Berart
El linaje Berart (con sus variantes históricas, dialectales y notariales d'Berart, d'En Berart, Belart, de Belart, Berardo, Berart de Figueres, Berart d'Esponellà o latinizada de Berardo) constituye una de las más esclarecidas, nobilísimas e inmemoriales estirpes de probada condición de hijosdalgo de sangre, barones territoriales, caballeros de órdenes militares de la Monarquía, mandos castrenses de graduación superior, regidores de realengo, Ciutadans Honrats, magistratura foral y señorío alodial en el Principado de Cataluña, con primitivo casal solariego y cuna de hidalguía en la histórica villa y capital del Alt Empordà, Figueres (provincia de Girona), cuya rama primogénita ostentó y usó por prerrogativa y merced de la corona la titularidad de la Baronía de Esponellà, manteniendo asimismo casa solariega y patriciado de enorme predicamento en la ciudad de Barcelona, solar al que perteneció el ilustre caballero de Santiago y teniente coronel de los Reales Ejércitos de las Dos Sicilias don Ramón Antonio de Belart (o Berart) y de Ramón, y proyectando sus ramas hacia el Reino de Valencia, el Reino de Aragón y el conjunto de la Corona de Aragón a lo largo de la época feudal y de la Edad Moderna.
Filológicamente procede de la evolución lingüística romance medieval catalana del prestigioso antropónimo germánico continental *Berinhard o *Berhard (formado por las raíces proto-germánicas bern-, ber- [«oso, fiero, temible guerrero»] y -hard, -harduz [«bravo, recio, firme, esforzado»]), latinizado en la época carolingia como Berardus y fijado en los condados de la Cataluña Vieja bajo la grafía secular Berart, alternando de forma fluida en las escribanías del siglo XVIII con la asimilación fonética líquida Belart y la forma romance vocalizada Berardo.
Adoptado tempranamente por magnates, infanzones y caballeros de la Marca Hispánica en las comarcas del Empordà y Girona, el cognomen se consolidó hereditariamente para distinguir a un solar caracterizado por el servicio militar de mesnada, la nobleza notoria de sangre y el dominio alodial.
En los protocolos notariales del Empordà, actas de cancillería, cruces de pruebas de órdenes militares y registros del estamento militar alternó la forma patrimonial canónica Berart con la variante gráfica Belart (así como la fórmula compuesta de Belart), las fórmulas señoriales de pertenencia (d'Berart o d'En Berart), las formas compuestas (Berart de Figueres y Berart d'Esponellà), y la forma de curia latinizada de Berardo, reconociéndose unánimemente en todos los tribunales de nobleza la indivisible unidad del tronco solariego.
Quedó consignado en los censos de las veguerías catalanas, en las actas de las Cortes del Principado, en los registros del brazo militar, en los expedientes de la Orden de Santiago y en la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje de personas de condición generosa e hijosdalgo notorios de sangre.
Las referencias documentales y notariales sitúan el solar matriz de esta esclarecida rama en la villa de Figueres (capital del Alt Empordà, Girona), donde los Berart alzaron un magnífico casal solariego de fábrica de piedra de sillería con enterramiento de armas privativo y cuantiosas heredades alodiales en la comarca ampurdanesa.
Desde este solar empordanés, sus caballeros sirvieron en las convocatorias de armas reales y en la custodia de las fronteras nororientales del Principado de Cataluña.
La cúspide de la dignidad nobiliaria del linaje se consolidó con la adquisición y confirmación regia de la Baronía de Esponellà (término señorial e histórico castillo situado en la comarca del Pla de l'Estany, Girona), señorío feudal del que tomaron título y cuyas armas y blasón pasaron a ser portados legítimamente por los barones de Esponellà de esta casa.
Los Berart, barones de Esponellà, enlazaron con las principales casas de la nobleza titulada catalana (como los Camprodón, los Fluvià y los Dusay), manteniendo un destacado papel en las instituciones nobiliarias del Principado a lo largo de la Edad Moderna.
Paralelamente al solar de Figueres, el linaje alzó casa solariega de gran notoriedad y preeminencia en la propia ciudad de Barcelona, donde mantuvieron residencia de armas y estrechos vínculos con la gobernación municipal y real.
Figura cumbre de la proyección militar de la rama barcelonesa en el siglo XVIII fue don Ramón Antonio de Belart y de Ramón, natural de la ciudad de Barcelona.
Don Ramón Antonio sirvió con brillantez en las campañas internacionales como teniente coronel de los Reales Ejércitos de su Majestad Católica el Rey de las Dos Sicilias (el futuro Carlos III de España durante su reinado napolitano y siciliano).
Por sus esclarecidos servicios castrenses y la inmaculada nobleza de sus cuatro costados paternos y maternos, vistió el insigne hábito de la Orden Militar de Santiago, en la que ingresó tras la aprobación de sus pruebas de nobleza e hidalguía el 15 de diciembre de 1738.
A lo largo de la Edad Moderna, miembros de la familia Berart/Belart ingresaron formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona (Ciutadans Honrats).
Desempeñaron de forma continuada oficios concejiles de consellers en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados y oidores en la Real Audiencia de Cataluña.
En los censos y fogatges generales de Cataluña (particularmente en los censos de 1497 y 1553), constan formalmente registrados hogares bajo las grafías Berart, Belart y d'Berart en la veguería de Girona (especialmente en Figueres y demarcaciones del Empordà y Besalú) y en la veguería de Barcelona, figurando como señores y propietarios alodiales e hijosdalgo de sangre.
Concluidas las campañas militares de don Jaime I el Conquistador y a lo largo de las centurias bajomedievales, caballeros de este apellido pasaron al Reino de Valencia, asentándose en centros urbanos del maestrazgo y la franja costera.
La estirpe mantuvo una presencia continuada en la ciudad de Valencia y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.
Ocuparon de forma continuada oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.
Miembros de la estirpe avecindados en tierras aragonesas mantuvieron fueros de infanzonía de sangre y casal conocido en las riberas del Ebro y comarcas limítrofes con Cataluña, gozando de exención de pechas pecheras ante la Real Audiencia de Zaragoza.
Miembros de las ramas de este apellido justificaron reiteradamente su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y limpieza de linaje para acceder al desempeño de cargos concejiles, regidurías y oficios preeminentes reservados estrictamente al estado noble.
Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia y en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón.
Justificaron su hidalguía notoria ante la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Valencia y la Chancillería.
Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Barcelona, Valencia y Zaragoza para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (singularmente la Orden de Santiago con don Ramón Antonio de Belart en 1738, así como Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III).
Armas
Según Garma y Durán y Félix Doménech y Roura, los de Figueres traen: De azur, con una banda de oro acompañada de cinco estrellas del mismo metal, tres en lo alto y dos en lo bajo.
Los de Barcelona tienen: De oro, con un triángulo de gules, del que salen llamas, puesto en abismo, y acompañado de tres estrellas de azur, dos en lo alto y una en lo bajo.


