Bonastre
El linaje Bonastre (con sus variantes documentales, históricas y notariales de Bonastre, d'En Bonastre, Bonastres o latinizada de Bono Astro) constituye una noble, ilustre y calificada estirpe de probada hidalguía de sangre, alta secretaría regia, servicios de armas y magistratura foral en la Corona de Aragón, con solar matriz toponímico en el Principado de Cataluña —en la histórica villa de Bonastre (comarca del Baix Penedès, circunscrita históricamente al partido judicial de El Vendrell y a la veguería de Tarragona)—, desde donde sus caballeros pasaron con el rey don Jaime I el Conquistador al Reino de Valencia, alcanzando allí un encumbrado protagonismo militar, cortesano y concejil a lo largo de los siglos XIV y XV y durante la época de la Monarquía.
Filológicamente procede de la composición léxica bajolatina y romance catalana bon astre (del latín bonus, «bueno», y astrum, «astro», «estrella», «constelación»), cuyo significado traslaticio equivale a «buena estrella», «afortunado», «bienhadado» o «nacido bajo un astro favorable».
El linaje tomó naturaleza solariega fija del pueblo y término de Bonastre, enclave de frontera condal situado en las estribaciones meridionales del Penedès y el Camp de Tarragona.
Los señores y caballeros de este término asumieron el topónimo como apellido hereditario de solar y condición franca, figurando vinculados a las defensas de la veguería tarraconense frente al Islam.
Quedó asentado en los cartularios reales de Barcelona, libros de feudos de la mitra de Tarragona y registros cancillerescos desde los siglos XII y XIII como apellido hereditario de solar y nobleza militar (de Bono Astro / d'En Bonastre).
En sus célebres Trobes, el heraldista Mosén Jaume Febrer recuerda de forma destacada a los caballeros catalanes Berenguer Bonastre y Pedro Bonastre, que acudieron a la llamada a las armas del rey don Jaime I «el Conquistador».
Ambos caballeros combatieron con singular bravura y esfuerzo en las operaciones de asedio y en el cerco general a la ciudad de Valencia.
Consumada la rendición en 1238, el monarca aragonés premió sus servicios militares haciéndoles merced de tierras, alquerías y franquicias en el repartimiento foral, quedando sus ramas definitivamente establecidas y arraigadas en el reino recién ganado.
Cronistas e historiadores del Reino de Valencia como Gaspar Escolano y Martín de Viciana documentan con detalle a Pedro Bernardo de Bonastre, quien hacia el año 1372 desempeñó el elevado oficio de secretario del rey don Pedro IV de Aragón «el Ceremonioso».
Prestó señalados servicios diplomáticos y de gobierno a la Corona en la capital valenciana, afianzando la preeminencia política del linaje en la corte foral.
Entre los sucesores de Pedro Bernardo sobresalió Lucas de Bonastre, caballero que ocupó las más altas dignidades concejiles de la capital del reino, siendo elegido jurado de Valencia en 1402 y justicia civil en 1408.
Contemporáneo de este fue el noble caballero mosén Miguel Dionisio de Bonastre, figura respetada del estamento militar en las asambleas forales.
Hijo de uno de los anteriores y nieto directo de Pedro Bernardo fue Juan de Bonastre, insigne caballero que sirvió con lealtad al rey don Alfonso V «el Magnánimo» en sus empresas de expansión por el Mediterráneo y las guerras de Italia.
Cayó heroicamente prisionero tras batallar en un cruento combate naval contra las armadas coligadas de genoveses y milaneses.
En reconocimiento a su quebranto y lealtad, el monarca Alfonso V le hizo merced, mediante privilegio despachado el 12 de septiembre de 1433, del oficio y gobierno de castellán del castillo de San Luri, en la isla de Cerdeña.
La privanza del monarca se confirmó con un nuevo privilegio real fechado en Gaeta el 18 de abril de 1437, en virtud del cual don Alfonso V nombró a este mismo Juan de Bonastre alcalde del Palacio Real de Valencia, empleo de la mayor confianza cortesana y custodia patrimonial de la Corona.
Mientras la rama valenciana alcanzaba la privanza de la Corona, en Cataluña continuaron floreciendo ramas solariegas en la veguería de Tarragona, El Vendrell, Vilafranca del Penedès y la ciudad condal de Barcelona, donde sus miembros se integraron en el estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona.
En los censos y fogatges generales de Cataluña de 1497 y 1553, constan registrados hogares bajo la grafía Bonastre en las veguerías de Tarragona, Vilafranca y Barcelona como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo.
Miembros de la estirpe tuvieron llamamiento, voz y voto en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia y en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña.
Caballeros de los casales de Valencia y Cataluña justificaron su nobleza de sangre y sentencias amparatorias de hidalguía ante la Real Audiencia de Valencia y la Real Audiencia de Cataluña.
Probaron legitimidad de cuna y limpieza ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Valencia y Barcelona para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III) y alcanzaron dignidades canonicales en la catedral de Valencia.
Armas
El caballero Berenguer Bonastre, que sirvió al Rey don Jaime I el Conquistador y que cita Febrer, traía: En campo de azur, una estrella de oro.
Pedro Bonastre, también citado por Febrer y que sirvió al mismo Monarca en la conquista de Valencia, tenía: Escudo partido: 1º, en campo de gules, un monte de oro sumado de una flor de lis del mismo metal y cargado de una banda de azur, y 2º, en campo de oro, un toro de gules.
Los que moraron en Valencia usaban: En campo de gules, un toro pasante, de oro.
Los de Barcelona, según Juan José Vila y Psayla, y los de Valencia, según Gracia Dei, usan: En campo de gules, un buey parado de oro, sobre una terrasa de sinople.
Otros, según Juan José Vila y Psayla, usan: En campo de azur, un astro de oro, en forma de sol.


