Bibiloni
El linaje Bibiloni (con sus variantes históricas, dialectales y notariales Bibilone, de Bibiloni, d'Bibiloni, d'En Bibiloni o latinizada de Bibilonis) constituye una preclara, esclarecida e inmemorial estirpe de probada condición de hijosdalgo de sangre, diputados forales de las villas insulares, jurados del Reino de Mallorca, doctores en ambos Derechos, capitanes de infantería de los Reales Ejércitos, Ciutadans Honrats, magistratura de curia y señorío alodial con cuna y primitivo solar matriz de inmemorial arraigo en la villa de Santa Margalida (Santa Margarita, comarca del Pla de Mallorca), desde donde trasladó su principal domicilio patricio a la ciudad de Palma de Mallorca a mediados del siglo XVII, proyectando a sus letrados, capitanes y magistrados hacia el Principado de Cataluña, el Reino de Valencia, el Reino de Aragón y el conjunto de la Corona de Aragón a lo largo de la época feudal y de la Edad Moderna.
Filológicamente procede de la evolución lingüística del antropónimo o gentilicio romance derivado de antiguos fundos rústicos o asentamientos latinos (Baebellius / *Bebellio o la derivación toponímica catalano-occitana Babiló / Bibiló), consolidado tempranamente como patronímico hereditario de sangre en las marcas continentales y en las islas Baleares a raíz de la repoblación cristiana del siglo XIII.
Adoptado hereditariamente por caballeros y propietarios alodiales asentados en las demarcaciones rurales de Mallorca, el cognomen distinguió a una de las familias con mayor ascendencia en los concejos forales, destacando por su fidelidad inquebrantable a la corona de Aragón, su preeminencia en la magistratura togada y su rango en las milicias insulares.
En los cartularios notariales mallorquines, actas del Gran i General Consell, libros de jurados y registros de escribanías alternó la forma canónica Bibiloni con la variante romance Bibilone, las fórmulas señoriales de pertenencia (de Bibiloni, d'Bibiloni o d'En Bibiloni), y la forma de curia latinizada de Bibilonis, reconociéndose unánimemente en todos los tribunales de nobleza la indivisible unidad del tronco solariego.
Quedó consignado en los nobiliarios insulares (singularmente en el Nobiliario Mallorquín de Joaquín María Bover), en los libros de homenaje de 1285 y en las actas de la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje de personas de condición generosa e hijosdalgo notorios de sangre.
La nobleza y el rango foral de la estirpe quedaron consagrados en los anales del Reino de Mallorca el 22 de noviembre de 1285, cuando don Guillermo Bibiloni fue solemnemente comisionado como diputado de la villa de Santa Maria para prestar, en nombre de sus hombres y estamentos, el sacramento, pleito homenaje y solemne juramento de obediencia y fidelidad al rey don Alfonso III de Aragón (el Liberal).
En la misma solemne asamblea foral de 1285, don Bernardino Bibiloni, caballero de la misma sangre y estirpe, prestó formalmente idéntico juramento de lealtad y obediencia ante el monarca don Alfonso III de Aragón como diputado comisionado en nombre y representación de la villa de Marratxí, certificando el dilatado arraigo señorial de la familia en las comarcas del Raiguer y el Pla.
Las referencias documentales y nobiliarias sitúan el primitivo casal solariego de esta ilustre casa en la villa de Santa Margalida (Santa Margarita), donde alzaron mansión señorial de fábrica de piedra de sillería con posesiones alodiales francas, enterramiento privativo en la iglesia parroquial y destacada participación en el gobierno municipal de la villa.
A mediados del siglo XVII, la cabeza del linaje trasladó su residencia principal a la ciudad de Palma de Mallorca, erigiendo casal noble intramuros y adquiriendo destacadas fincas suburbanas (origen de conocidas posesiones históricas como Son Bibiloni).
En la capital del reino insular se incorporaron de inmediato a la cúspide del patriciado cívico y de la nobleza foral.
Don Miguel Bibiloni y Font, patricio de gran autoridad, prudencia de estado y probada hidalguía, fue elegido y sirvió con sumo prestigio la dignidad de Jurado de la Ciudad de Palma y de todo el Reino de Mallorca en los trascendentales años de 1695, 1702 y 1710, rigiendo la gobernación, abastecimiento y defensa del reino balear en tiempos de las alteraciones dinásticas europeas.
Su hijo, don Leonardo Bibiloni y Sastre, alcanzó nombradía continental como uno de los letrados, jurisconsultos y hombres de leyes más doctos y sabios de su época.
Ocupó de forma continuada los más altos destinos y representaciones forales por el estamento de ciudadanos, prestando asesoramiento jurídico a los tribunales del reino y falleciendo colmado de veneración por los años de 1730.
Continuando la fecunda tradición jurídica y universitaria de la casa, don Leonardo de Bibiloni y Llabrés se graduó como insigne doctor en ambos Derechos (Canónico y Civil), sirviendo como relator, asesor y magistrado togado en las instituciones de la corte insular.
Hijo del doctor Leonardo, don Joaquín Bibiloni y Bisquerra abrazó la carrera de las armas, sirviendo a la corona con el empleo de capitán de infantería de los Reales Ejércitos, interviniendo en diversas guarniciones militares y campañas de la época y sosteniendo el honor marcial del solar de sus mayores.
Por las estrechas relaciones institucionales, mercantiles y universitarias entre Mallorca y el continente, ramas de la familia se asentaron en el Principado de Cataluña a lo largo de la Edad Moderna, avecindándose miembros de la familia en la ciudad de Barcelona.
Integrados en los estamentos rectores de la capital condal, ingresaron formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona (Ciutadans Honrats).
Desempeñaron de forma continuada oficios concejiles de consellers en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.
En los censos y fogatges generales de Cataluña (particularmente en los censos de 1497 y 1553), constan formalmente registrados hogares bajo las grafías Bibiloni y d'Bibiloni en las veguerías de Barcelona y Tarragona, figurando como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo de sangre.
Concluidas las campañas militares de don Jaime I el Conquistador y a lo largo de las centurias bajomedievales, caballeros de este apellido pasaron al Reino de Valencia, asentándose en centros urbanos del maestrazgo y la franja costera.
La estirpe mantuvo una presencia continuada en el cap i casal de la ciudad de Valencia y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre.
Ocuparon de forma continuada oficios concejiles de jurados (jurats), receptores de rentas del Real Patrimonio y escribanos de cámara, concertando alianzas matrimoniales con ilustres familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.
Miembros de la estirpe avecindados en tierras aragonesas mantuvieron fueros de infanzonía de sangre y casal conocido en las riberas del Ebro y comarcas limítrofes con Cataluña, gozando de exención de pechas pecheras ante la Real Audiencia de Zaragoza.
Miembros de las ramas de este apellido justificaron reiteradamente su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y limpieza de linaje para acceder al desempeño de cargos concejiles, regidurías y oficios preeminentes reservados estrictamente al estado noble.
Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el estamento de ciudadanos y caballeros del Gran i General Consell de Mallorca, en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia y en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón.
Justificaron su hidalguía notoria ante la Real Audiencia de Mallorca, la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Valencia y la Chancillería.
Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Mallorca, Barcelona y Valencia para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III).
Armas
Según Joaquín M.ª Bover traen: De gules, una torre de plata.
Otros, según Vicente de Cadenas: En oro, cinco panelas, de gules, puestas en aspa.


