Boneo
El linaje Boneo (con sus formas originarias y variantes documentales Beneau, Bonneau, Benault, de Boneo o Boneyo) es una estirpe de probada nobleza de sangre y servicios de armas originaria del Reino de Francia, con solar de inmemorial antigüedad en Avenille, dentro del histórico condado de Ponthieu (en la Picardía septentrional, grafiado en antiguos nobiliarios hispánicos como Potieu o Ponthieu). En dicho señorío ultrapirenaico los miembros de la casa eran conocidos bajo la denominación patronímica y toponímica gala de Beneau; sin embargo, al establecerse en los reinos de la Monarquía Hispánica a fines del siglo XVII, el apellido se castellanizó fonética y documentalmente bajo la forma definitiva Boneo.
La matriz señorial de los Beneau radicó en Avenille (área feudal vinculada a las plazas de Avesnes y Abbeville), territorio de notable valor estratégico y militar en la Picardía francesa donde sus miembros integraron la nobleza de armas (noblesse d'épée).
La voz Beneau (emparentada con las raíces romances francesas bon / beau, alusivas a la probidad de cuna y fertilidad predial) experimentó una asimilación fonética natural en las escribanías de cámara y protocolos castellanos, adoptando la desinencia vocálica cerrada peninsular: Beneau > Boneo.
La estirpe se implantó primeramente en el norte peninsular (con ramas en Pamplona) y fijó un destacado solar en El Puerto de Santa María (Cádiz), punto neurálgico de la Carrera de Indias. A esta casa pertenecieron figuras de alta relevancia en los Reales Ejércitos y la administración ultramarina, entre ellos:
Martín Boneo Guerra, brigadier de los Reales Ejércitos, quien prestó destacados servicios en las campañas militares originadas a la muerte de Carlos II y durante la Guerra de Sucesión.
Martín Boneo y Mata, contador y veedor de las armadas y galeones en la bahía gaditana.
Hacia mediados del siglo XVIII, la estirpe pasó a la ciudad de Palma de Mallorca, integrándose plenamente en la más linajuda nobleza patricia insular mediante alianzas matrimoniales con los Brondo, Villalonga, Bordils y Puigdorfila (barones del Santo Sepulcro y marqueses de la Bastida).
Su condición nobiliaria quedó incorporada a los armoriales y nobiliarios del Reino de Mallorca, donde figuraron inscritos con armas privativas propias certificadas por cronistas de armas y repertorios baleares (como los de Joaquín María Bover y Ramis de Ayreflor).
Don Martín Boneo y Villalonga (1759–1805): Nacido en Palma, hijo de don Martín Boneo Brondo y de doña Teresa de Villalonga, fue una de las figuras más ilustres del linaje. Caballero de la Orden de Santiago (cuyo hábito recibió formalmente en 1794 tras acreditar la nobleza de sus cuatro costados), fue teniente de navío de la Real Armada, distinguido matemático, urbanista y arquitecto militar. Destinado al virreinato del Río de la Plata, participó en la demarcación de límites territoriales junto a Félix de Azara, fue intendente general de policía de Buenos Aires (donde impulsó obras emblemáticas como la Recova de la Plaza Mayor y el Coliseo) y más tarde gobernador intendente de Huancavelica en el virreinato del Perú. Su descendencia dio origen a la prominente línea patricia argentina de los Boneo, entre cuyos miembros destacaron altos prelados de la Iglesia (como monseñor Juan Agustín Boneo, primer obispo de Santa Fe), juristas, diplomáticos y oficiales del ejército.
Armas
Según Joaquín M.ª Bover y otros autores traen: De azur, con tres granadas de oro puestas en triángulo.
Radicado en Mallorca, según Vicente de Cadenas: En gules, un castillo, de oro, almenado y mazonado de sable y aclarado de azur, sobre ondas de azur y plata.


