Bellera

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El linaje Bellera (con sus variantes históricas, dialectales y notariales de Bellera, d'Bellera, d'En Bellera, Belleres, Beller o latinizada de Bellaria) constituye uno de los más antiguos, preclaros y encumbrados linajes de ricoshombres, barones feudales, alcaides de frontera, caballeros de mesnada y órdenes militares, magistratura regia y Ciutadans Honrats del Principado de Cataluña, el Reino de Valencia, el Reino de Aragón y el conjunto de la Corona de Aragón, con primitivo casal solariego y solar matriz de inmemorial arraigo en la histórica Baronía de Bellera (en el valle del río Bellera y comarca del Pallars Jussà, provincia de Lleida), cuyos magnates ostentaron voto y llamamiento en las Cortes medievales, acudieron a las conquistas del Puig y de Valencia al lado del rey don Jaime I el Conquistador —como atestigua mosén Jaume Febrer en sus _Trovas_—, gobernaron los condados pirenaicos de Rosellón y Cerdaña bajo el rey don Pedro IV el Ceremonioso y figuraron en la fundación y primeros capítulos de la Orden de San Juan de Jerusalén, dilatando su descendencia a lo largo de la época feudal y de la Edad Moderna.

Filológicamente procede de manera directa del topónimo e hidrónimo pirenaico Bellera (el río y valle de Bellera, afluente del Flamisell), de remota raíz orográfica prerromana o vasco-aquitana (*bel-, «sombrío, ladera boscosa, peña oscura» o *beld-, complementada con el sufijo locativo hidronímico -era), evolucionado en el catalán medieval hacia la forma armera y señorial Bellera.

La estirpe tomó su denominación de la feudal y poderosa Baronía de Bellera, articulada en torno a los castillos de Bellera, Santa Coloma de Erán y sus plazas dependientes en el Pallars.

Los señores barones de este feudo, entroncados con los antiguos condes de Pallars, condes de Urgell y la primera nobleza pirenaica, tomaron el nombre de su señorío como apellido de dignidad, preeminencia militar e hidalguía de sangre desde el siglo XI.

En las crónicas reales, cartularios monásticos y actas de cancillería alternó la forma canónica Bellera con la grafía con preposición señorial de Bellera (o d'Bellera), la fórmula foral (d'En Bellera), la variante plural Belleres, y la forma de curia latinizada de Bellaria, reconociéndose unánimemente en todos los tribunales de nobleza la indivisible unidad del tronco solariego.

Quedó consignado en los censos de las veguerías catalanas, en las crónicas de Jaime I y Pedro el Ceremonioso, en los Llibres de Repartiment y en los registros de la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje de primera ricahombría e hijosdalgo notorios de sangre.

En sus célebres Trovas, el cronista y heraldista Mosén Jaume Febrer perpetuó la memoria de Guillermo de Bellera, señalando que era caballero «heredado y tenido por noble en Pallars».

Acudió con sus huestes y mesnadas de caballeros al servicio del rey don Jaime I de Aragón en la decisiva campaña del reino levantino, hallándose con singular arrojo en las memorables jornadas de la toma del castillo del Puig de Santa María y en el posterior cerco y conquista de la ciudad de Valencia, persiguiendo a las fuerzas sarracenas cuando éstas se replegaron quebrantadas hacia las plazas de Dénia.

Por sus señalados servicios militares fue premiado por el Conquistador con casas francas y considerables heredamientos de tierras en el reparto foral del nuevo reino.

Cita asimismo Febrer a otro ilustre prohombre de la misma estirpe, Guillermo de Bellera, quien por su consumada prudencia política, fidelidad regia y experiencia en el mando militar fue nombrado por el rey don Pedro IV el Ceremonioso supremo gobernador de los condados de Cerdaña y Rosellón.

Desde dicha gobernación general custodió la frontera septentrional pirenaica frente a las pretensiones de la casa de Mallorca y los conatos de invasión ultrapirenaicos.

La piedad y vocación cruzada del linaje quedó plasmada en la figura de Garcerán de Bellera, quien figuró entre los más antiguos y distinguidos caballeros de la Soberana Orden de San Juan de Jerusalén (Orden de Malta) en la Corona de Aragón.

Intervino en la organización de las primeras encomiendas de la orden en el Gran Priorato de Cataluña, sosteniendo con su espada la defensa de la cristiandad en ultramar y en las fronteras peninsulares, vinculando al linaje con los hábitos de caballería de mayor prestigio de la Cristiandad.

En el Pallars y comarcas leridanas, los barones de Bellera alzaron fortalezas y casales solariegos de fábrica de piedra de sillería con enterramientos privativos de armas en el monasterio de Santa María de Lavaix y en templos de su jurisdicción, ejerciendo la alta y baja justicia sobre sus vasallos alodiales.

Ramas secundarias de esta esclarecida casa se avecindaron en la capital condal a partir de los siglos XV y XVI, ingresando formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona (Ciutadans Honrats).

Desempeñaron oficios concejiles en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.

En los censos y fogatges generales de Cataluña (particularmente en los censos de 1497 y 1553), constan formalmente registrados hogares bajo las grafías Bellera y d'Bellera en las veguerías de Pallars, Lleida, Balaguer y Barcelona, figurando como señores territoriales y personas de condición generosa e hijosdalgo de sangre.

A raíz de los repartimientos fernandinos y de Jaime I, la estirpe mantuvo una presencia continuada en la ciudad de Valencia y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.

Ocuparon de forma continuada oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.

Miembros de la estirpe avecindados en tierras aragonesas mantuvieron fueros de infanzonía de sangre y casal conocido en las riberas del Ebro y comarcas limítrofes con Cataluña, gozando de exención de pechas pecheras ante la Real Audiencia de Zaragoza.

Miembros de las ramas de este apellido justificaron reiteradamente su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y limpieza de linaje para acceder al desempeño de cargos concejiles, regidurías y oficios preeminentes reservados estrictamente al estado noble.

Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia y en el brazo de ricoshombres e infanzones en las Cortes de Aragón.

Justificaron su hidalguía notoria ante la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Valencia y la Chancillería.

Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Barcelona, Valencia y Zaragoza para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.

Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (San Juan de Jerusalén, Montesa, Santiago, Calatrava, Alcántara y Carlos III).


Armas

Escudo de armas

De oro con un carnero levantado, de gules, con collar de azur y clarinado de plata.

Escudo de armas

Algunos de este linaje ostentan estas otras armas, que son las que usaba Guillermo de Bellera, que sirvió a don Jaime I en sus conquistas: Escudo de oro y en cada cantón una cabra andante, de gules, con collar de azur.