Bell, Vell

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Surgió en la Edad Media (siglos XIII y XIV) como un sobrenombre o apodo otorgado a un individuo que destacaba por su buena presencia, apostura física o elegancia. Con la fijación de los apellidos, este apodo se convirtió en el nombre hereditario de sus descendientes. Al contrario que el apellido Vell ("viejo"), que sufrió mucha castellanización, Bell logró mantener mejor su grafía original en Cataluña.

Durante los siglos de la Edad Moderna y, sobre todo, a partir del siglo XVIII, muchos apellidos catalanes sufrieron modificaciones en los registros parroquiales y notariales. 

En los censos históricos medievales de Cataluña, se registran de forma aislada cabezas de familia con este sobrenombre/apellido en comarcas de la Cataluña vieja (Girona y Barcelona) y en el norte del Reino de Valencia, una zona que recibió un fuerte contingente de repobladores catalanes.

En Cataluña tuvo casas solares en Sant Cugat de Vallés (Barcelona), Terrassa (Barcelona),  Copons (Barcelona), Agramunt (Lleida), Anglesola (Lleida), en la ciudad de Lleida y en Taltahull (Lleida) documentadas en la fogueracion de1553.


Armas

Escudo de armas

En campo de oro, un árbol de sinople, y colgado de una rama, un escudete de plata con una faja de azur.

Escudo de armas

Los radicados en Madrid usan: En campo de oro, un basilisco de gules.