Blay
El linaje Blay (con sus variantes históricas, dialectales y notariales Blai, de Blay, d'Blay, d'En Blay, Blaye, Blasio, Blas o latinizada de Blasio) constituye una esclarecida, noble e inmemorial estirpe de probada condición de caballeros armados por la Corona, hijosdalgo de sangre, caballeros de mesnada, jurados forales, alcaides de fortalezas, regidores de realengo, Ciutadans Honrats, magistratura de curia y señorío alodial en el Reino de Valencia, el Principado de Cataluña, el Reino de Aragón y el conjunto de la Corona de Aragón, de neto carácter mediterráneo concentrado primordialmente en tierras valencianas y catalanas, consolidando primitivos casales de sillería a raíz de las campañas militares y de repoblación foral del rey don Jaime I el Conquistador, destacando la ilustre rama de la villa de Ontinyent ennoblecida con caballero dorado en las Cortes de Monzón, y contando asimismo con ramificaciones ultrapirenaicas en Francia (en la histórica plaza de Blaye, en Gironda, y en regiones occitanas) e Inglaterra, proyectando sus ramas hacia la comarca de la Plana y la capital foral a lo largo de la época feudal y de la Edad Moderna.
Filológicamente procede en su inmensa mayoría de la evolución lingüística romance medieval catalano-valenciana del nombre de pila Blai (en castellano Blas), derivado a su vez del antropónimo latino clásico y eclesiástico Blasius (asociado etimológicamente a la voz griega blaisos [«balbuciente, de habla singular o de andar peculiar»]).
La difusión del culto altomedieval a San Blas (obispo y mártir de Sebaste, invocado como protector de los males de garganta) motivó que numerosos caballeros y prohombres bautizaran a sus primogénitos con este apelativo cristiano.
Con el paso de las generaciones a partir de los siglos XII y XIII, el nombre propio del patriarca o progenitor del casal se consolidó de forma hereditaria e inmutable como apellido patronímico de varonía (en Blai / d'En Blay).
Paralelamente, en el ámbito ultrapirenaico se documentan ramas autónomas cuyo cognomen procede del topónimo Blaye (histórica villa y plaza fuerte del departamento de Gironda, en Aquitania, con célebre fortaleza sobre el estuario de la Gironda), o bien de la voz del antiguo francés blaie (tejido o manufactura textil rústica), pasando algunas líneas a Inglaterra tras la conquista normanda.
En los cartularios medievales, actas de cancillería, censos de insaculación foral y protocolos notariales alternó la grafía patrimonial canónica con ye Blay con la variante con i latina Blai, las fórmulas de varonía y pertenencia (d'Blay o d'En Blay), la adaptación castellana Blas, la grafía ultrapirenaica Blaye, y la forma de curia latinizada de Blasio, reconociéndose unánimemente en todos los tribunales de nobleza la indivisible unidad del tronco solariego.
Quedó consignado en los Llibres del Repartiment del Reino de Valencia, en los censos de las veguerías catalanas, en las actas de las Cortes y en la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje de personas de condición generosa e hijosdalgo notorios de sangre.
Uno de los hitos nobiliarios de mayor trascendencia en la estirpe valenciana lo protagonizó el insigne don Vicente Jerónimo Blay, noble patricio y vecino de la histórica villa de Ontinyent (capital de la comarca de la Vall d'Albaida).
Por sus extraordinarios méritos personales, probada nobleza de cuna y relevantes servicios a la Corona, fue solemnemente armado caballero por el rey (el emperador Carlos I / príncipe don Felipe), otorgándosele el correspondiente Privilegio Militar de Caballería dado en las Cortes de Monzón el 21 de octubre de 1551.
En virtud de este diploma regio, mosén Vicente Jerónimo Blay y sus descendientes varones quedaron investidos del tratamiento de Mosén, de las prerrogativas de la caballería de espuela dorada, exención perpetua de pechas y cargas mecánicas, e ingreso formal en el estamento militar del Reino de Valencia.
Los primeros testimonios documentales de la estirpe en suelo peninsular sitúan a caballeros Blay en las huestes del rey don Jaime I el Conquistador durante la incorporación foral del Reino de Valencia.
Asentados en las comarcas centrales y septentrionales del reino foral, recibieron donadíos, casas y heredades francas en los repartimientos de l'Horta, la Vall d'Albaida, la Ribera y la Safor, pasando a formar parte de la guardia militar y de la hidalguía concejil.
La estirpe mantuvo una presencia continuada en el cap i casal de la ciudad de Valencia y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y el Camp de Morvedre, así como en localidades como Ontinyent, Alzira, Xàtiva, Gandía y Sagunt.
Ocuparon de forma continuada oficios concejiles de jurados (jurats), administradores de rentas del Real Patrimonio, oficiales de las milicias locales y escribanos de cámara, concertando ventajosas alianzas matrimoniales con ilustres familias de la nobleza foral y el estamento militar de la Corona.
En el Principado de Cataluña, la estirpe floreció con casales solariegos de piedra de sillería en las veguerías de Girona (en valles del Empordà y la Selva), Lleida y las comarcas del Penedès y Camp de Tarragona.
En estas demarcaciones, los caballeros Blay mantuvieron enterramiento privativo de armas en templos parroquiales y posesiones alodiales francas, acudiendo a las huestes del conde-rey y a las levas del somatén comarcal.
Ramas secundarias de este linaje se establecieron en la capital condal a lo largo de la Edad Moderna, integrándose formalmente en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona (Ciutadans Honrats).
Desempeñaron de forma continuada oficios concejiles de consellers en el Consell de Cent, cargos en la administración patrimonial de la Generalitat de Catalunya y plazas de letrados en la Real Audiencia de Cataluña.
En los censos y fogatges generales de Cataluña (particularmente en los censos de 1497 y 1553), constan formalmente registrados hogares bajo las grafías Blay, Blai y d'Blay en las veguerías de Girona, Lleida, Cervera, Tarragona y Barcelona, figurando como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo de sangre.
Desde las marcas catalanas y levantinas, caballeros de este apellido pasaron al Reino de Aragón, avecindándose en demarcaciones de la Ribagorza, Caspe, Alcañiz y en la propia ciudad de Zaragoza.
En estas tierras aragonesas mantuvieron fueros de infanzonía de sangre y casal conocido, gozando de firmas posesorias y absoluta exención de tributos y pechas pecheras confirmadas por la Real Audiencia de Zaragoza.
Miembros de las ramas de este apellido justificaron reiteradamente su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y limpieza de linaje para acceder al desempeño de cargos concejiles, regidurías y oficios preeminentes reservados estrictamente al estado noble.
Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia (singularmente tras la merced de Monzón de 1551 a mosén Vicente Jerónimo Blay), en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña y en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón.
Justificaron su hidalguía e infanzonía notoria ante la Real Audiencia de Valencia, la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Zaragoza y la Chancillería.
Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Valencia, Barcelona y Zaragoza para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III).
Armas

En campo de sinople, una S de oro, acostada de dos estrellas del mismo metal.

Los originarios de Tarragona, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de plata, dos flores de lis, de azur, puestas en faja.

Otros usan: En campo de sinople, una torre de oro, surmontada de dos crecientes de plata.

Los del Rosellón usan: En campo de oro, un árbol de sinople, frutado de oro.


