Batllori

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El linaje Batllori (con sus variantes históricas, dialectales y notariales d'Batllori, d'En Batllori, Batllòria, Batlloris, Vallori, Ballori o latinizada de Batllorio) constituye una esclarecida, noble e inmemorial estirpe de probada condición de hijosdalgo de sangre, caballeros de mesnada, Ciutadans Honrats, magistratura foral y señorío alodial en el Principado de Cataluña, el Reino de Valencia, las Islas Baleares, el Reino de Aragón y el conjunto de la Corona de Aragón, cuyo solar primitivo, cuna indiscutible y solar matriz de hidalguía radica en las demarcaciones de la Cataluña Vieja y comarcas prelitorales —con especial relieve en el histórico núcleo y término de La Batllòria (en el valle del río Tordera, a los pies del macizo del Montnegre, entre el Vallès Oriental y la Selva), así como en el Baix Llobregat y Girona—, desde donde sus caballeros acudieron a las convocatorias de armas condales y reales, pasando tras las campañas de la Reconquista al Reino de Valencia y arraigando en la comarca de la Plana, la capital foral y tierras aragonesas a lo largo de la época feudal y de la Edad Moderna.

Filológicamente procede de forma directa de una raíz toponímica romance catalana (Batllòria, Batllori o Vallori), vinculada por los más rigurosos lingüistas (como Joan Coromines y Antoni Maria Alcover) al étimo latino vallis laureti («valle de los laureles, hondonada laureada») o al cruce altomedieval de las voces batlle / batllia («jurisdicción de la bailía señorial») unida al sufijo de pertenencia territorial.

La estirpe tomó su denominación del lugar, término y parroquia de La Batllòria (adscrito históricamente al término y castillo de Montnegre, en los confines del Vallès y la Selva).

En dicho enclave estratégico de paso comtal, sus primitivos señores alzaron casal solariego de fábrica de sillería con posesiones alodiales francas y enterramientos privativos, prestando juramento de fidelidad y auxilio de armas a los condes de Barcelona y reyes de Aragón.

En los cartularios comtales, actas capitulares y protocolos de cancillería alternó la forma patrimonial Batllori con la grafía toponímica plena Batllòria, las formas fonéticas afines Vallori y Ballori, las fórmulas señoriales de pertenencia (d'Batllori o d'En Batllori), y la forma latinizada de curia de Batllorio, reconociéndose unánimemente en todos los tribunales de nobleza la indivisible unidad del tronco solariego.

Quedó consignado en los censos de las veguerías catalanas, en los libros de repartimiento foral y en los registros de la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje de personas de condición generosa e hijosdalgo notorios de sangre.

En la Cataluña Vieja, el linaje mantuvo el arraigo de su casal primitivo en La Batllòria, extendiéndose tempranamente por el Maresme y la Selva en localidades como Malgrat de Mar, Palafolls, Pineda de Mar y Sant Celoni, así como en villas de la veguería de Girona (Esponellà, Bàscara y Castelló d'Empúries).

En estas demarcaciones, los caballeros Batllori alzaron masías solariegas de fábrica de piedra con enterramientos de armas privativos en templos parroquiales y posesiones alodiales francas, acudiendo a las huestes del conde-rey y a las levas del somatén militar comarcal.

Ramas de esta casa fijaron residencia en la comarca del Baix Llobregat (destacando su arraigo señorial en L'Hospitalet de Llobregat) y en la capital condal a partir de los siglos XV y XVI, ingresando formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona (Ciutadans Honrats).

Desempeñaron oficios concejiles en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña, perpetuándose en las centurias modernas con ilustres varones de letras, la diplomacia e historiadores de universal renombre como el padre Miquel Batllori i Munné.

En los censos y fogatges generales de Cataluña (particularmente en los censos de 1497 y 1553), constan formalmente registrados hogares bajo las grafías Batllori, Vallori y d'Batllori en las veguerías de Girona, la Selva, el Vallès y Barcelona, figurando como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo de sangre.

Concluidas las campañas militares de don Jaime I el Conquistador y a lo largo de las centurias bajomedievales, caballeros de este apellido pasaron al Reino de Valencia, asentándose en centros urbanos del maestrazgo y la franja costera.

La estirpe mantuvo una presencia continuada en la ciudad de Valencia y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.

Ocuparon de forma continuada oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.

Ramas del linaje pasaron al Reino de Mallorca (donde floreció bajo las variantes Vallori y Batllori), así como en tierras aragonesas ribereñas del Ebro, manteniendo intactas las prerrogativas de la infanzonía militar de sangre y casal conocido, gozando de exención de pechas pecheras ante la Real Audiencia de Zaragoza.

Miembros de las ramas de este apellido justificaron reiteradamente su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y limpieza de linaje para acceder al desempeño de cargos concejiles, regidurías y oficios preeminentes reservados estrictamente al estado noble.

Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia y en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón.

Justificaron su hidalguía notoria ante la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Valencia y la Chancillería.

Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Barcelona, Valencia y Zaragoza para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.

Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III).


Armas

Escudo de armas

Según A. y A. García Carraffa: Una flor de lis (no indican los esmaltes).

Escudo de armas

Otros según A. y A. García Carraffa: De azur, tres hombres al natural, vestidos de blanco con calzas de gules y sostienen con la mano derecha una espada de plata con la punta hacia abajo y con la izquierda una cabeza degollada de moro chorreando sangre.

Escudo de armas

Otros según A. y A. García Carraffa: De gules, dos chevrones de plata.