Banderas

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El linaje Banderas (con sus variantes históricas, dialectales y notariales Bandera, de Banderas, d'Banderas, d'En Banderas, Vanderas, Vandera, Bandeiras, de las Banderas o latinizada de Vexillis) constituye una esclarecida, noble e inmemorial estirpe de probada condición de hijosdalgo de sangre, alféreces mayores, caballeros de mesnada, castellanos y señores de alodio y mayorazgo, alcaides de fortalezas, regidores forales, jurados, Ciutadans Honrats, magistratura de curia y preeminencia militar originaria del norte peninsular —con primitivos casales matrices y solares de sillería de inmemorial arraigo en el Principado de Asturias (en demarcaciones de Gijón, Villaviciosa y concejos occidentales), en Castilla (en las montañas de Santander, merindades de Burgos y comarcas vallisoletanas) y en el Reino de Galicia—, desde donde sus caballeros acudieron a las convocatorias de armas de la Reconquista, pasando a fundar casas solariegas en el Principado de Cataluña (con casales de sillería en la ciudad y veguería de Barcelona y en demarcaciones de Girona y Lleida), enlazando con la repoblación foral del Reino de Valencia (con notable arraigo en la comarca de la Plana de Castellón y la capital foral), y proyectando su presencia hacia Andalucía, el Reino de Aragón y el continente americano a lo largo de la época feudal y de la Edad Moderna.

Filológicamente procede de la evolución lingüística romance medieval del sustantivo militar bandera, flexionado en plural colectivo o patronímico -as (banderas), originado en el étimo gótico y protogermánico *bandwa / *bandi («enseña bélica, guión de armas, pendón, señal de reunión militar o bando marcial»).

En el derecho bélico y la caballería medieval, alude de manera directa a la insigne dignidad de Alférez Mayor, capitán de banderas o portaestandarte de hueste. El caballero investido para alzar, desplegar y guardar las banderas de armas en el frente de batalla o en la custodia del pendón real asumía el honor más elevado y la mayor responsabilidad castrense, adoptando sus sucesores la enseña en plural como apellido inmutable de varonía (de Banderas), alusivo a la pluralidad de pendones ganados o comandados en liza.

De forma paralela y convergente, se vincula a solares, cotos y demarcaciones históricas denominadas Banderas o Las Banderas, enclaves que debieron su denominación al acto jurídico y marcial de «plantar banderas» para fijar los límites de un señorío jurisdiccional, coto de inmunidad o alodio de horca y cuchillo.

La alternancia entre la forma plural canónica (Banderas), la forma singularizada (Bandera), la variante labiodental con uve (Vanderas, Vandera) y las fórmulas de adscripción señorial (de Banderas, de las Banderas) respondió a las consuetudinarias vacilaciones de los secretarios de cancillería, curias notariales y escribanías peninsulares entre los siglos XIV y XVIII:

El arraigado betacismo peninsular propició el intercambio fluido entre b y v.

La costumbre notarial de emplear el plural colectivo (los de Banderas) para englobar a todos los miembros de la casa y solar.

Todas las variantes integran un tronco troncal indivisible de probada hidalguía, utilizándose de forma intercambiable para los mismos individuos y ramas en ejecutorias de nobleza, censos de insaculación foral y procesos de chancillería.

En los cartularios notariales castellanos, asturianos, gallegos, catalanes y valencianos, actas de las Cortes y protocolos de cancillería alternó la forma canónica Banderas con las variantes Bandera, Vanderas, Vandera, Bandeiras, las fórmulas señoriales de pertenencia (de Banderas, d'Banderas o d'En Banderas), y la forma de curia latinizada de Vexillis, reconociéndose unánimemente en todos los tribunales de nobleza la indivisible unidad del tronco solariego.

Quedó consignado en los libros de las Salas de Hijosdalgo de las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada, en los padrones de estados concejiles de Asturias y Castilla, en los censos de las veguerías catalanas, en los libros de repartimiento foral y en la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje de personas de condición generosa e hijosdalgo notorios de sangre.

Las crónicas nobiliarias y los armoriales ubican los casales matrices más arcaicos de la estirpe en las montañas de Santander y en las merindades del norte de Burgos, extendiéndose hacia Valladolid, Palencia y el Principado de Asturias (en concejos como Gijón, Villaviciosa y comarcas adyacentes).

En estas demarcaciones, los caballeros Banderas alzaron casas fuertes y casonas de recia sillería con aspilleras defensivas, arcos dovelados y sepultura privativa de armas en los templos parroquiales, figurando ininterrumpidamente inscritos como hidalgos notorios de solar conocido.

