Barrachina
El linaje Barrachina (con sus variantes históricas, notariales y dialectales de Barrachina, d'En Barrachina, Barrachinas o latinizada de Barrachina) constituye una noble, distinguida y antigua estirpe de probada condición de hijosdalgo de sangre, infanzonía inmemorial, regimientos concejiles, magistratura foral y señorío alodial en el Reino de Aragón, el Reino de Valencia y la Corona de Aragón, de neta procedencia toponímica originaria de la histórica villa de Barrachina (en la comarca del Jiloca, partido judicial de Calamocha, provincia de Teruel), desde donde sus miembros proyectaron ilustres casales solariegos hacia la capital turolense, el Reino de Valencia y el Principado de Cataluña a lo largo de la época feudal y durante la época de la Monarquía.
Filológicamente procede de la evolución romance aragonesa del topónimo de la villa de Barrachina, documentado en las fuentes medievales del valle del Jiloca y Pancrudo desde los siglos XII y XIII (asentado sobre la base paleohispánica o prerromana *barr- / *barro- / *barga, «cárcava, barranco, ladera escarpada o defensa natural de tierra arcillosa», articulada con sufijación locativa romance -achina), alusivo a una elevación o poblamiento emplazado junto a barrancos protectores.
Los caballeros e infanzones que poblaron, fortificaron y mantuvieron heredades francas en la villa de Barrachina adoptaron el nombre del lugar como apellido hereditario de solar y condición de personas de condición generosa e hijosdalgo (de Barrachina).
Quedó consignado en los censos de infanzonería, protocolos notariales de las merindades turolenses y registros de la Real Cancillería desde los siglos XIII y XIV como linaje de solar conocido de Aragón.
En la villa de Barrachina, los miembros de este linaje mantuvieron su primitivo casal solariego infanzón, tierras alodiales y derecho de enterramiento privativo, prestando mesnadas a los soberanos de la Corona de Aragón en las defensas y cortes de la frontera meridional aragonesa.
Ramas del tronco señorial se avecindaron en la capital de Teruel, donde alcanzaron las más altas magistraturas del gobierno municipal y la hidalguía cívica.
Destacó con singular notoriedad don Tomás Barrachina y Marzo, caballero que desempeñó el relevante cargo de regidor perpetuo de la ciudad de Teruel.
En 1747 se le expidió solemne privilegio de hidalguía, culminando su reconocimiento nobiliario en 1753, año en que, tras las correspondientes probanzas testificales y documentales de ascendencia, se le declaró y confirmó formalmente como hijodalgo de sangre, amparándole a él y a su posteridad en todas las prerrogativas, inmunidades y exenciones forales correspondientes al estamento noble.
Una rama directa de este linaje aragonés pasó al Reino de Valencia, estableciendo casal solariego en la capital foral y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.
Ocuparon oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral valenciano.
Miembros de la estirpe avecindados en tierras catalanas mantuvieron posesiones alodiales, casas de campo y vínculos de parentesco en las veguerías de Lleida, el campo de Tarragona y la diócesis de Girona, acudiendo a las llamadas de hueste y cabalgada del Principado.
Ramas de esta casa fijaron residencia en la capital condal a partir de los siglos XVI y XVII, ingresando en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona.
Desempeñaron oficios concejiles en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.
En los censos y fogatges generales de Cataluña y Aragón constan inscripciones de individuos del apellido gozando de exención de pechas pecheras por fuero de nobleza de sangre.
Miembros de la estirpe tuvieron llamamiento, voz y voto en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes del Reino de Aragón, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia y en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña.
Justificaron su nobleza e infanzonía de sangre ante la Real Audiencia de Aragón, la Real Audiencia de Valencia, la Real Audiencia de Cataluña y la Chancillería.
Probaron legitimidad de cuna y nobleza limpia ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Zaragoza, Valencia y Barcelona para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III) y alcanzaron prebendas canonicales en cabildos catedralicios de la Corona de Aragón.
Armas
Según Zazo y Pedro Vitales trae: De azur, con una banda de oro, acompañada en lo alto de un león rampante de oro, surmontado de dos estrellas del mismo metal, y en lo bajo de tres estrellas, también de oro.
La rama de Valencia, según Vilar y Psayla: Escudo de azur, con una barca con velas, sobre ondas de mar (no indica esmaltes).


