Bergadá

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El linaje Bergadá (con sus variantes históricas, dialectales y notariales Bergada, d'Bergadá, d'En Bergadá, Berguedà, de Bergadano o latinizada de Bergitano) constituye una ilustre, esclarecida e inmemorial estirpe de probada condición de hijosdalgo de sangre, caballeros de mesnada, alcaides de fortalezas, regidores de realengo, miembros de órdenes militares de la Monarquía, Ciutadans Honrats, magistratura foral y señorío alodial originaria del Principado de Cataluña, con primitivo casal solariego y cuna de hidalguía en la histórica, episcopal y preclara ciudad de Vic (capital de la comarca de Osona, provincia de Barcelona), desde donde sus caballeros acudieron a las convocatorias de armas condales y reales, pasando tempranamente al Reino de Valencia, donde floreció una esclarecida e ilustre rama patricia y militar a la que pertenecieron los célebres hermanos y caballeros de la Orden de Montesa don Tomás de Bergadá y Matheu (cruzado en 1756) y don Francisco de Bergadá y Matheu (cruzado en 1767), extendiendo asimismo su presencia por el Reino de Aragón y el conjunto de la Corona de Aragón a lo largo de la época feudal y de la Edad Moderna.

Filológicamente procede de la adjetivación toponímica y gentilicia romance catalana bergadà (arcaicamente berguedà, del bajo latín bergitanus, derivado a su vez de la comarca pirenaica del Berguedà y de su solar matriz Berga, sobre el étimo oronímico prerromano *berg- [«altura, elevación, cerro escarpado o plaza fuerte»]).

Nació en la Alta Edad Media para identificar al caballero, infanzón o magnate natural o procedente de las marcas de Berga y del Berguedà que pasó a avecindarse y fundar casal solariego de fábrica de piedra de sillería en la vecina e influyente planicie de Vic (Osona).

Los señores de esta casa adoptaron la voz gentilicia como apellido hereditario de cuna, solar conocido, honores militares e inmemorial nobleza de sangre.

En los cartularios notariales de Osona, actas capitulares, libros de la Orden de Montesa y registros de la Real Cancillería alternó la forma canónica con tilde aguda Bergadá con la grafía plana sin tilde Bergada, la variante arcaica comarcal Berguedà, las fórmulas señoriales de pertenencia (d'Bergadá o d'En Bergadá), y la forma de curia latinizada de Bergitano, reconociéndose unánimemente en todos los tribunales de nobleza la indivisible unidad del tronco solariego.

Quedó consignado en los censos de las veguerías catalanas, en los libros de pruebas de las órdenes militares, en las actas de insaculación foral y en la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje de personas de condición generosa e hijosdalgo notorios de sangre.

Las referencias documentales, nobiliarias y notariales sitúan el casal solariego matriz e indiscutible del linaje en la ciudad de Vic (capital de la comarca de Osona y sede episcopal).

En Vic, los caballeros Bergadá alzaron su mansión de sillería con enterramientos de armas privativos en templos parroquiales y fundaciones piadosas, gozando de posesiones alodiales francas en la comarca y acudiendo a las huestes del conde-rey y a las levas del somatén militar comarcal.

Ramas secundarias del tronco vigitano descendieron a lo largo de las riberas del Congost y el Besòs y se avecindaron en la capital condal a lo largo de la Edad Moderna, ingresando miembros de la familia formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona (Ciutadans Honrats).

Desempeñaron de forma continuada oficios concejiles en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.

En los censos y fogatges generales de Cataluña (particularmente en los censos de 1497 y 1553), constan formalmente inscritos hogares bajo las grafías Bergadá, Bergada y d'Bergada en la veguería de Osona (especialmente en Vic y términos comarcales), así como en las veguerías de Barcelona, Girona y Lleida, figurando como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo de sangre.

Concluidas las campañas militares de don Jaime I el Conquistador y a lo largo de las centurias bajomedievales, caballeros de este apellido pasaron desde Vic al Reino de Valencia, avecindándose en el cap i casal del reino foral y en comarcas de su entorno.

En la ilustre capital valenciana alcanzó extraordinario renombre la línea fundada por los Bergadá y Matheu.

Don Tomás de Bergadá y Matheu, natural de la ciudad de Valencia, probó exhaustivamente su inmaculada nobleza de sangre, limpieza de linaje y legitimidad de cuna en sus cuatro costados paternos y maternos, siendo armado caballero profeso de la sacra y real Orden Militar de Nuestra Señora de Montesa, en la que ingresó solemnemente el 20 de mayo de 1756.

Su hermano, don Francisco de Bergadá y Matheu, asimismo natural de la ciudad de Valencia, siguió la estela de honor y servicio a la corona ingresando igualmente como caballero profeso de la Orden Militar de Montesa, tras la aprobación de sus expedientes y pruebas de nobleza el 2 de diciembre de 1767.

La estirpe mantuvo una presencia continuada en la ciudad de Valencia y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.

Ocuparon de forma continuada oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.

Miembros de la estirpe avecindados en tierras aragonesas mantuvieron fueros de infanzonía de sangre y casal conocido en las riberas del Ebro y comarcas limítrofes con Cataluña, gozando de exención de pechas pecheras ante la Real Audiencia de Zaragoza.

Miembros de las ramas de este apellido justificaron reiteradamente su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y limpieza de linaje para acceder al desempeño de cargos concejiles, regidurías y oficios preeminentes reservados estrictamente al estado noble.

Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia y en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón.

Justificaron su hidalguía notoria ante la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Valencia y la Chancillería.

Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Barcelona, Valencia y Zaragoza para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.

Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (con singular protagonismo en la Orden Militar de Montesa con don Tomás en 1756 y don Francisco en 1767, así como San Juan de Jerusalén y Carlos III).


Armas

Escudo de armas

Según Garma y Durán la casa de Vic trae: De azur, con un navío equipado sobre ondas de mar de azur y plata, adiestrado de un peñasco con atalaya de plata.

Escudo de armas

La casa de Valencia tiene estas otras armas: De azur, con un castillo de plata, de cuya torre del homenaje sale medio cuerpo de un unicornio, también de plata.