Bellprat
El linaje Bellprat (con sus variantes históricas, dialectales y notariales d'Bellprat, d'En Bellprat, Belprat, Bellprad, Belprado o latinizada de Bello Prato) constituye una esclarecida, noble e inmemorial estirpe de probada condición de hijosdalgo de sangre, señores feudales, alcaides de fortalezas, caballeros de mesnada, Ciutadans Honrats, magistratura foral y señorío alodial en el Principado de Cataluña, el Reino de Valencia, el Reino de Aragón y el conjunto de la Corona de Aragón, con primitivo solar y casal matriz de inmemorial arraigo en la histórica y pirenaica comarca del Conflent —antiguo territorio condal de la Cataluña septentrional situado entre el Rosellón y la Cerdaña, incorporado a Francia tras el Tratado de los Pirineos de 1659—, desde donde sus ramas se extendieron con singular pujanza a la provincia y veguerías de Barcelona, pasando tras las campañas de la Reconquista al Reino de Valencia y arraigando en la comarca de la Plana, la capital foral y tierras aragonesas a lo largo de la época feudal y de la Edad Moderna.
Filológicamente procede de manera directa de la unión de dos voces romances catalanas y provenzales de origen latino: el adjetivo bell (del latín bellus, «hermoso, apacible, fértil, de excelente vista o situación») y el sustantivo hidrográfico y agrario prat (del latín pratum, «prado, vega herbácea, pastizal regadío»), conformando el compuesto toponímico Bellprat («el bello prado o la pradera hermosa y fértil»).
Al tratarse de un toponímico puro, nació para identificar a los señores alodiales, infanzones y caballeros que dominaban términos fértiles, casales y vegas alodiales en los valles del Conflent pirenaico, al pie del macizo del Canigó.
Los señores y hacendados de dichas demarcaciones adoptaron el topónimo como apellido hereditario de solar conocido, dignidad de armas e hidalguía notoria de sangre desde los siglos altomedievales, proyectándose asimismo sobre topónimos homónimos de la Cataluña central (como la villa y término de Bellprat en la comarca de la Anoia).
En los cartularios medievales, actas de cancillería y protocolos notariales alternó la forma canónica Bellprat con la simplificación gráfica Belprat, la grafía arcaica terminada en consonante blanda Bellprad, las fórmulas señoriales de pertenencia (d'Bellprat o d'En Bellprat), y la forma de curia latinizada de Bello Prato, reconociéndose unánimemente en todos los tribunales de nobleza la indivisible unidad del tronco solariego.
Quedó consignado en los censos de las veguerías catalanas, en los libros de repartimiento foral y en los registros de la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje de personas de condición generosa e hijosdalgo notorios de sangre.
Las referencias documentales y notariales sitúan el casal matriz y tronco indiscutible del linaje en la comarca del Conflent, territorio de la Cataluña histórica vinculado desde la época condal al condado de Cerdaña y a la Corona de Aragón.
En estas tierras pirenaicas, los caballeros Bellprat alzaron casas solariegas de fábrica de sillería con enterramientos de armas privativos en templos parroquiales y posesiones alodiales francas, acudiendo a las convocatorias de armas del conde-rey. Tras la firma del Tratado de los Pirineos en 1659, por el que el Conflent pasó a soberanía de la corona francesa, ramas del linaje mantuvieron sus títulos y fidelidad a sus orígenes dinásticos e hispánicos.
Ramas secundarias de notable importancia se trasladaron y arraigaron tempranamente en la provincia de Barcelona, con destacada presencia en la capital condal y en comarcas del entorno prelitoral y central (como la comarca de la Anoia, vinculada al término homónimo de Bellprat, y demarcaciones del Vallès).
En Barcelona, miembros de esta estirpe ingresaron formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona (Ciutadans Honrats), desempeñando oficios concejiles en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.
En los censos y fogatges generales de Cataluña (particularmente en los censos de 1497 y 1553), constan formalmente registrados hogares bajo las grafías Bellprat, Belprat y d'Bellprat en las veguerías de Barcelona, Vilafranca del Penedès, Manresa y en los censos del Rosellón y Conflent, figurando como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo de sangre.
Concluidas las campañas militares de don Jaime I el Conquistador y a lo largo de las centurias bajomedievales, caballeros de este apellido pasaron al Reino de Valencia, asentándose en centros urbanos del maestrazgo y la franja costera.
La estirpe mantuvo una presencia continuada en la ciudad de Valencia y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.
Ocuparon de forma continuada oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.
Miembros de la estirpe avecindados en tierras aragonesas mantuvieron fueros de infanzonía de sangre y casal conocido en las riberas del Ebro y comarcas limítrofes con Cataluña, gozando de exención de pechas pecheras ante la Real Audiencia de Zaragoza.
Miembros de las ramas de este apellido justificaron reiteradamente su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y limpieza de linaje para acceder al desempeño de cargos concejiles, regidurías y oficios preeminentes reservados estrictamente al estado noble.
Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia y en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón.
Justificaron su hidalguía notoria ante la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Valencia y la Chancillería.
Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Barcelona, Valencia y Zaragoza para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III).
Armas
Según Garma y Durán y Félix Doménech y Roura traen: Escudo terciado en faja: 1º, de gules, con una flor de lis de plata; 2º, de oro, y 3º, sembrado de florecillas de oro.


