Baquería, Baquerie, Vaquerie
El apellido Baquería (con sus variantes gráficas y fonéticas históricas Baquerie y Vaquerie) es un linaje hispánico de naturaleza toponímica y ocupacional. Su morfología refleja la evolución románica pirenaica e hispánica con variantes de terminación en -ie / -ia, alternando secularmente entre las grafías con B y con V debido a los usos notariales y cancillerescos de la época.
El origen de este apellido se vincula a dos focos fundamentales de asentamiento y desarrollo histórico:
Foco nororiental y pirenaico (Aragón): Arraigado en las comarcas pirenaicas y prepirenaicas del Reino de Aragón, asociado a la economía agropecuaria de montaña, la propiedad alodial y el régimen foral de infanzonía.
Foco cantábrico (Señorío de Vizcaya): Radicado en la anteiglesia costera de Mundaca (Mundaka), donde la variante Baquerie / Vaquerie quedó documentada como casa vecina y arraigada en el ámbito vizcaíno, sujeta al fuero de hidalguía universal del Señorío.
Etimológicamente procede del latín tardío vaccaria (derivado de vacca, «vaca», con el sufijo locativo y abundancial -aria / -ariae).
La voz designaba originalmente una «vaquería»: lugar cerrado, establo, pastizal acotado, borda o dehesa destinada a la guarda, cría o explotación lechera de ganado vacuno.
Su fijación onomástica responde a dos vertientes concurrentes: la toponímica (procedencia o vecindad de una casa, borda o paraje denominado La Baquería / La Baquerie) y la funcional (sobrenombre atribuido al encargado, poseedor o administrador de dicha explotación pecuaria).
La desinencia en -ie (Baquerie / Vaquerie) documenta tanto la influencia fonética de origen o contacto transfronterizo pirenaico/occitano como arcaísmos gráficos notariales presentes en el norte peninsular.
Históricamente se distribuyó en dos áreas diferenciadas:
Aragón: En comarcas del Alto Aragón (valles pirenaicos de Huesca y áreas prepirenaicas colindantes).
País Vasco (Vizcaya): En la anteiglesia de Mundaca (Mundaka) y su entorno litoral de la ría de Urdaibai.
En la actualidad: Es un apellido de bajísima frecuencia estadística (clasificado como linaje raro o infrecuente), con portadores muy diseminados en el norte peninsular y presencia esporádica en grandes centros urbanos.
Durante la época feudal y a lo largo de la época de la Monarquía, las ramas de este linaje se consolidaron en sus respectivos ámbitos territoriales:
En Aragón, las familias mantuvieron su vinculación a la explotación de fincas rústicas y ganaderas de montaña, integrándose en las comunidades forales de valle y en las manifestaciones fiscales del reino.
En Vizcaya, la rama asentada en Mundaca participó de la vida marinera, mercantil y comunitaria de la anteiglesia, beneficiándose del marco jurídico de la hidalguía vizcaína generalizada.
En la documentación histórica, escribanos y notarios alternaron constantemente las grafías con B y con V (Baquería, Baquerie, Vaqueria, Vaquerie), reflejo del betacismo peninsular y de la adaptación gráfica de las terminaciones vocálicas.
El apellido y sus casas cuentan con testimonios en diversos fondos históricos y documentales:
Archivos eclesiásticos y diocesanos: Libros sacramentales de bautismos, matrimonios y defunciones de la parroquia de Santa María de Mundaca (Diócesis de Bilbao / Diócesis de Calahorra y La Calzada en época histórica) y de las diócesis aragonesas de Huesca, Jaca y Barbastro-Monzón.
Fondos forales y concejiles: Archivo General del Señorío de Vizcaya (Gernika) en fogueraciones y padrones de vecinos de la anteiglesia de Mundaca, así como actas y acuerdos de concejos aragoneses.
Archivos de Chancillerías y Cortes: Expedientes de nobleza, avecindamiento y pleitos litigados ante la Real Chancillería y las audiencias reales territoriales.
Por tratarse de un linaje de demografía muy reducida y arraigo local, sus miembros destacaron en el marco de sus respectivas comunidades:
Vecinos hidalgos y capitulares en la anteiglesia de Mundaca documentados en padrones y juntas locales durante los siglos XVII y XVIII.
Jurados, procuradores y mayordomos concejiles en valles y municipios del Alto Aragón durante la época de la Monarquía.
Propietarios de heredades y casas solariegas que mantuvieron el apellido y la titularidad de sus patrimonios a lo largo de sucesivas generaciones.
El estatus jurídico y nobiliario varió según la casa y el territorio:
Casa de Mundaca (Vizcaya): Sus individuos gozaron de la condición de hidalgos de sangre en virtud de la hidalguía universal reconocida a los naturales y originarios del Señorío de Vizcaya por sus fueros generales, quedando inscritos como tales en los padrones de hijosdalgo y habilitados para el ejercicio de oficios honoríficos concejiles.
Casas de Aragón: Ciertas ramas que alcanzaron desahogo patrimonial o prestaron servicios a la Corona litigaron y defendieron su infanzonía ante la Real Audiencia y la Real Chancillería correspondiente, obteniendo las oportunas ejecutorias de hidalguía e infanzonía para el reconocimiento formal de sus privilegios.
Constan documentadas principalmente dos casas solariegas y de arraigo:
Casa solar en Vizcaya: Radicada en la anteiglesia de Mundaca (Mundaka), en el ámbito foral de Busturia, con ramas que se proyectaron hacia otras poblaciones de la costa vizcaína.
Casa solar en Aragón: Radicada en el Reino de Aragón, con solares y masías solariegas en valles montañeses del Alto Aragón (Huesca), vinculadas históricamente a la ganadería y a la titularidad alodial de tierras.
Desde sus solares originarios de Aragón y Mundaca:
Las ramas vizcaínas mantuvieron presencia en las villas y puertos del Señorío, con desplazamientos posteriores hacia Bilbao y áreas fabriles durante los siglos XIX y XX.
Las ramas aragonesas se dispersaron progresivamente hacia las cabeceras comarcales, Zaragoza y centros urbanos de los llanos agrícolas.
En época contemporánea, la baja densidad del apellido ha mantenido sus ramas concentradas en puntos muy localizados de España, con testimonios puntuales derivados de la emigración a América.
Armas
Los de Aragón usan: En campo de sinople, una cruz de oro recortada y cantonada de cuatro abrojos de plata.
Los de Mundaca, según Juan Carlos de Guerra, traen: En campo de azur, una vaca andante de oro con las ubres llenas mirando de frente.


