Besora, Bessora, Vesora, Berbesor de Vesora, Vervessor de Besora
El apellido Besora es otro apellido de origen puramente catalán, con una historia muy rica y estrechamente ligada a la geografía y a la nobleza medieval de Cataluña.
Es un apellido toponímico, lo que significa que se originó a partir de un nombre de lugar. En este caso, proviene de la población de Santa Maria de Besora (y el antiguo Castillo de Besora), situada en la comarca de Osona, en la provincia de Barcelona.
El apellido está ligado históricamente a una de las familias nobles más importantes de la Cataluña medieval: El Castillo de Besora (documentado desde el año 885) fue el centro de un término señorial importante.
Los primeros en usar el apellido fueron los señores de este castillo. Uno de los personajes históricos más destacados de este linaje fue Gombau de Besora (siglo XI), un noble muy influyente en la corte de los Condes de Barcelona y aliado clave del obispo Abat Oliba.
Hoy en día, el apellido Besora sigue estando muy concentrado en su zona de origen histórico, aunque se ha extendido principalmente en Cataluña: sobre todo en las provincias de Tarragona (donde es especialmente común en comarcas como el Baix Camp y el Priorat debido a repoblaciones medievales), Barcelona y Girona; en la Comunidad Valenciana se encuentra de forma minoritaria, llevado allí durante la Reconquista por caballeros y repobladores catalanes.
Armas

Las de Guillermo Besora, que sirvió a don Jaime I en la conquista de Valencia traen: En campo de sable, tres palos de plata.
Estas armas usaban Jaume de Besora en 1343 y Agnés de Besora en 1348, y también los Vervessor de Besora.

Los de Valencia traen: En campo de oro, dos palos de sable.

Otros: En campo de sable, tres bastones de plata.

Otros: En campo de oro, dos bastones de sable.

Otros: En campo de plata, dos bandas de sable.

Otros traen En campo de sable, tres palos de oro.

Otros: En campo de sable, cuatro bastones de plata.

Otros: En campo de sable, cuatro palos de plata.

Los Bessora, radicados en Lleida, según Vicente de Cadenas, traen: En campo de gules, una ballesta, de oro.


