Bataller

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El linaje Bataller (con sus variantes históricas, dialectales y notariales d'Bataller, d'En Bataller, Batallers, Batailler o latinizada de Batallario) constituye una preclara, noble e inmemorial estirpe de probada condición de hijosdalgo de sangre, caballeros de mesnada y conquista, magistratura foral, gobernación municipal, escribanos y letrados del rey, Ciutadans Honrats y señorío alodial en el Reino de Valencia, el Principado de Cataluña, las Islas Baleares, el Reino de Murcia, el Reino de Aragón y el conjunto de la Corona de Aragón, cuyo arraigo histórico alcanza su máxima plenitud, densidad e influencia señorial en las tierras y comarcas forales del Reino de Valencia, documentándose su estirpe desde el cruce de caballeros de la cruzada regia como Ramón Bataller —citado por mosén Jaume Febrer en sus célebres _Trovas_— hasta los más altos oficios del patriciado y la administración real en la Bailía General, la magistratura de justicia y las juradurías de Valencia a lo largo de la época feudal y de la Edad Moderna.

Filológicamente deriva de manera directa de la voz romance catalana y valenciana medieval bataller (procedente a su vez del bajo latín *battalarius, y este del verbo battuere / battalia, con el sufijo de agente y condición -er derivado del latín -arius).

Surgió en los siglos XII y XIII originalmente como un apodo, cognomento o sobrenombre militar para distinguir al caballero o guerrero que destacaba en las vanguardias por su indómito valor, arrojo, agresividad y consumada pericia en el choque campal («el batallador, luchador insigne o adalid de combate»), transformándose con el paso de las generaciones en un apellido patronímico hereditario de honra marcial y nobleza de sangre.

En los protocolos de cancillería, censos de insaculación y cartularios de la Corona alternó la forma canónica Bataller con la variante plural de linaje Batallers, la grafía occitana y tolosana Batailler, las fórmulas señoriales de pertenencia (d'Bataller o d'En Bataller), y la forma de curia latinizada de Batallario, reconociéndose unánimemente en todos los tribunales de nobleza la indivisible unidad del tronco solariego.

Quedó consignado en los Llibres de Repartiment del Reino de Valencia, en los censos forales de los siglos XIII y XIV y en los registros de la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje de personas de condición generosa e hijosdalgo notorios de sangre.

En sus ilustres Trovas, el cronista y heraldista Mosén Jaume Febrer perpetuó la memoria del caballero Ramón Bataller, a quien describe como noble esforzado originario del reino de Francia, quien acudió a la península al frente de un escogido cuerpo de combatientes reclutados en las tierras de Tolosa (Toulouse) para auxiliar al rey don Jaime I de Aragón en su empresa contra las fuerzas sarracenas.

Ramón Bataller se distinguió por su bravura en las operaciones militares de frontera, hallando gloriosa muerte de caballero durante las acciones del sitio de Murcia.

Dejó varios hijos que continuaron con fidelidad inquebrantable al servicio de la Corona aragonesa, asentando sólidas líneas de descendencia heredadas en los reinos de Murcia y Valencia.

Tras las campañas de don Jaime I el Conquistador, caballeros y ballesteros del linaje Bataller, procedentes en su mayor parte de los solares de la Cataluña Vieja y de los valles pirenaicos, recibieron heredamientos francos en las demarcaciones recuperadas.

El linaje echó hondas raíces en el norte valenciano, con presencia militar y foral temprana en villas como Morella y Castelló de la Plana, enlazando con la hidalguía del Maestrazgo y la Plana.

La estirpe alcanzó su mayor concentración territorial y pujanza patrimonial en las comarcas de La Vall d'Albaida, La Safor y La Ribera, articulando núcleos solariegos de primer orden en términos como Xàtiva, Ontinyent, Quatretonda y Llutxent, donde sus miembros fueron señores de alodios, alcaides y jurados.

El Linaje en el Gobierno Foral de Valencia (Siglos XV y XVI): La documentación municipal y real atestigua el continuo protagonismo institucional de los Bataller en la capital del Reino de Valencia: En Berenguer Bataller (1451): Noble oficial documentado el 1 de junio de 1451 como veguer de la Bailía General del Reino de Valencia, comisionado por la Corona para la exacción y custodia de las rentas del Real Patrimonio, tales como las cenas, pechos y tributos reales. En Miguel Bataller (1457): Calificado en las actas como «el discreto en Miguel Bataller», ilustre notario público y letrado, elevado en el año 1457 a la magistratura judicial de Justicia de los trescientos sueldos (Justícia dels tres-cents sous). En Gabriel Bataller (1459-1460): Caballero y prohombre de la ciudad que desempeñó durante los años 1459 y 1460 el preeminente cargo foral de Obrer de Murs i Valls, custodiando la fábrica, fosos y fortificaciones de Valencia. En Francisco Bataller (1479-1480): Notario foral de reconocida probidad que ejerció asimismo la dignidad de Obrer de Murs i Valls en los años 1479 y 1480. En Miguel Bataller (1508-1509): Miembro del encumbrado estamento de ciudadanos, elegido jurado de la ciudad de Valencia (jurat) en los años 1508 y 1509, máxima dignidad en el gobierno civil foral.

Paralelamente al poderoso tronco valenciano, la estirpe mantuvo solares antiguos en la Cataluña Vieja, radicando casales en la veguería y diócesis de Girona y en la provincia de Barcelona, donde sus miembros integraron el estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona (Ciutadans Honrats) y acudieron a las convocatorias de somatén.

Ramas del apellido pasaron al Reino de Mallorca, constando en los repartimientos y censos insulares, así como en el Reino de Aragón, donde miembros avecindados en las riberas del Ebro conservaron intactos sus privilegios de infanzonía de sangre y exención de tributos pecheros.

Miembros de las ramas de este apellido justificaron reiteradamente su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y limpieza de linaje para acceder al desempeño de cargos concejiles, regidurías y oficios preeminentes reservados estrictamente al estado noble.

Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia, en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña y en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón.

Justificaron su hidalguía notoria ante la Real Audiencia de Valencia, la Real Audiencia de Cataluña y la Chancillería.

Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Valencia, Barcelona y Murcia para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.

Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III).


Armas

Escudo de armas

Los Bataller valencianos, según Rigalt, Piferrer, Febrer y García Carraffa, traen: En campo de gules, una lanza de oro, puesta en palo, con la punta hacia abajo; sobre la lanza una adarga de plata, claveteada de sable, cargada de una rosa de gules.

Escudo de armas

Los de Orihuela, según Viciana, traen: En campo de gules, una lanza de oro, puesta en palo, con la punta hacia abajo; sobre la lanza una adarga de plata, cargada de una rosa de gules.

Escudo de armas

Otros: En campo de gules, una lanza de oro, y brochante, un escusón de plata, con una rosa de gules, tallada de lo mismo y botonada de plata.

Escudo de armas

Otros: En campo de oro, cinco luneles de azur, puestos en aspa.

Escudo de armas

Escudo partido: 1º, de oro, con un brazo armado sujetando una lanza, todo al natural, y 2º, cortado: a), de plata, con una rosa al natural, y b), de azur, con un casco de plata, forrado de gules y la rejilla de oro. “Escudo concedido a Don Pedro Bataller, vecino de Barcelona por el Rey Don Carlos 4º, en San Lorenzo, á 16 de diciembre de 1804.” [P. Mr. Rigalt, ms].