Basá, Bassá, Basán
El linaje Basá (con sus variantes históricas, dialectales y notariales Bassá, Basán, d'Basá, d'Bassá, d'En Bassá, Bassa, Bassan o latinizada de Bassano) constituye una esclarecida, noble e inmemorial estirpe de probada condición de hijosdalgo de sangre, alcaides de fortalezas, caballeros de mesnada, Ciutadans Honrats, magistratura foral y señorío alodial en el Principado de Cataluña, el Reino de Mallorca, el Reino de Valencia, el Reino de Aragón y el conjunto de la Corona de Aragón, con primitivo casal solariego y solar matriz de inmemorial arraigo en las comarcas pirenaicas y condales catalanas (con destacada presencia en Girona, Barcelona, Osona y el Vallès), extendiéndose tempranamente al Reino de Mallorca —donde Guillem Bassa protagonizó en 1285 la célebre y leal defensa del castillo de Alaró—, al Reino de Valencia y a tierras aragonesas a lo largo de la época feudal y de la Edad Moderna.
Filológicamente procede de la voz catalana medieval bassa (del latín vulgar *bassia, y este de la raíz prerromana o céltica *bassus / *baccinum, «estanque, alberca, balsa o depósito natural de aguas pluviales y manantiales»), complementada con el sufijo toponímico de pertenencia o locativo romance -à / -án (derivado del latín -anum), alusivo al «predio o lugar de las balsas».
La estirpe tomó su denominación de una heredad franca, casal o término edificado junto a estos manantiales y balsas en la Cataluña Vieja, cuyos señores adoptaron el topónimo como apellido hereditario de solar y armería desde la repoblación medieval.
En los cartularios medievales, actas de cancillería y protocolos notariales alternó la forma aguda Basá con la grafía duplicada Bassá (o Bassa), la variante romance nasal Basán (o Bassan), las fórmulas de pertenencia señorial (d'Basá, d'Bassá o d'En Bassá), y la forma latinizada de Bassano, reconociéndose unánimemente en todos los tribunales de hidalguía la indivisible unidad del tronco solariego.
Quedó consignado en los censos de las veguerías catalanas, en las crónicas reales de la Corona de Aragón, en los registros forales de Mallorca y Valencia y en la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje de personas de condición generosa e hijosdalgo notorios de sangre.
Las referencias documentales y notariales sitúan las casas más antiguas del linaje en las veguerías y diócesis de Girona (en términos como La Pera, Terradelles y valles del Ter), en Osona (Sant Julià de Vilatorta, Seva) y en comarcas de Barcelona (Caldes de Montbui, Òrrius, Viladecans y Abrera).
En estas demarcaciones, los caballeros de esta sangre alzaron casas solariegas de fábrica de sillería con enterramientos de armas privativos en templos parroquiales y posesiones alodiales francas, acudiendo a las huestes del conde-rey y a las llamadas del somatén comarcal.
Miembros de esta estirpe se avecindaron en la capital condal a partir de los siglos XIV y XV, figurando con plena preeminencia en el ámbito de las artes y las letras (como el insigne pintor y miniaturista del taller real Ferrer Bassa en el siglo XIV) e ingresando formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona (Ciutadans Honrats).
Desempeñaron oficios concejiles en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.
En los censos y fogatges generales de Cataluña (particularmente en los censos de 1497 y 1553), constan formalmente registrados hogares bajo las grafías Basá, Bassá y Bassa en Girona, Barcelona, Lleida y Tarragona (Reus y El Vendrell), figurando como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo de sangre.
En los anales nobiliarios y militares de la Corona de Aragón descuella de forma heroica la figura de Guillem Bassa (o Basá).
En el año 1285, al invadir la isla de Mallorca el rey don Alfonso III de Aragón en el conflicto dinástico con el rey Jaime II de Mallorca, Guillem Bassa, en su calidad de alcaide y gobernador de la formidable fortaleza roquera del castillo de Alaró, se negó resueltamente a rendir la plaza, manteniendo su juramento de fidelidad y pleito homenaje a su soberano hasta el sacrificio heroico, pasando su memoria y linaje a la posteridad como símbolo inquebrantable de lealtad caballeresca.
Concluidas las campañas militares de don Jaime I el Conquistador y a lo largo de las centurias bajomedievales, caballeros de este linaje pasaron al Reino de Valencia, estableciéndose en la capital foral (donde constan casas ya en el siglo XIV) y en la comarca de la Plana (Almassora en 1379).
La estirpe mantuvo una presencia continuada en la ciudad de Valencia y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.
Ocuparon de forma continuada oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.
Miembros de la estirpe avecindados en tierras aragonesas mantuvieron fueros de infanzonía de sangre y casal conocido en las riberas del Ebro y comarcas limítrofes, gozando de exención de pechas pecheras ante la Real Audiencia de Zaragoza.
Miembros de las ramas de este apellido justificaron reiteradamente su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y limpieza de linaje para acceder al desempeño de cargos concejiles, regidurías y oficios preeminentes reservados estrictamente al estado noble.
Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña (destacando Pere Bassa en las Cortes de 1640), en el Gran i General Consell de Mallorca, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia y en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón.
Justificaron su hidalguía notoria ante la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Mallorca, la Real Audiencia de Valencia y la Chancillería.
Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Barcelona, Mallorca, Valencia y Zaragoza para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III).
Armas

Escudo partido: 1º, en campo de plata, una faja de gules, cargada de tres espigas de oro y acompañada en lo alto de dos gotas de sangre, y en lo bajo, de una, y 2º, en campo de azur, un monte de oro junto a un río, y sumado de una torre del mismo metal. Bordura de gules con esta leyenda, en letras de sable: "Altitudine comparetur monssolis heroibus".

Los radicados en Valencia usan: En campo de oro, un toro parado de sable, acompañado de tres gotas de sangre, dos en lo alto y una en lo bajo.

Otros: En campo de gules, un aspa, de oro, cargada de una rosa, de gules.


