Bellvehí, Bellveí, Belvey, Bellvey
El linaje Bellveí (con sus variantes históricas, dialectales y notariales Bellvehí, Belvey, Bellvey, d'Bellveí, d'Bellvehí, d'En Bellvehí o latinizada de Bello Vicino) constituye una preclara, noble e inmemorial estirpe de probada condición de hijosdalgo de sangre, caballeros de conquista, síndicos regios, jurados forales, Ciutadans Honrats, magistratura foral y señorío alodial en el Principado de Cataluña, el Reino de Mallorca, el Reino de Valencia, el Reino de Aragón y el conjunto de la Corona de Aragón, con primitivo casal solariego y solar matriz de inmemorial arraigo en el lugar y término de Bellvei (adscrito al partido judicial de El Vendrell, en la histórica comarca del Baix Penedès, provincia de Tarragona), desde donde sus caballeros acudieron a las convocatorias de armas condales y reales, pasando en 1229 con las huestes del rey don Jaime I de Aragón a la conquista del Reino de Mallorca, donde fueron heredados en el término de Sineu, desempeñaron altas magistraturas de gobernación del reino insular y entroncaron con encumbradas casas de la nobleza titulada a lo largo de la época feudal y de la Edad Moderna.
Filológicamente procede de la unión de dos voces romances catalanas medievales de raíz latina: el adjetivo bell (del latín bellus, «hermoso, grato, despejado, insigne») y el sustantivo vicinal o toponímico veí / vehí (del latín vicinus, vicinium, «vecino, vecindario, caserío o término poblado»), conformando el compuesto toponímico Bellveí («el hermoso vecindario o el poblado ameno y bien situado»).
La estirpe tomó de forma directa su denominación del término y lugar de Bellvei, en el Baix Penedès (Tarragona), articulado en torno a su antigua torre de defensa y dependencias alodiales.
Los primitivos caballeros e infanzones de este término adoptaron el nombre del lugar como apellido hereditario de cuna, honores de armas e inmemorial hidalguía de sangre desde los siglos XII y XIII.
En los cartularios medievales, actas de cancillería y protocolos de escribanía alternó la forma patrimonial Bellveí con la variante gráfica con hache intercalada Bellvehí, las formas con ye final Belvey y Bellvey, las fórmulas señoriales de pertenencia (d'Bellveí, d'Bellvehí o d'En Bellvehí), y la forma de curia latinizada de Bello Vicino, reconociéndose unánimemente en todos los tribunales de nobleza la indivisible unidad del tronco solariego.
Quedó consignado en los censos de las veguerías catalanas, en el Llibre del Repartiment de Mallorca, en los registros de la corte de Aragón y en la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje de personas de condición generosa e hijosdalgo notorios de sangre.
Durante las célebres campañas militares acaudilladas por el rey don Jaime I el Conquistador, los esforzados caballeros catalanes Arnaldo Bellvehí y Berenguer Bellvehí, naturales del primitivo solar del Penedès, se incorporaron a la armada y hueste real sirviendo con armas y caballos.
Por su destacado concurso militar en la expugnación de la isla, fueron ricamente heredados en el reparto general de las tierras (Llibre del Repartiment) con posesiones francas en el término foráneo de Sineu, estableciendo en dicha demarcación el solar mallorquín de la familia y perpetuando el apellido en las Baleares.
En el ámbito institucional insular descolló don Roberto Bellvehí, quien en 1248 desempeñó el preeminente cargo de jurado de la ciudad y reino de Mallorca por el estamento de caballeros, participando en el gobierno foral supremo.
En 1279, el rey de Aragón le distinguió al nombrarle síndico de Mallorca, comisionado para representar los fueros e intereses de la isla ante la corona.
Su hijo, don Roberto Bellvehí, continuó la estirpe en la magistratura pública, interviniendo directamente como comisionado en 1302 en la solemne ratificación de los tratados y conciertos de paz suscritos entre la Corona de Aragón y el Reino de Mallorca tras el periodo de tensiones dinásticas.
Asimismo, don Pedro Bellvehí, en representación del estamento noble insular, prestó solemne juramento y pleito homenaje en 1285 al rey don Alfonso III de Aragón cuando este monarca tomó posesión de la isla.
La línea varonil directa de esta esclarecida casa mallorquina concluyó aproximadamente hacia el siglo XVII (hace cerca de trescientos años), transmitiéndose sus mayorazgos y cuantiosos patrimonios a través de líneas femeninas.
Parte fundamental de los bienes y vínculos patrimoniales de los Bellvehí recayeron en la esclarecida casa de los condes de Creixell, merced al matrimonio de doña Sibilia Bellvehí con don Francisco de Sagarriga y Queralt, ilustre prohombre de gran predicamento nobiliario.
Los mayorazgos y posesiones solariegas de la familia relativos a la histórica torre de Granada, así como a las heredades de Llucamet y Capucop, pasaron por sucesión hereditaria a la casa de Zagranada.
A dicha estirpe perteneció como legítimo sucesor en el siglo XIX el hacendado don Pedro Rusiñol, quedando así incorporada la memoria de los Bellvehí en las principales genealogías de la aristocracia insular.
En la demarcación de Bellvei, El Vendrell y la veguería de Tarragona, los caballeros de este apellido mantuvieron casas solariegas de fábrica de piedra de sillería con enterramientos privativos de armas en templos parroquiales y posesiones alodiales francas, acudiendo a las huestes del conde-rey y a las levas del somatén comarcal.
Miembros de esta estirpe se avecindaron en la capital condal a lo largo de la Edad Moderna, ingresando formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona (Ciutadans Honrats).
Desempeñaron oficios concejiles en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.
En los censos y fogatges generales de Cataluña (particularmente en los censos de 1497 y 1553), constan formalmente registrados hogares bajo las grafías Bellveí, Bellvehí, Bellvey y d'Bellveí en las veguerías de Vilafranca del Penedès, Tarragona y Barcelona, figurando como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo de sangre.
Concluidas las campañas militares de don Jaime I el Conquistador y a lo largo de las centurias bajomedievales, caballeros de este apellido pasaron al Reino de Valencia, asentándose en centros urbanos del maestrazgo y la franja costera.
La estirpe mantuvo una presencia continuada en la ciudad de Valencia y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.
Ocuparon de forma continuada oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.
Miembros de la estirpe avecindados en tierras aragonesas mantuvieron fueros de infanzonía de sangre y casal conocido en las riberas del Ebro y comarcas limítrofes con Cataluña, gozando de exención de pechas pecheras ante la Real Audiencia de Zaragoza.
Miembros de las ramas de este apellido justificaron reiteradamente su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y limpieza de linaje para acceder al desempeño de cargos concejiles, regidurías y oficios preeminentes reservados estrictamente al estado noble.
Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña, en el estamento de caballeros del Gran i General Consell de Mallorca, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia y en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón.
Justificaron su hidalguía notoria ante la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Mallorca, la Real Audiencia de Valencia y la Chancillería.
Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Mallorca, Barcelona, Valencia y Zaragoza para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III).
Armas
De azur, con un toro empinante, de oro, con un cayado del mismo metal.
Otros traen escudo cuartelado: 1º y 4º, de oro, con cuatro sables de gules, 2º, de sinople, sin figuras, y 3º, de oro, con dos fajas de gules.
Otros también tienen escudo cuartelado en sotuer: 1º y 4º, de gules, y 2º y 3º, de gules.
Otros ostentan: Escudo cuartelado: 1º y 4º, de plata, y 2º y 3º, de azur.


