Batlle, Balle
El linaje Batlle (con sus variantes históricas, dialectales y notariales Balle, de Balle, de Batlle, d'En Balle, d'En Batlle, Baile, Bayle o latinizada de Bajulo) constituye una noble, preclara y antigua estirpe de probada condición de hijosdalgo de sangre, alta magistratura foral, dignidad eclesiástica y señorío alodial en la Corona de Aragón, con primitivos solares eclesiásticos y de caballería establecidos desde tiempos inmemoriales en el Principado de Cataluña y en el Reino de Mallorca —donde consta su presencia y señorío territorial apenas cinco años después de la conquista cristiana—, proyectando ilustres ramas hacia el Reino de Valencia a lo largo de la época feudal y durante la época de la Monarquía.
Filológicamente procede del cargo institucional romance y bajolatino batlle o balle (del latín bāiulivus o baiulus, «administrador, regidor, juez ordinario o representante directo de la potestad real y señorial en un término o ciudadela»).
En la Alta Edad Media, caballeros y magnates que ostentaron con carácter hereditario la bailía regia o señorial asumieron el título del oficio como apellido solariego y de hidalguía (de Bajulo / d'En Batlle).
En Cataluña y Baleares alternó la grafía etimológica asimilada Batlle con la forma simplificada con asimilación lateral Balle, y en los documentos de corte foral o aragonés con las variantes Baile y Bayle. Aunque la historiografía nobiliaria constata diversas familias de este nombre con armas diferenciadas en Cataluña y Baleares sin un tronco único demostrado, varias de ellas alcanzaron un rango de nobleza de primer orden.
El Solar del Reino de Mallorca y la Crónica de Bover Joaquín María Bover, en su Nobiliario Mallorquín, documenta que la familia Balle figura ya establecida en Mallorca apenas cinco años después de la conquista de la isla por el rey don Jaime I el Conquistador, destacando desde el primer momento en la alta magistratura, la propiedad territorial y la Iglesia:
En 1234, don Pedro Balle figuraba ya como señor feudatario y alodial de la alquería Alaczarack, sita en el estratégico término de las montañas de Mallorca, asignada entre los primeros repartimientos de tierras francas a los caballeros de la conquista.
Don Arnaldo Balle fue un eminente jurisconsulto de la corte insular. En 1270 intervino y firmó como testigo instrumental cualificado en el solemne otorgamiento de las franquezas y libertades concedidas por el rey don Jaime II de Mallorca a los pobladores mallorquines.
Hacia 1280, el mismo don Arnaldo figuraba formalmente con el alto cargo de consejero del citado monarca, interviniendo en los negocios de Estado del reino privativo de Mallorca.
La cúspide eclesiástica del linaje la encarnó el prelado don Berenguer Balle, quien fue consagrado obispo de Mallorca en 1332, rigiendo la sede episcopal con señalado celo pastoral y diplomático hasta su fallecimiento en 1349.
En el Principado de Cataluña, los Batlle o Balle contaron con antiguos casales solariegos francos en las veguerías de Girona, el Maresme y la Plana de Vic (Osona), donde sus miembros disfrutaron de exención pechera y mando de mesnadas locales.
Ramas del linaje se avecindaron en la capital del Principado a partir de los siglos XV y XVI, ingresando formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona.
Desempeñaron oficios concejiles en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.
En los censos y fogatges generales de Cataluña de 1497 y 1553, constan registrados numerosos hogares bajo las grafías Batlle, Balle y Bayle en las veguerías de Girona, Vic, Lleida, Tarragona y Barcelona como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo.
Caballeros de este linaje pasaron al Reino de Valencia, estableciendo casal solariego en la capital foral y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.
Ocuparon oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.
Miembros de la estirpe tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el estamento de caballeros de Mallorca, en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña y en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia.
Justificaron su nobleza de sangre y obtuvieron sentencias amparatorias de hidalguía ante la Real Audiencia de Mallorca, la Real Audiencia de Cataluña, la Chancillería y las salas de justicia forales de Valencia.
Probaron legitimidad de cuna y nobleza limpia ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Mallorca, Barcelona y Valencia para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III) y alcanzaron dignidades de canónigos y priores en cabildos catedralicios.
Armas
En Cataluña traen los Balle, según Félix Doménech y Roura estas armas: De gules, con un brazo armado, de plata, empuñando una espada del mismo metal, con la guarnición de oro y la punta hacia el jefe.
Según Joaquín M.ª Bover, los Balle de Mallorca traen: En campo de plata, tres cardos silvestres floridos, de su color natural.
Los Batlle, de Flaçà, según F.X. de Garma y Durán: De sinople una A y una B unidas y sumadas de una cruz patada de doble traviesa, todo de oro acompañada en jefe de dos estrellas de plata.
Los Batlle, de Flaçà, según A. y A. García Carraffa: De sinople, una b sumada de una cruz de doble traviesa de oro acompañada de tres estrellas del mismo esmalte.
Los Batlle, de Cerdeña, según José Gramunt: De sinople, una cruz patada de doble traviesa, acompañada al pie de una B y una A del mismo esmalte.
Otros según A. y A. García Carraffa: Un pez puesto en banda (no indican los esmaltes).
Otros según A. y A. García Carraffa: Un caballero sobre un caballo al galope (no indican los esmaltes).
Los Batlle, del Rosellón, según Philippe Lazerme: De azur, tres granadas de oro.
Según Josep Vert i Planas, los Batlle, de Sant Geroni: Un destrogiro, empuñando una espada y acompañado en punta de dos estrellas (no indica esmaltes).
Otros Batlle, según Vicente de Cadenas: En oro, cinco cuervos, de sable, con picos y patas de gules, puestos en aspa.
Otros Balle, según Vicente de Cadenas: En azur, dos pechos de mujer, cortados y goteando sangre, de oro.
Otros Balle, según Vicente de Cadenas: En plata, un árbol de sinople y dos lobos de sable, empinados al tronco. Bordura de oro, con ocho panelas de gules.


