Bandrés, Vandrés
El linaje Bandrés (con sus variantes históricas, dialectales y notariales Vandrés, Bandres, Vandres, de Bandrés, d'Bandrés, d'En Bandrés o latinizada de Bandres) constituye una esclarecida, noble e inmemorial estirpe de probada condición de infanzones de fuero aragonés, hijosdalgo de sangre, caballeros de mesnada, castellanos y señores de casal alodial, alcaides de fortalezas, regidores forales, jurados, Ciutadans Honrats, magistratura de curia y preeminencia solariega originaria del Reino de Aragón, con primitivo casal matriz y cuna solariega en el valle de Echo y la comarca de la Jacetania (en el Pirineo de Huesca), desde donde sus caballeros e infanzones de montaña pasaron a fundar casas solariegas en Jaca, Sos del Rey Católico, Ejea de los Caballeros, Tarazona y la ciudad de Zaragoza, enlazando con la nobleza del Principado de Cataluña (con casales de sillería en Lleida y Barcelona), pasando a lo largo de la Reconquista al Reino de Valencia (con notable arraigo en la comarca de la Plana de Castellón y la capital foral), y proyectando su presencia hacia el conjunto de la Corona de Aragón, Navarra y el continente americano a lo largo de la época feudal y de la Edad Moderna.
Filológicamente procede de la evolución romance medieval pirenaica del antropónimo y apelativo de raíz germánica y gótica *Bando o *Bandari (derivado del étimo protogermánico *bandwa / *bandi [«enseña, pendón, guión militar, bandera o bando de armas»], fusionado o adaptado sobre el formante de origen provenzal o bajolatino en -és / -ez, o bien por cruce fónico con el antropónimo griego y apostólico Andrés / Vandrés), denotando originariamente «el abanderado», «el adalid del pendón» o «el leal adalid de la parcialidad militar».
De forma concurrente, tratadistas del ámbito aragonés vinculan el vocablo con accidentes orográficos de alta montaña, a partir de la raíz prerromana y paleoeuropea *band- («vertiente, quiebra rocosa o ladera montañosa»), alusiva a los infanzones que señoreaban y custodiaban las gargantas y pasos de la cordillera frente a los valles ultrapirenaicos de Bearn y Gascuña.
La alternancia entre la grafía bilabial canónica con be (Bandrés), la variante labiodental con uve (Vandrés) y las formas llanas sin tilde ortográfica (Bandres, Vandres) respondió a las consuetudinarias vacilaciones de los secretarios de la Real Audiencia de Zaragoza, cancillerías regias y escribanías peninsulares entre los siglos XIV y XVIII, motivadas por el arraigado betacismo peninsular y por los diversos criterios paleográficos al asentar la tonicidad oxítona.
Ambas grafías pertenecen a un único tronco solariego y linaje de sangre, empleándose de manera indistinta en procesos de firmas de infanzonía, salvas de hidalguía y protocolos de insaculación foral.
En los cartularios notariales aragoneses, catalanes, navarros y valencianos, actas de las Cortes y protocolos de cancillería alternó la forma canónica Bandrés con las variantes Vandrés, Bandres, Vandres, las fórmulas señoriales de pertenencia (de Bandrés, d'Bandrés o d'En Bandrés), y la forma de curia latinizada de Bandres, reconociéndose unánimemente en todos los tribunales de nobleza la indivisible unidad del tronco solariego.
Quedó consignado en los procesos de infanzonía de la Real Audiencia de Zaragoza, en los censos de la Jacetania y las Cinco Villas, en las actas de las Cortes aragonesas y en la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje de personas de condición generosa e infanzones notorios de sangre.
Las investigaciones genealógicas y los repertorios de infanzonía sitúan el casal matriz de inmemorial antigüedad en el valle de Echo y en la noble ciudad de Jaca (Huesca), corazón histórico del primitivo reino pirenaico aragonés.
En estas demarcaciones, los caballeros Bandrés alzaron casal fuerte de recia sillería con aspilleras defensivas, portales dovelados de medio punto y enterramiento privativo de armas en templos parroquiales y cenobios, gozando inmemorialmente del estatuto de infanzones de sangre y casal conocido.
Desde su matriz pirenaica, miembros del linaje descendieron hacia la comarca de las Cinco Villas, fundando ramas de gran lustre en Sos del Rey Católico y Ejea de los Caballeros, avecindándose asimismo en Tarazona y en la ciudad de Zaragoza.
En estos núcleos urbanos, los miembros de la casa Bandrés ejercieron cargos privativos de la nobleza aragonesa: jurados capitulares, justicias, procuradores del reino y comandantes de las milicias concejiles y del somatén comarcal.
Para mantener inalterados sus fueros de infanzones de sangre (singularmente la total exención de tributos, pechas y maravedís pecheros, y el derecho privativo a portar armas y mantener caballo de guerra), los miembros de esta estirpe pleitearon y ganaron solemnes Salvas y Procesos de Infanzonía ante la Real Audiencia de Zaragoza de forma continuada a lo largo de la Edad Moderna (siglos XVI, XVII y XVIII).
En estos expedientes judiciales, conservados en los archivos de la Corona de Aragón, justificaron minuciosamente con probanzas testificales y partidas parroquiales su directa descendencia agnaticia de la casa troncal de la Jacetania.
Caballeros de este linaje pasaron al Principado de Cataluña, estableciendo solares señoriales en la veguería de Lleida (en el Segrià y la comarca de Urgell), en Girona y en la ciudad y veguería de Barcelona.
En estas demarcaciones, los caballeros Bandrés alzaron casas señoriales y casales de recia fábrica de piedra de sillería con aspilleras defensivas, portales dovelados de medio punto y enterramiento privativo de armas en templos parroquiales, prestando juramento de fidelidad y servicio de armas a los condes de Barcelona y reyes de Aragón.
Ramas secundarias de este solar se avecindaron en la capital condal a lo largo de la Edad Moderna, integrándose formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona (Ciutadans Honrats).
Desempeñaron de forma continuada oficios concejiles de consellers en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.
En los censos y fogatges generales de la Corona de Aragón (particularmente en las fogueraciones de 1495 en Aragón y 1497 y 1553 en Cataluña), constan formalmente registrados hogares bajo las grafías Bandrés, Bandres, Vandrés y d'Bandres en las veguerías de Lleida, Barcelona y en diversas merindades aragonesas, figurando sus titulares como propietarios alodiales y personas de condición generosa e infanzones de sangre.
Concluidas las campañas militares de don Jaime I el Conquistador y a lo largo de las centurias bajomedievales y modernas, caballeros de este apellido pasaron al Reino de Valencia, asentándose en centros urbanos del maestrazgo y la franja costera fértil.
La estirpe mantuvo una presencia continuada en el cap i casal de la ciudad de Valencia y de forma muy destacada en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules, Vila-real y Almassora) y el Camp de Morvedre, así como en tierras de Alzira, Gandía, Sagunto y Xàtiva.
Ocuparon de forma continuada oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.
A lo largo de la Edad Moderna y la época contemporánea, miembros de este linaje destacaron en la magistratura, la política y la cultura jurídica aragonesa y española.
En el siglo XX, brilló con singular relieve la figura del ilustre jurista, letrado y político aragonés don Juan Antonio Bandrés Salvador y su hijo don Juan María Bandrés Molet, destacadas personalidades del foro y de las instituciones públicas que perpetuaron en la vida civil el hondo arraigo y la tradición foral de este linaje pirenaico.
Miembros de las ramas de este apellido justificaron reiteradamente su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y limpieza de linaje para acceder al desempeño de cargos concejiles, regidurías y oficios preeminentes reservados estrictamente al estado noble.
Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes del Reino de Aragón, concurriendo como habilitados en las asambleas generales del reino.
Asistieron asimismo al brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña y al estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia.
Justificaron su hidalguía e infanzonía notoria ante la Real Audiencia de Zaragoza, la Real Audiencia de Cataluña y la Real Audiencia de Valencia.
Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Zaragoza, Logroño, Barcelona y Valencia para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III).
Armas

