Bauzá

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El linaje Bauzá (con sus variantes históricas, dialectales y notariales d'Bauzá, d'En Bauzá, Baucà, Bauçà, Bauzan, Bausá o latinizada de Bauzano) constituye una de las más esclarecidas, nobilísimas y antiquísimas estirpes de probada condición de hijosdalgo de sangre, caballeros de mesnada y conquista, magistratura foral, gobernación municipal, Ciutadans Honrats y señorío alodial en el Reino de Mallorca, el Principado de Cataluña, el Reino de Valencia, el Reino de Aragón y el conjunto de la Corona de Aragón, con primitivo solar de inmemorial recuerdo en el Reino de Mallorca, donde todos los nobiliarios hacen descender a la estirpe del caballero Fulqueto Burzán (o Bauçà) —a quien tocó en el reparto de 1229 la alquería Algerir de tres yugadas en el distrito de Inca—, articulando dos ilustres casas solariegas en el lugar de Mayá y en el Pujol de San Juan de Sineu, alcanzando en 1256 con el capitán Juan Bauzá el singularísimo privilegio real de franqueza extensivo a todos los que llevasen el apellido, y participando activamente en los vaivenes dinásticos del reino insular a lo largo de la época feudal y de la Edad Moderna.

Filológicamente procede de un antropónimo germánico altomedieval (Bauto, Bauds o su variante gótica y provenzal Bauso / Bauzan, emparentado con la raíz proto-germánica *bald-, «audaz, valiente, intrépido»), asimilado en la Marca Hispánica y el mediodía galo a las formas occitano-catalanas Bauçà o Bauzà (con el sufijo de pertenencia o filiación patronímica , derivado del latín -anum).

Fijado tras la conquista catalano-aragonesa de Mallorca en 1229, el apellido se consolidó como una de las señas de identidad de la hidalguía terrateniente balear, distinguiendo a los descendientes de los primeros conquistadores y señores alodiales.

En los cartularios reales, libros de franquezas y protocolos notariales alternó la forma patrimonial Bauzá con la grafía con ce cedilla Bauçà (y su forma arcaica Baucà), la variante romance Bausá, la forma originaria de repartimiento Burzán (o Bauzan), las fórmulas señoriales de pertenencia (d'Bauzá o d'En Bauzá), y la forma latinizada de curia de Bauzano, reconociéndose unánimemente en todos los tribunales de nobleza la indivisible unidad del tronco solariego.

Quedó consignado en el Llibre del Repartiment de Mallorca (1229-1232), en el Libro de Franquezas del Reino de Mallorca, en las actas del Gran i General Consell y en los registros de la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje de personas de condición generosa e hijosdalgo notorios de sangre.

La totalidad de los tratadistas y nobiliarios (consignados por cronistas e historiadores como Joaquín María Bover en su Nobiliario Mallorquín y los hermanos García Carraffa) hacen descender formalmente a esta familia del esforzado caballero Fulqueto Burzán (o Folquet Bauçà).

Este noble militar se halló en la magna empresa de la conquista de Mallorca junto al rey don Jaime I el Conquistador, y en mérito a su esfuerzo militar en la expugnación de la isla, le tocó en el solemne reparto general de las tierras la rica alquería Algerir, dotada de tres yugadas de tierra de labor, emplazada en el histórico distrito de Inca.

Del tronco conquistador nacieron y se articularon en Mallorca dos poderosas casas solares: La casa solariega del lugar de Mayá y la casa solariega en el Pujol de San Juan de Sineu.

En ambos enclaves alzaron posesiones de fábrica de sillería con capillas, vínculos francos y enterramientos privativos de armas.

El 6 de febrero de 1256, Juan Bauzá, insigne y valeroso capitán del ejército del rey don Jaime de Aragón, obtuvo de la Corona un extraordinario privilegio de franqueza. Dicha merced real poseía un carácter sumamente singular y honorífico: se hizo extensiva no tan solo a todos sus legítimos descendientes y sucesores, sino también a todas aquellas personas que llevaran perpetuamente el apellido Bauzá, consagrando la exención pechera y la preeminencia jurídica del linaje en toda la isla.

En el año 1285, Jaime Bauzá ostentó el encumbrado cargo y dignidad de ser uno de los privados del rey don Jaime II de Mallorca (a quien algunos textos antiguos llaman erróneamente Juan II). Demostrando una fidelidad inquebrantable, siguió la suerte y el destierro de este monarca cuando el rey don Alfonso III de Aragón invadió la isla y le desposeyó de la corona de Mallorca.

En esa misma época de crisis bélica, Pedro Bauzá, cabeza de otra rama de la familia, actuó como prócer territorial y prestó solemne juramento de fidelidad al rey don Alfonso III de Aragón en calidad de representante de la villa de Rubinas (la actual Binissalem).

En el año 1343, con motivo de la reincorporación de las islas a la Corona de Aragón llevada a cabo por el Ceremonioso, Guillermo Bauzá prestó igual juramento de vasallaje y fidelidad al rey don Pedro IV de Aragón, actuando como diputado por la villa de San Juan.

En el año 1349, Domingo Bauzá se mantuvo firme en la causa del destronado monarca privativo e integró las huestes del rey don Jaime III de Mallorca en la guerra y desesperada tentativa contra don Pedro IV de Aragón, batiéndose hasta el trágico desenlace de la batalla de Llucmajor.

Ramas dimanadas de los solares matrices pasaron tempranamente al Principado de Cataluña, avecindándose en la capital condal a partir de los siglos XV y XVI, e ingresando formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona (Ciutadans Honrats).

Desempeñaron oficios concejiles en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.

En el Reino de Valencia, el linaje mantuvo una presencia continuada en la ciudad de Valencia y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.

Ocuparon de forma continuada oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.

Miembros de la estirpe avecindados en tierras aragonesas mantuvieron fueros de infanzonía de sangre y casal conocido en las riberas del Ebro, gozando de exención de pechas pecheras ante la Real Audiencia de Zaragoza.

Miembros de las ramas de este apellido justificaron reiteradamente su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y limpieza de linaje para acceder al desempeño de cargos concejiles, regidurías y oficios preeminentes reservados estrictamente al estado noble.

Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el Gran i General Consell de Mallorca, en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia y en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón.

Justificaron su hidalguía notoria ante la Real Audiencia de Mallorca, la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Valencia y la Chancillería.

Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Mallorca, Valencia, Barcelona y Zaragoza para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.

Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III).


Armas

Escudo de armas

Según Joaquín M.ª Bover traen: De azur, con una banda de oro.