Besoy, Besoi

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El apellido Besoi (que en antiguos protocolos notariales, eclesiásticos y registros de hidalguía convive históricamente con las variantes Besoy, Visoy, o las formas arcaicas medievales de Besoi o Besojo) es un linaje noble de una extraordinaria antigüedad, rancia solera heráldica y un origen lingüístico netamente norteño y montañés. Se trata de un apellido de naturaleza estrictamente toponímica o locativa (nacido a partir del nombre de un lugar) cuya cuna histórica matriz de mayor abolengo, arraigo e irradiación señorial radica en las Montañas de Cantabria, plenamente integrado en la historia de la hidalguía de sangre del norte peninsular.

Proviene directamente del toponímico Besoy, una bellísima e histórica localidad medieval enclavada en el valle de Camaleño, en la comarca de Liébana (Cantabria), en plenos Picos de Europa.

Desde su cuna matriz en Liébana, las diferentes líneas de este linaje abrieron casas armeras e hidalgas en otras zonas de Cantabria (como Potes, San Vicente de la Barquera y el valle de Cabuérniga). En estas tierras del norte peninsular, por el mero hecho de descender de solar conocido y limpio (hidalguía de sangre), todos los miembros de la casa gozaban del estado noble, lo que les permitía ejercer cargos en exclusiva y labrar sus blasones en la piedra de sus fachadas.

Durante la Edad Moderna (siglos XVI al XVIII), destacados miembros de las diferentes líneas del apellido pasaron por rigurosos pleitos de hidalguía y expedientes de limpieza de sangre ante la Real Chancillería de Valladolid para defender sus privilegios de exención fiscal y para ingresar en las instituciones tradicionales del reino. Con el paso de los siglos, algunas ramas modificaron la grafía final hacia la forma común Besoy, mientras que otras conservaron con orgullo la grafía clásica y culta Besoi.


Armas

Escudo de armas

En campo de gules, un cuchillo de monte, de oro, puesto en banda.