Bofarull

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El linaje Bofarull (con sus variantes históricas, documentales y notariales de Bofarull, d'En Bofarull, Boufarull, Bufarull o Boffarull) constituye una de las más ilustres y esclarecidas estirpes de probada nobleza, hidalguía de paraje, patriciado cívico y señorío de la Corona de Aragón, con primitivo solar de inmemorial antigüedad en el Lemosín (Llemosí / Limousin, en el Mediodía ultrapirenaico), desde donde pasó a radicarse tempranamente en el Principado de Cataluña —estableciendo importantes casales en el Camp de Tarragona (Reus, Vila-seca, Tarragona), el Baix Penedès, Lleida y la ciudad de Barcelona—, así como con proyecciones históricas en el Reino de Valencia y la corte de la Monarquía.

Los principales cronistas y tratadistas nobiliarios catalanes señalan unánimemente que el apellido es originario del Lemosín (Limosín), comarca histórica de la antigua Occitania francesa vinculada cultural y dinásticamente con los condados catalanes en los siglos XI y XII.

Adoptado tempranamente por caballeros y hombres de paraje feudatarios como apellido hereditario de solar conocido a su paso a Cataluña durante las campañas de los condes de Barcelona y reyes de Aragón (de Bofarull).

Las ramas matrices catalanas se documentan desde la Baja Edad Media con haciendas alodiales y dominios prediales en el Camp de Tarragona, el Baix Penedès y la Plana de Lleida.

El núcleo de mayor relevancia histórica y patrimonial radicó en la villa de Reus, donde erigieron el célebre Palacio Bofarull (joya del barroco civil catalán del siglo XVIII) y en Vila-seca, ejerciendo el patronato de obras pías, capillas eclesiásticas y mandos concejiles.

La familia alcanzó singular relieve político y económico en el siglo XVIII a través de figuras como José de Bofarull y Gavaldá, regidor perpetuo de Reus, baile del castillo de Mascalbó y benefactor de Salou, agraciado con el rango de ciudadano honrado de Barcelona por Carlos III.

Su hijo, don José de Bofarull y Miquel, fue creado barón de Bofarull en 1774 por merced de Carlos III, consolidando el estatus de la familia entre la nobleza titulada del Principado.

De una destacada rama colateral surgieron dos de las figuras más eminentes de la archivística e historiografía hispánica: Próspero de Bofarull y Mascaró (1777–1859), director del Archivo General de la Corona de Aragón y reorganizador de sus fondos documentales, y su hijo Manuel de Bofarull y de Sartorio (1816–1892), continuador de la monumental Colección de Documentos Inéditos del Archivo General de la Corona de Aragón.

En los censos y fogatges de Cataluña de 1497 y 1553, constan registrados hogares bajo la grafía Bofarull en las veguerías de Tarragona y Lleida, catalogados en el estamento de hacendados francos.

Diversos miembros figuraron inscritos en la matrícula de Ciudadanos Honrados de Barcelona, interviniendo en la abogacía, la judicatura y las insaculaciones del Consell de Cent.

Durante los siglos XVI y XVII, ramas de los Bofarull pasaron al Reino de Valencia, avecindándose en la capital y en la Plana de Castellón, donde desempeñaron oficios de escribanos de cámara, administradores de rentas del Real Patrimonio y procuradurías, emparentando con la baja nobleza foral y el patriciado urbano.

El linaje ostentó la Baronía de Bofarull (concedida en 1774 por Carlos III) y la dignidad de Ciudadanos Honrados de Barcelona, transmisible a todos sus descendientes legítimos.

Concurrieron y tuvieron asiento formal en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña y en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia.

Caballeros de este apellido vistieron el hábito de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III, de la Soberana Orden de San Juan de Jerusalén (Orden de Malta) y de la Orden de Isabel la Católica.

Probaron su nobleza de sangre, legitimidad y limpieza de linaje ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Barcelona y Valencia.


Armas

Escudo de armas

Las armas que aparecían en la casa que fundó en el lugar de Pallaresos Jaime de Bofarull, son estas: En campo de azur, un castillo de plata, cantonado de cuatro roques de oro.

Estas mismas armas son las que concedió el rey don Carlos III a José de Bofarull y Gavaldá, sus hijos y descendientes, por real despacho dado en El Escorial el 18 de octubre de 1772.