Belsué
El apellido Belsué (que en antiguos protocolos notariales, eclesiásticos y registros de fogajes convive históricamente con las variantes Belsue, Belsú o las formas medievales arcaicas de Belsué o Belsué de San Martín) es un linaje noble de una extraordinaria antigüedad, rancia solera heráldica y un origen lingüístico netamente pirenaico y altoaragonés. Se trata de un apellido de naturaleza estrictamente toponímica o locativa (nacido a partir del nombre de un lugar) cuya cuna histórica matriz e identitaria radica con una fuerza arrolladora en el Reino de Aragón, plenamente integrado en la historia de la infanzonía pirenaica.
Proviene del toponímico Belsué, nombre de una bellísima, histórica y recóndita localidad medieval (hoy integrada en el municipio de Nueno, en la comarca de la Hoya de Huesca), enclavada en pleno corazón de la Sierra de Guara, en el Pirineo aragonés.
Nació en la Alta Edad Media (siglos XI y XII) bajo la fórmula de honor "de Belsué". Se otorgaba originalmente a los caballeros hidalgos que poseían el señorío feudal, la baronía o procedían legítimamente de dicho solar montañés, adoptando el nombre del feudo como apellido dinástico para salvaguardar la memoria de su sangre.
Desde su cuna matriz en Guara, el linaje abrió pronto casas solariegas e hidalgas en otras localidades de la provincia de Huesca (como Apiés, Sabayés, Loporzano y la propia capital oscense). Sus miembros eran infanzones de sangre y naturaleza, lo que les otorgaba el derecho ancestral a portar escudo de armas en las fachadas de sus casales (casas armeras) y la inmunidad fiscal absoluta.
Caballeros de la casa de Belsué participaron activamente en las huestes de los reyes de Aragón (como Alfonso I el Batallador) para la conquista y repoblación del valle del Ebro en el siglo XII, asentándose con un inmenso prestigio civil en la provincia de Zaragoza (con focos documentados en las comarcas del Campo de Cariñena y las Cinco Villas).
Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, destacados miembros de las diferentes líneas del apellido Belsué pasaron por rigurosos procesos de infanzonía y expedientes de limpieza de sangre ante la Real Audiencia de Aragón (Zaragoza) para salvaguardar sus privilegios frente al fisco y para ejercer cargos públicos reservados en exclusiva al estamento noble (como jurados del brazo de caballeros y justicias).
Armas

En campo de azur, un león, de plata, orlado de ocho lises de oro.


