Barba
El linaje Barba (con sus variantes históricas, dialectales y notariales de Barba, d’En Barba o latinizada de Barba) constituye una ilustre, preclara y extendida estirpe de probada condición de hijosdalgo de sangre, servicios de caballería militar, alcaidía de fortalezas y señorío alodial en la Corona de Castilla, el Reino de Aragón, el Reino de Valencia y el Principado de Cataluña, con primitivo solar de inmemorial antigüedad atribuido a la villa leonesa de Castrofuerte, desde donde sus ramas se extendieron hacia el sur peninsular, y con una ilustre y tempranísima línea aragonesa dimanada de la ciudad de Huesca que tomó parte decisiva en las conquistas del Reino de Valencia y de la huerta de Murcia a lo largo de la época feudal y durante la época de la Monarquía.
Alrededor del origen de los Barba abundaron fábulas e invenciones sin base documental, propiciadas por la extraordinaria antigüedad del apodo y apellido.
Autores antiguos pretendieron caprichosamente derivarlo de la gens romana Barba, apoyándose en el hallazgo en suelo hispano de monedas romanas con la inscripción de Cayo Barba.
De igual modo, autores como el cardenal de Burgos (citado por don Antonio Barba, arcipreste de la iglesia de Cuenca) afirmaron haber hallado en los archivos de Bermeo, del monasterio de San Salvador de Oña, de Santo Domingo de Silos y de Simancas diversos privilegios de época goda confirmados por caballeros con el apellido Barba; aseveración insostenible en la crítica moderna, pues la consolidación de los apellidos fijos y su transmisión patrilineal hereditaria es varios siglos posterior al periodo hispanovisigodo.
Filológicamente procede del latín barba, sobrenombre o apodo físico medieval aplicado a caballeros o magnates que se distinguían por lucir barba cerrada o de corte singular, o bien del término orográfico romance alusivo a defensas escarpadas o «barbicanas», fosilizado como cognomen hereditario e hidalgo a partir de los siglos XII y XIII (de Barba / d'En Barba).
La tradición nobiliaria más sólida sitúa el solar matriz castellano-leonés de la estirpe en la villa de Castrofuerte (perteneciente al partido judicial de Valencia de Don Juan, provincia de León).
Desde este solar infanzón de devengar quinientos sueldos, los caballeros Barba acudieron al servicio de los monarcas leoneses y castellanos, combatiendo en las fronteras del Duero y del Tajo.
Ramas del tronco de Castrofuerte pasaron a tierras de Toledo, Cuenca, Extremadura y al mediodía peninsular (Sevilla, Carmona, Écija y Córdoba), donde fundaron mayorazgos, desempeñaron veinticuatrías, regidurías perpetuas y alcaidías de castillos reales.
En la Corona de Aragón floreció coetáneamente una ilustre rama infanzona originaria de la ciudad de Huesca.
Cita mosén Jaume Febrer en su Trovas, a Antonio Barba, caballero hidalgo oscense, que acudió con sus mesnadas a servir al rey don Jaime I el Conquistador en las guerras de la conquista del Reino de Valencia.
Asistió con singular valor a la toma de la ciudad de Valencia, al asedio y rendición de Xàtiva y a la expugnación de la plaza fuerte de Biar.
Por sus señalados méritos militares, don Jaime I le premió heredándole ricamente en el lugar de Massanassa (en la comarca de l’Horta Sud de Valencia), donde levantó casa solariega y fundó el tronco valenciano del linaje.
Antonio Barba tuvo por hijo a don Pedro Barba, quien, siendo aún muy joven, emuló la bizarría de su padre peleando con gran esfuerzo y valor en las campañas de la conquista del Reino de Murcia, donde la hueste aragonesa acudió en auxilio de la Corona de Castilla.
En el Principado de Cataluña, miembros de la familia Barba mantuvieron posesiones alodiales, casas solariegas y vínculos de vasallaje en las veguerías de Girona, Lleida y el campo de Tarragona.
Ramas del linaje se avecindaron en la capital del Principado a partir de los siglos XV y XVI, ingresando formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona.
Desempeñaron oficios concejiles en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.
En los censos y fogatges generales de Cataluña de 1497 y 1553, constan registrados hogares bajo la grafía Barba en las veguerías de Girona, Lleida y Barcelona como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo.
Tras el asentamiento de Antonio Barba en Massanassa, sus sucesores extendieron su influencia señorial por la comarca de l'Horta, la capital del reino y las villas del Camp de Túria.
Miembros de la estirpe establecieron asimismo casal solariego en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre, ocupando oficios de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con la hidalguía local.
Miembros de la estirpe tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia, en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña y en las Cortes de Aragón y Castilla.
Justificaron su hidalguía de sangre y ejecutoria ante la Chancillería de Valladolid, la Chancillería de Granada, la Real Audiencia de Valencia y la Real Audiencia de Cataluña.
Probaron legitimidad de cuna y nobleza limpia ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Valencia, Cuenca, Toledo y Barcelona para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Santiago, Calatrava, Alcántara, Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III).
Armas

Las primitivas del linaje eran: En campo de sinople, una espada de plata, con la guarnición de oro, puesta en situación de banda.

Algunos añadieron después cinco hojas de higuera acompañando a la espada. Estas armas traen los radicados en Cuenca (Ecuador).

Los de Valencia, descendientes de la rama que allí fundó el hidalgo de Huesca, Antonio Barba, que se halló en las conquistas de Valencia, Xàtiva y Biar, aumentaron esas armas primitivas con una bordura de plata con cuatro espadas de sable.

La rama a la que perteneció el caballero Perillán Barba, y que fue otro de los conquistadores de Baeza, usaba: En campo de gules, tres fajas de plata.

Otros: En campo de azur, un hombre de su color, con una llave de oro, en la mano.

Francisco Lozano dice que algunos Barba, de León, traen el escudo de la casa de Castrofuerte, pero colocando en los cuarteles 1º y 4º un león campante de oro, en campo de azur.

Pedro Vitales dice que algunos Barba, que radicaron en Aragón, traían: En campo de oro, un brazo armado, de sable, que sostiene por la barba una cabeza de moro con turbante blanco y capacete o bonete de gules.

Otros, según Ave Gracia: En campo de gules, una torre de plata, y un león a su puerta.

Los de Burgos, según Diego de Soto y Aguilar, usan: En campo de oro, un aspa de gules, acompañada en lo alto y en lo bajo, de una caldera de sable, y a uno y otro lado un castillo de gules.


