Berni

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El linaje Berni (con sus variantes documentales, históricas y notariales de Berni, d'En Berni, Berny, Bernis, de Bernis o latinizada de Berniis) constituye una ilustre, preclara y antigua estirpe de probada nobleza de sangre, alta magistratura jurídica, señorío territorial y servicios a la Corona en la Corona de Aragón, cuyo tronco originario entronca con la nobleza ultrapirenaica del mediodía de Francia y el norte de Italia (señaladamente de las repúblicas y señoríos toscanos y lombardos), habiendo arraigado tempranamente en el Principado de Cataluña y alcanzado su máxima significación de gobierno, leyes y señorío feudal en el Reino de Valencia a partir del siglo XVI y durante la época de la Monarquía, con la titularidad del Marquesado de Peñalba.

Filológicamente procede de la fosilización patronímica e hipocorística romance del antropónimo de raíz germánica continental *Berin- / *Bern-hard («valiente como un oso»), o bien del étimo latino eclesiástico Benedictus o Bernardus, que en las hablas del Languedoc y del ámbito itálico septentrional evolucionó en el diminutivo afectivo y de prosapia familiar Berni o Berny.

 En las cancillerías reales y consulares del arco mediterráneo noroccidental (Provenza, Languedoc, Liguria y Cataluña) figuró desde los siglos XIII y XIV bajo las formas de Bernis y Berni, identificando a linajes de caballeros, letrados de corte y oficiales francos.

Quedó asentado en los registros notariales, libros de justicia y de la Real Audiencia de Valencia y Cataluña entre los siglos XV y XVI como apellido hereditario de solar y condición generosa.

En el Reino de Valencia, los Berni se erigieron en una de las casas patricias de mayor peso en la administración togada y la gobernación del reino.

Sobresalieron insólitas figuras del derecho foral y de la judicatura real, destacando de manera preeminente el ilustre jurisconsulto don José Berni y Catalá (siglo XVIII), fundador del Colegio de Abogados de Valencia, insigne tratadista de las leyes forales, regidor y cronista jurídico de la Monarquía.

La nobleza de sangre y los señalados servicios al Estado culminaron en el otorgamiento del título de Marqués de Peñalba, merced concedida por el rey Carlos II en 1684 a don García Berni de Ferrer, barón de Patraix y caballero del estamento noble foral.

La casa mantuvo palacio solariego en la ciudad de Valencia (con enterramientos y panteones privativos en templos de la capital) y vinculó ricos estados señoriales, alquerías y heredamientos en la huerta valenciana y el Camp de Morvedre.

Miembros de este casal figuraron insaculados de forma ininterrumpida en las bolsas de jurados (jurats), justicias civiles y criminales, y magistrados del Real Patrimonio, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la nobleza del reino, como los Ferrer, Catalá, Escrivá y Valeriola.

En Cataluña, ramas de este linaje figuraron avecindadas en la capital condal y en términos de la veguería de Girona y el Empordà.

En Barcelona, los Berni se integraron en el estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona, desempeñando cargos en el Consell de Cent, escribanías de cámara de la Real Audiencia de Cataluña y administraciones patrimoniales de la Generalitat.

En los censos y fogatges generales de Cataluña de 1497 y 1553, constan registrados hogares bajo las grafías Berni, Bernis y de Bernis en las veguerías de Girona y Barcelona como propietarios alodiales y personas de condición generosa.

Miembros de la estirpe tuvieron llamamiento, voz y voto en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia y en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña.

Probaron su hidalguía de sangre y ejecutorias nobiliarias ante la Real Audiencia de Valencia y la Real Audiencia de Cataluña.

Justificaron legitimidad de cuna y limpieza ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Valencia y Barcelona para el ejercicio de empleos de familiares, comisarios y consultores togados.

Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III), ostentando asimismo canongías en el cabildo de la catedral de Valencia.


Armas

Escudo de armas

En campo de plata, tres bandas de gules cargadas, la primera y tercera de dos rosas de oro, y la del centro, de tres.