Bardaxi, Bardaixí, Bardají, Bardagí
El linaje Bardaxí (con sus variantes históricas, notariales y dialectales Bardají, de Bardaxí, de Bardají, d'En Bardaxí, Bardaxín o latinizada de Bardaxino) constituye una de las más insignes, preclaras y encumbradas estirpes de ricoshombres de natura, alta nobleza feudal, barones de vasallos, justiciazgo y magistratura de Estado en el Reino de Aragón y en el conjunto de la Corona de Aragón, con primitivo e inmemorial solar de señorío radicado en el valle de Bardají (en la comarca de la Ribagorza, provincia de Huesca), dimanado del linaje navarro de los Fortún, y con una dilatada proyección militar, territorial e institucional hacia el Reino de Valencia, el Principado de Cataluña y las posesiones mediterráneas a lo largo de la época feudal y durante la época de la Monarquía.
Filológicamente procede del topónimo del valle de Bardají (históricamente Bardaxí), en el corazón de la Ribagorza aragonesa, estructurado sobre una base orográfica prerromana o vascoide pirenaica relacionada con praderas de montaña y defensas naturales (barda / barte + sufijación locativa), consolidado en aragonés y catalán medieval con la grafía con fricativa prepalatal sorda Bardaxí.
En los documentos de la Real Cancillería, procesos de Cortes y tratados heráldicos alternó la grafía etimológica patrimonial aragonesa y catalana Bardaxí con la posterior adaptación fonético-gráfica castellana Bardají, respondiendo a una misma entidad troncal de absoluta identidad familiar y heráldica.
La historiografía genealógica aragonesa (Zurita, Blancas, Uztárroz y Lanuza) constata que los Bardaxí dimanaron de los Fortún, antiquísimos caballeros e infanzones navarros que al pasar a Aragón dieron origen a tres de las casas más ilustres del reino: los Bardaxí, los Calasanz y los Zaydín.
Don Ramón de Bardaxí heredó el señorío territorial del valle de Bardají y numerosos lugares, castillos y fortalezas en las montañas del Alto Aragón, gozando por derecho de sangre de la ricahombría, máxima dignidad de la nobleza aragonesa que confería potestad militar, exención de tributos y potestad de consejo directo al monarca.
En 1212, don Ramón de Bardaxí figuró como uno de los principales y más esforzados caballeros ricoshombres que acompañaron al rey don Pedro II el Católico en la trascendental batalla de Las Navas de Tolosa, combatiendo en vanguardia contra las fuerzas almohades.
Décadas más tarde acudió con sus mesnadas a servir a don Jaime I el Conquistador, tomando parte destacada en el asedio y rendición de la ciudad y Reino de Valencia, siendo ricamente recompensado con heredamientos y propiedades francas en el nuevo reino.
Falleció en 1240, apenas dos años después de la capitulación de Valencia, hallándose en la villa de Alcañiz asistiendo a las solemnes Cortes de Aragón que allí se celebraban junto a la alta nobleza del reino.
La figura de mayor resonancia histórica continental del linaje fue don Berenguer de Bardají (c. 1365-1432), insigne jurista, canciller, diplomático y consejero de la Corona, que alcanzó la dignidad suprema de Justicia de Aragón (1424-1432).
Tras la muerte sin descendencia legítima del rey Martín I el Humano en 1410, Berenguer de Bardají fue designado como uno de los nueve compromisarios (en representación de las Cortes de Aragón, junto a Vicente Ferrer, Bonifacio Ferrer, Pedro de Zaortiga, Bernardo de Gualbes y otros insignes legistas) reunidos en Caspe para dirimir la sucesión de la Corona.
Su voto decisivo en favor de don Fernando I de Antequera inauguró la dinastía Trastámara en la Corona de Aragón. La gratitud regia y la confianza de los monarcas elevaron el poder político, los títulos jurisdiccionales y el patrimonio territorial de los Bardaxí a niveles excepcionales (baronías de Antillón, Pertusa, Benasque y amplios señoríos ribagorzanos).
Ramas del tronco ribagorzano establecieron señoríos en el Principado de Cataluña, con casales en Lleida, el Pallars y Barcelona, ingresando miembros de la estirpe en el estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona, con plazas en el Consell de Cent y oficios en la Generalitat de Catalunya.
Tras los heredamientos de Ramón de Bardaxí en el siglo XIII, la casa floreció en la capital foral y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.
Ocuparon oficios de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.
En los censos y fogatges generales de Cataluña y Aragón constan inscripciones de individuos del apellido gozando de exención absoluta por fuero de ricahombría e hijosdalgo notorios de sangre.
Miembros de la estirpe tuvieron asiento y voto preeminente en el brazo de ricoshombres en las Cortes de Aragón, en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña y en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia.
Justificaron su nobleza inmemorial ante la Real Audiencia de Aragón, la Real Audiencia de Valencia, la Real Audiencia de Cataluña y la Chancillería.
Probaron limpieza de cuna ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Zaragoza, Valencia y Barcelona para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes militares de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén, Calatrava, Alcántara, Santiago y Carlos III).
Armas

Las de este linaje y las de Juan Bardaxí, descendiente de caballeros franceses, a quienes el Rey don Pedro I hizo señores feudatarios suyos en la Baronía de Caudi. Sirvió con ellos en Huesca, y después al Rey Don Jaime, son: En campo de oro, tres fajas de azur.

Otros traen: En campo de plata, tres fajas de azur.
Estos dos primeros escudos que hemos descrito y dibujado son los propios del linaje, y así los ostentaron y los ostentan los caballeros de este linaje del Val de Bardaxí, los Condes de Castelflorit, los Señores de las Baronías de Antillón, Pertusa y Estercuel, los de Calasanz, los de Concas, los de Ibiza y los de Valencia.

Otros de Ribagorza, traen: Escudo partido: 1º, en campo de oro, tres fajas de gules, y 2º, en campo de azur, siete bezantes de oro, puestos dos, dos, dos y uno.

Otros de Ribagorza, traen: En campo de oro, tres fajas de gules.

Otros de Ribagorza, traen: En campo de oro, tres fajas de sinople.

Otros de Ribagorza, traen: En campo de oro ocho roeles, de gules puestos en dos palos.

Otros de Ribagorza, traen: Escudo cortado: 1º, de oro tres fajas alzadas de gules acompañadas en punta de una rosa al natural; 2º, de gules, una torre de oro, partido de azur una luna de plata.

Otros, de Cataluña, traen: Escudo de oro y gules, fajado en ocho piezas.

Otros: En campo de azur, tres espadas, de plata, puestas en faja. Bordura de gules, con ocho aspas, de oro.

Otros: En campo de oro, un árbol, de sinople, arrancado y, empinados al tronco, dos lobos, de sable.

Otros: En campo de gules, una espada, de sable, encabada, de oro.

Juan José Vilar y Pascual dice que una línea de Bardaxí que tuvo su asiento en Avila y Fontiveros, traía: En oro, trece roeles de azur, puestos en tres palos.


