Benita
El apellido Benita es un apellido de origen patronímico con una gran carga afectiva e histórica, estrechamente vinculado a la tradición cristiana de la península ibérica. Aunque es menos común que su variante masculina (Benito), cuenta con una personalidad y un arraigo propios muy interesantes.
Es un apellido de carácter matronímico (apellidos que derivan del nombre de la madre o de una antepasada femenina). En la Edad Media, si una mujer de fuerte personalidad, viuda o propietaria de tierras llamada Benita sacaba adelante a su familia, era muy común que sus hijos y descendientes adoptaran su nombre como apellido ("los de la Benita"), consolidándose con las generaciones como un apellido hereditario.
Al derivar de un nombre de bautismo muy común en la España medieval (bajo la gran influencia de la orden de los monjes benedictinos), el apellido surgió de forma independiente en varios puntos de la península. Históricamente, tiene sus focos de mayor antigüedad en la zona de Castilla y León, Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana.
Con la colonización, el apellido se trasladó al continente americano, registrándose hoy en día familias Benita en países como México, Argentina y Venezuela, aunque siempre manteniéndose como un apellido relativamente poco común y exclusivo.
Armas

Los de Aragón, según Juan de Mendoza, traen: En campo de oro, un álamo de sinople, con un león de púrpura empinante al árbol.

Otros traen: En campo de gules, un castillo, de oro, resaltado de una faja, de plata.


