Benosa
El linaje Benosa (con sus variantes históricas, dialectales y notariales d'Benosa, d'En Benosa, Benosa de Joanue, Venosa, Benoses o latinizada de Benosa) constituye una antiquísima, esclarecida e inmemorial estirpe de probada condición de hombres de paraje, señores de alodio franco, procuradores y próceres del valle, alcaides de fortalezas, regidores de realengo y caballeros de sangre con cuna, solar matriz y primitivo casal en la histórica villa de Bossòst (antiguamente grafiada Bosot), en el Valle de Arán (comarca pirenaica adscrita históricamente a la diócesis de Cominges y al Principado de Cataluña, provincia de Lleida), cuya casa principal adoptó posteriormente el renombre y distinción solariega de «Joanue», incorporándose sus cuantiosos bienes y mayorazgos por alianza matrimonial a la ilustre casa de los barones de Les a lo largo de la época feudal y de la Edad Moderna.
Filológicamente procede de la toponimia pirenaica de sustrato gascón-aranés y bajolatino (Benosa / *Vinnosa o étimo derivado del término orográfico y fluvial Benós / Benosa, vinculado a terrazas aluviales o manantiales de la ribera del Garona), consolidado en el dialecto aranés de la lengua occitana para identificar a los señores de una heredad franca y casal solariego radicado en la demarcación de Bossòst.
Con el devenir de los siglos, la línea primogénita de este solar en Bossòst fue conocida en la documentación notarial y foral bajo la denominación distintiva de «Benosa de Joanue», apellido compuesto que remite al patronímico o casa alodial fundada por don Juan de Benosa (Joanue, forma diminutiva y afectiva de Joan en la onomástica pirenaica occitana).
En los protocolos notariales de la Val d'Aran, actas de la Real Cancillería de la Corona de Aragón y libros de curia alternó la grafía canónica Benosa con la variante con uve Venosa, la forma señorial Benosa de Joanue, las fórmulas señoriales de pertenencia (d'Benosa o d'En Benosa), y la forma de curia latinizada de Benosa, reconociéndose unánimemente en todos los tribunales de nobleza la indivisible unidad del tronco solariego.
Quedó consignado en los privilegios regios araneses (la Querimònia), en las actas de juramento a la Corona de Aragón y en los registros de la corte desde el siglo XIV como linaje de primera notoriedad y preeminencia de sangre en el tercio de Quate Lòcs.
La estirpe de los Benosa protagonizó uno de los episodios de mayor lealtad dinástica y valor foral de los Pirineos: en 1385, debido a las graves dificultades financieras de la corona, el rey don Pedro IV de Aragón (el Ceremonioso) convino la venta de los derechos señoriales y dominio sobre el Valle de Arán al conde de Pallars.
Los hombres de paraje y habitantes del país aranés se opusieron frontalmente a dicha enajenación de su estatuto de realengo. Bajo el liderazgo militar y cívico de Juan de Benosa (primero de este nombre), los araneses tomaron las armas y resistieron con inquebrantable heroísmo al conde de Pallars en las gargantas y pasos del valle hasta derrotarlo y expulsar a sus huestes de la comarca.
Para asegurar irrevocablemente la libertad del valle y su pertenencia al realengo de la Corona de Aragón, el propio Juan de Benosa entregó de su peculio personal al conde de Pallars la suma exacta que este noble había pagado a Pedro IV por la enajenación.
Consumada la restitución, los araneses se entregaron de nuevo como vasallos directos al nuevo soberano, don Juan I de Aragón, quien, en gratitud por su fidelidad inquebrantable y el heroico proceder de Juan de Benosa, otorgó un solemne privilegio regio expedido el 1 de marzo de 1388.
Mediante esta provisión real, don Juan I confirmó las libertades aranesas y concedió a los naturales del valle perpetua franquicia de peajes, lezdas, derechos de paso y otras cargas fiscales en todos los dominios de la Corona de Aragón.
En la villa de Bossòst, recostada sobre el curso del río Garona, los Benosa alzaron su casa solariega principal de fábrica de piedra de sillería con dependencias alodiales, enterramiento de armas en la iglesia románica de Santa Maria de Purificación y posesiones francas en los términos comarcales.
La línea directa concluyó a finales del siglo XVII en doña Mariana de Benosa Bossòst y Berart, última heredera universal del patrimonio, honores y casal de los Benosa de Joanue.
Doña Mariana contrajo matrimonio en el año 1686 con don José Alberto Caro de Benós y March, tercer barón de Les, ilustre señor de la fortaleza fronteriza de Les, castellano de Casteret y prohombre de la más alta nobleza pirenaica.
En virtud de este encumbrado enlace, todos los cuantiosos bienes, tierras alodiales, mayorazgos y derechos históricos de la casa de los Benosa se incorporaron de manera indivisa al patrimonio de la casa de los Barones de Les, perdurando su memoria en las armas y alianzas de esta baronía territorial.
Ramas secundarias de la estirpe descendieron a lo largo de los valles leridanos hacia la plana del Segre y se avecindaron en la capital condal a lo largo de la Edad Moderna, ingresando miembros de la familia en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona (Ciutadans Honrats).
Desempeñaron oficios concejiles en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.
En los censos y fogatges generales de Cataluña (particularmente en los censos de 1497 y 1553) y protocolos de la Val d'Aran, constan formalmente registrados hogares bajo las grafías Benosa y d'Benosa en Bossòst, Les, Vielha, Lleida y Barcelona, figurando como señores alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo de sangre.
Caballeros de este entronque pasaron al Reino de Valencia, asentándose en centros urbanos de la franja costera y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre, concertando alianzas con familias del estamento militar foral.
Por la vecindad inmediata del valle de Arán con el condado de Ribagorza, caballeros Benosa mantuvieron casal y vínculos en tierras aragonesas, gozando de exención de pechas pecheras y reconocimiento de hidalguía ante la Real Audiencia de Zaragoza.
Miembros de las ramas de este apellido justificaron reiteradamente su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y limpieza de linaje para acceder al desempeño de cargos concejiles, regidurías y oficios preeminentes reservados estrictamente al estado noble.
Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña, en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón y en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia.
Justificaron su hidalguía notoria ante la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Zaragoza, la Real Audiencia de Valencia y la Chancillería.
Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Barcelona, Zaragoza y Valencia para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III).
Armas
De gules una torre de plata terrasada de sinople y sumada de un león rampante de oro. Delante de la torre una escuadra de oro, por cuyos brazos suben dos leones del mismo metal. En el jefe, un sol y una estrella de oro, y un creciente de plata adiestrado. En punta, dos manos de león, de oro, salientes de la terrasa de sinople, uno a cada lado de la torre. Bordura de plata, con este lema en letras de sable “Fidelis vigilans ac victor pro Rege, patriaque, die et nocte Benosa”
Según Juan Francisco de Hita, una rama apellidada Bosott o Bosote de Benosa trae: En campo de azur, dos águilas, de sable, con los picos y los ojos de gules y sosteniendo con los primeros una cruz de plata colocada entre las dos. En la garra diestra tiene asida, cada una de estas águilas, una espada de hoja de plata y empuñadura de oro, cuyas puntas se cruzan. En la punta del escudo, un prado de sinople con una rosa de gules en el centro y dos cipreses de sinople en los flancos.