Los Bandrés de Panticosa y Jaca traen: Escudo partido: 1º, en campo de azur, un grifo de oro, y 2º, en campo de gules, una escalera de oro.

Otros en Aragón, y los de Navarra, tienen: En campo de azur, cuatro bandas de oro, cargadas de diez estrellas de azur: dos en la primera, tres en la segunda, tres en la tercera y dos en la cuarta. Bordura componada de ocho piezas: cuatro de gules y cuatro de plata.

Los de la rama de Valencia modifican estas armas en la forma siguiente: En campo de oro, cuatro bandas de azur, cargadas de diez estrellas de oro, dos en la primera, tres en la segunda, tres en la tercera y dos en la cuarta. Bordura componada de ocho piezas, cuatro de oro y cuatro de gules.

Los de Jaca y su rama en Tolosa (Guipúzcoa), según Juan José Vilar y Psayla y Juan Carlos de Guerra, traen: En campo de azur, tres bandas, ondeadas, de oro, y entre ellas tres estrellas del mismo metal. Bordura componada de ocho piezas, cuatro de plata y cuatro de gules.

Los Bandrés, originarios de Navarra, según Diego de Soto y Aguilar, traen: En campo de azur, cuatro bandas de oro y en ellas tres estrellas de azur. Bordura componada de ocho piezas, cuatro de gules y cuatro de plata.

Otros Bandrés: En campo de oro, cuatro bandas de azur, cargadas de diez estrellas de oro: dos en la primera, tres en la segunda, dos en la tercera y tres en la cuarta. Bordura componada de ocho piezas, cuatro de oro y cuatro de gules.

Otros Bandrés: En campo de azur, dos columnas, de oro, puestas en faja.

Los Vandrés: En campo de oro, siete calderas, de sable, puestas tres, una y tres.

Otros Vandrés, según Gregorio García Ciprés, traen: En campo de azur, un grifo de oro.