En el Reino de Galicia, el linaje mantuvo vínculos genealógicos estrechos con las casas de Pontevedra y Ourense (singularmente en torno al coto solariego de A Bandeira), enlazando con la hidalguía de pazo y prestando servicio armado en las mesnadas reales.

Con el avance de la Reconquista, caballeros de este linaje pasaron a Andalucía, avecindándose en centros neurálgicos como Sevilla, Córdoba, Málaga, Jaén y Cádiz, donde emparentaron con familias capitulares y ostentaron cargos de veinticuatros, jurados, alcaldes de la Santa Hermandad por el estado noble y capitanes de milicias concejiles.

Caballeros de este apellido pasaron al Principado de Cataluña, estableciendo solares señoriales en la ciudad y veguería de Barcelona, en demarcaciones de Girona (en los términos de la Selva y el Empordà) y en Lleida.

En estas demarcaciones, los caballeros Banderas alzaron casas señoriales y casales de recia fábrica de piedra de sillería con aspilleras defensivas, portales dovelados de medio punto y enterramiento privativo de armas en templos parroquiales, prestando juramento de fidelidad y servicio de armas a los condes de Barcelona y reyes de Aragón.

Ramas secundarias de este solar se avecindaron en la capital condal a lo largo de la Edad Moderna, integrándose formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona (Ciutadans Honrats).

Desempeñaron de forma continuada oficios concejiles de consellers en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.

En los censos y fogatges generales de Cataluña (particularmente en los censos de 1497 y 1553), constan formalmente registrados hogares bajo las grafías Banderas, Bandera, Vanderas y d'Banderas en las veguerías de Barcelona, Girona, Lleida y Tarragona, figurando sus titulares como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo de sangre.

Concluidas las campañas militares de don Jaime I el Conquistador y a lo largo de las centurias bajomedievales y modernas, caballeros de este apellido pasaron al Reino de Valencia, asentándose en centros urbanos del maestrazgo y la franja costera fértil.

La estirpe mantuvo una presencia continuada en el cap i casal de la ciudad de Valencia y de forma muy destacada en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules, Vila-real y Almassora) y el Camp de Morvedre, así como en tierras de Alzira, Gandía, Sagunto y Xàtiva.

Ocuparon de forma continuada oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.

Miembros de la estirpe avecindados en tierras aragonesas mantuvieron fueros de infanzonía de sangre y casal conocido en las riberas del Ebro y comarcas limítrofes con Cataluña y Valencia, gozando de exención de pechas pecheras y firmas posesorias ante la Real Audiencia de Zaragoza.

A lo largo de la Edad Moderna y con la apertura de las rutas hacia las Indias, miembros de este linaje pasaron al Nuevo Mundo, estableciéndose en los virreinatos de Nueva España, Perú, Nueva Granada y en la cuenca del Río de la Plata.

En estos territorios ultramarinos, los caballeros Banderas desempeñaron corregimientos, alcaldías ordinarias, encomiendas y preeminencias en los cabildos coloniales, fundando haciendas y perpetuando la nobleza de sangre de su solar originario.

Miembros de las ramas de este apellido justificaron reiteradamente su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y limpieza de linaje para acceder al desempeño de cargos concejiles, regidurías y oficios preeminentes reservados estrictamente al estado noble.

Los Banderas de Castilla, Asturias y Andalucía acudieron ante las Salas de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid y de la Real Chancillería de Granada para pleitear y refrendar sus Reales Provisiones y Ejecutorias de Hidalguía de sangre frente a los pecheros, blindando sus fueros y la absoluta exención tributaria.

Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en las Cortes de Castilla, en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia y en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón.

Justificaron su hidalguía e infanzonía notoria ante la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Valencia y la Real Audiencia de Zaragoza.

Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Valladolid, Oviedo, Sevilla, Granada, Córdoba, Barcelona, Valencia y Zaragoza para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.

Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Santiago, Calatrava, Alcántara, Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III).


Armas

Escudo de armas

Según Juan José Vilar y Psayla, traen: En campo de oro, un estandarte de gules que lo tiene un brazo armado con una lanza y una llave y tres cabezas de moro debajo.

Escudo de armas

Otros: Escudo cuartelado: 1º y 4º, en campo de azur, una llave de plata, de dos puntas en la mano, y 2º y 3º, en campo de azur, cuatro moros en cada rincón. Bordura de oro.

Escudo de armas

Otros: En campo de oro, una muralla de gules, almenada y mazonada, de sable.