Batlle
El linaje Batlle (con sus variantes históricas, dialectales y notariales de Batlle, d'En Batlle, Batlla, Balle, Bayle o en ocasiones castellanizado como Baile) constituye una ilustre, extendida y antigua estirpe de probada nobleza de paraje, servicios concejiles y distinción de armas originaria del Principado de Cataluña —con primitivos casales de secular antigüedad en el Rosselló, el Empordà, el Gironès, La Selva y Barcelona—, habiendo arraigado con notable lustre foral en el Reino de Mallorca y en el Reino de Valencia a partir de las campañas de conquista de don Jaime I el Conquistador y a lo largo de la época de la Monarquía.
Procede directamente del sustantivo catalán medieval batlle (del latín vulgar *baiulus, «administrador», «intendente», «gobernador de bienes», o en el ámbito foral «juez ordinario local con jurisdicción civil y criminal delegada por el señor o por el rey»).
En la Edad Media catalana, la batllia constituía una dignidad señorial o regia reservada a caballeros, generosos o prohombres de confianza patrimonial. De este modo, los señores y oficiales que ejercieron o heredaron de forma consuetudinaria este oficio de justicia y gobierno adoptaron el título como apellido hereditario de cuna (de Batlle / d'En Batlle).
Quedó consolidado entre los siglos XI y XIII en las cancillerías condales de Barcelona, Girona y Perpiñán
En las veguerías de Girona, Besalú y el Rosselló, los Batlle figuran en la documentación medieval más temprana como señores alodiales de masías solariegas y heredades francas en términos de Girona, Palamós, Castelló d'Empúries, Torroella de Montgrí, Amer y Perpiñán.
En el censo y fogatge general de Cataluña de 1553, constan numerosos fuegos bajo las grafías Batlle y Batlla en las veguerías de Girona, Vic, Manresa, Lleida y Barcelona, destacando como hacendados y personas de condición generosa.
Ramas del tronco solariego se establecieron en la ciudad condal, integrándose plenamente en el estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona.
Desempeñaron magistraturas en el Consell de Cent, escribanías de la Real Audiencia y oficios de procuradores en la Generalitat de Catalunya.
Miembros de este linaje pasaron a las Islas Baleares en la comitiva de don Jaime I, avecindándose en la ciudad de Palma y adquiriendo posesiones en la Part Forana (Inca, Sóller y Manacor).
Tuvieron representación en el Gran i General Consell de Mallorca, sirviendo en las compañías de caballería de la costa y enlazando matrimonialmente con casas distinguidas de la nobleza insular.
En el Reino de Valencia establecieron casal en la capital y en la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real).
Ocuparon empleos concejiles de jurados (jurats), administradores del Real Patrimonio y escribanos de cámara, emparentando con linajes de la hidalguía de l'Horta.
Concurrieron y tuvieron llamamiento en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña y en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia.
Caballeros de los casales catalanes obtuvieron títulos de doncel, caballero y noble del Principado de Cataluña otorgados por monarcas de las Casas de Austria y de Borbón.
Probaron nobleza de sangre y limpieza de linaje ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Barcelona, Mallorca y Valencia.
Vistieron hábitos de órdenes militares de la Monarquía y alcanzaron canonjías en los cabildos catedralicios de Girona, Vic y Barcelona.
Armas
Según A. y A. García Carraffa: De gules un destrogiro armado de plata que sostiene con la mano una espada de plata guarnecida de oro.
Los Batlle, de Flaçà, según F.X. de Garma y Durán: De sinople una A y una B unidas y sumadas de una cruz patada de doble traviesa, todo de oro acompañada en jefe de dos estrellas de plata.
Los Batlle, de Flaçà, según A. y A. García Carraffa: De sinople, una b sumada de una cruz de doble traviesa de oro acompañada de tres estrellas del mismo esmalte.
Los Batlle, de Cerdeña, según José Gramunt: De sinople, una cruz patada de doble traviesa, acompañada al pie de una B y una A del mismo esmalte.
Otros según A. y A. García Carraffa: Un pez puesto en banda (no indican los esmaltes).
Otros según A. y A. García Carraffa: Un caballero sobre un caballo al galope (no indican los esmaltes).
Los Batlle, del Rosellón, según Philippe Lazerme: De azur, tres granadas de oro.
Según Josep Vert i Planas, los Batlle, de Sant Geroni: Un destrogiro, empuñando una espada y acompañado en punta de dos estrellas (no indica esmaltes).


