoneses, catalanes y valencianos, libros capitulares y protocolos de cancillería alternó la forma canónica Valentín con las variantes Balentín, Valentino, Valenti, las fórmulas señoriales de pertenencia (de Valentín, d'Valentín o d'En Valentín), y la forma de curia latinizada de Valentino, reconociéndose unánimemente en todos los tribunales de nobleza la indivisible unidad del tronco solariego.

Quedó consignado en los libros de las Salas de Hijosdalgo de las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada, en los censos de las veguerías catalanas, en los libros de repartimiento foral y en la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje de personas de condición generosa e hijosdalgo notorios de sangre.

Las investigaciones nobiliarias y los armoriales sitúan solares de gran antigüedad de este linaje en la cordillera cantábrica, en Asturias y en las merindades del norte de Burgos, Palencia y Valladolid, donde los caballeros Valentín alzaron casas fuertes de recia sillería con aspilleras defensivas y sepultura privativa en templos parroquiales, figurando inscritos como hidalgos notorios de solar conocido.

Ramas del linaje florecieron en el Reino de Navarra (en las merindades de Pamplona, Estella y Tudela), prestando juramento de fidelidad y servicio de armas a sus monarcas y ocupando alcaldías de castillos y plazas en las asambleas forales de los tres estados.

Al compás de la Reconquista, caballeros de este apellido descendieron a la meseta sur, fundando casas solariegas en Toledo, Ciudad Real, Cuenca, el Reino de Murcia y el Reino de Jaén, donde emparentaron con familias de la hidalguía local y ocuparon secularmente regidurías, alcaldías de la Santa Hermandad por el estado noble y mandos de caballería.

Caballeros de este apellido pasaron al Principado de Cataluña, estableciendo solares señoriales en la ciudad y veguería de Barcelona, en demarcaciones de Girona (en los términos de la Selva y el Empordà) y en Lleida (comarcas del Segrià y el llano de Urgell).

En estas demarcaciones, los caballeros Valentín (frecuentemente documentados bajo las grafías vernáculas Valentí o d'En Valentí) alzaron casas señoriales y casales de recia fábrica de piedra de sillería con aspilleras defensivas, portales dovelados de medio punto y enterramiento privativo de armas en templos parroquiales, prestando juramento de fidelidad y servicio de armas a los condes de Barcelona y reyes de Aragón.

Ramas secundarias de este solar se avecindaron en la capital condal a lo largo de la Edad Moderna, integrándose formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona (Ciutadans Honrats).

Desempeñaron de forma continuada oficios concejiles de consellers en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.

En los censos y fogatges generales de Cataluña (particularmente en los censos de 1497 y 1553), constan formalmente registrados hogares bajo las grafías Valentí, Valentín y d'Valentí en las veguerías de Barcelona, Girona, Lleida y Tarragona, figurando sus titulares como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo de sangre.

Concluidas las campañas militares de don Jaime I el Conquistador y a lo largo de las centurias bajomedievales y modernas, caballeros de este apellido pasaron al Reino de Valencia, asentándose en centros urbanos del maestrazgo y la franja costera.

La estirpe mantuvo una presencia continuada en el cap i casal de la ciudad de Valencia y de forma muy destacada en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules, Vila-real y Almassora) y el Camp de Morvedre, así como en tierras de Alzira, Gandía y Xàtiva.

Ocuparon de forma continuada oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.

Miembros de la estirpe avecindados en tierras aragonesas mantuvieron fueros de infanzonía de sangre y casal conocido en las riberas del Ebro y comarcas limítrofes con Cataluña y Valencia, gozando de exención de pechas pecheras y firmas posesorias ante la Real Audiencia de Zaragoza.

Miembros de las ramas de este apellido justificaron reiteradamente su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y limpieza de linaje para acceder al desempeño de cargos concejiles, regidurías y oficios preeminentes reservados estrictamente al estado noble.

Los Valentín de Castilla acudieron ante las Salas de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid y de la Real Chancillería de Granada para pleitear y refrendar sus Reales Provisiones y Ejecutorias de Hidalguía de sangre frente a los pecheros.

Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en las Cortes de Castilla, en las Cortes de Navarra, en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia y en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón.

Justificaron su hidalguía e infanzonía notoria ante la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Valencia y la Real Audiencia de Zaragoza.

Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Valladolid, Toledo, Cuenca, Murcia, Barcelona, Valencia y Zaragoza para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.

Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Santiago, Calatrava, Alcántara, Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III).


Armas

Escudo de armas

Los Valentín, de Aragón, según el Conde de Doña Marina y Gregorio García Ciprés, traen: En campo de gules, un castillo, de plata. Punta de plata, con una bocina, de sable. Bordura de plata, con  esta leyenda en letras de sable: "Vox clamantis in deserto".

Escudo de armas

Los Valentín, de La Rioja, según Julio de Atienza, traen: En campo de sinople, tres castillos, de plata, aclarados de sable y bien ordenados.

Escudo de armas

Otros Valentín, según Miguel de Salazar, traen: En campo de gules, un castillo, de plata, sobre campaña de plata, cargado de una bocina, de sable. Bordura de plata, con esta leyenda en letras de sable: "Vox clamantes in deserto".

Escudo de armas

Los Valentín, radicados en Alicante, según Vicente de Cadenas, traen: En campo de plata, una torre cuadrada, almenada y mazonada, de sable, acompañada de seis flores de lis, de azur, puestas tres y tres a cada lado, en palo.

Escudo de armas

Otros Valentín, traen: En campo de plata, una faja, de gules, resaltada de un brazo armado, de plata, sumado de una espada, también de plata.

Escudo de armas

Otros Valentín, traen: En campo de azur, medio vuelo, de plata; bordura de gules con ocho veneras, de plata.

Escudo de armas

Otros Valentín, traen: En campo de oro, un topo, de sable.

Escudo de armas

Otros Valentín, traen: En campo de sinople, una corcesca, de oro y la borla de gules.

Escudo de armas

Los de Allègre (Francia) traen: En campo de azur, un chevrón, de oro, acompañado de tres besantes del mismo metal; el jefe de gules, con tres cruces, de plata.

Escudo de armas

Los Balentín, traen: Escudo cortado: 1º, partido: primero, en campo de plata, tres volcanes, en erupción, y segundo, en campo de plata, un hombre armado con una maza en la mano, mirando a un torre de piedra, colocada a la diestra, y sumada de un dragón de sinople, y 2º, en campo de azur, once flores de lis de plata, puestas tres, cinco y tres.

Escudo de armas

Los Balentín, de Navarra, según Diego Ramírez de Avalos de la Piscina, traen: En campo de gules, un castillo, de plata. Punta de plata, una bocina, de sable. Bordura de plata, con esta leyenda en letras de sable: "Vox clamantis in deserto".