Bordas, Bordes
El linaje Bordas (con sus variantes documentales, históricas y notariales Bordes, de Bordas, de Bordes, d'En Bordas, Borda o Borde) constituye una noble, antigua y preeminente estirpe de probada hidalguía de sangre, nobleza de paraje y secular arraigo solariego originaria de la Catalunya Nord —con primitivos solares de inmemorial antigüedad radicados en los condados del Rosselló, el Conflent y el Vallespir—, desde donde caballeros y hacendados francos de esta casa pasaron a extenderse por las comarcas del Principado de Cataluña (principalmente el Empordà, el Gironès, el Urgell y Barcelona) y, con posterioridad, hacia el Reino de Valencia y el Reino de Mallorca a lo largo de la Baja Edad Media y durante la época de la Monarquía.
Filológicamente procede de la voz catalana y occitana medieval borda (plural bordes o bordas, derivada de la raíz protogermánica y fráncica *bord / *borda, «tabla de madera», «cabaña o albergue rústico de labranza y guarda de ganado»).
En el derecho consuetudinario y territorial pirenaico, la borda no constituía una choza precaria, sino un casal alodial agropecuario fortificado, anejo o segregado del manso principal, con pastizales, dehesas y aguas de aprovechamiento privativo. Los caballeros y terratenientes francos titulares de estos señoríos menores y masías adoptaron el topónimo como apellido hereditario de linaje (de Bordas / de Bordes / d'En Bordas) entre los siglos XII y XIV.
Quedó asentado tempranamente en los capbreus y censos feudales de las veguerías de Perpiñán, Vilafranca de Conflent y Puigcerdà, alternando las grafías vocálicas Bordas (más extendida en Cataluña y Valencia) y Bordes (propia del Rosellón y el ámbito occitano).
En la plana del Rosselló y en la villa de Perpiñán, los Bordes / Bordas figuraron tempranamente entre las familias de prohombres y donceles alodiales, manteniendo vínculos patrimoniales con las parroquias intramuros de San Juan y sepulturas privativas en conventos de las órdenes mendicantes.
Participaron activamente en las milicias de la veguería y en la custodia de los pasos y fortalezas fronterizas en las recurrentes contiendas frente a la Corona de Francia.
Al compás de las relaciones dinásticas y patrimoniales que unían a ambos lados de los Pirineos, miembros de la familia pasaron las sierras de la Albera y las Salines, erigiendo casales de hidalguía en términos de Castelló d'Empúries, Figueres, Besalú, Camprodon y en la propia ciudad de Girona.
En estas comarcas concertaron enlaces con destacadas familias de la hidalguía comarcal, desempeñando oficios de jurados concejiles, procuradores de la veguería y hacendados francos.
A partir de los siglos XV y XVI, ramas de esta estirpe se avecindaron en la capital condal, integrándose en el estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona.
Desempeñaron oficios de letrados en la Real Audiencia de Cataluña, magistraturas en el Consell de Cent y cargos en la administración fiscal y patrimonial de la Generalitat de Catalunya.
En los censos y fogatges generales de Cataluña de 1497 y 1553, constan registrados hogares bajo las grafías Bordas, Bordes y Borda en las veguerías de Girona, Vic, Manresa, Lleida y Barcelona, reconocidos como propietarios alodiales y personas de condición generosa.
Caballeros y tratantes de este linaje pasaron al Reino de Valencia, estableciendo casal solariego en la capital del reino y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules y Vila-real) y del Camp de Morvedre.
Ocuparon cargos concejiles de jurados (jurats), escribanos de cámara y oficiales del Real Patrimonio, emparentando matrimonialmente con familias de la hidalguía de l'Horta y el estamento militar foral.
En el archipiélago balear se documenta la presencia de miembros del linaje avecindados en la ciudad de Palma y en la Part Forana, sirviendo en las compañías de defensa costera y en el tráfico comercial naval con los puertos continentales.
Miembros de la estirpe tuvieron llamamiento, voz y voto en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña y en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia.
Caballeros de los casales del Rosselló y Girona justificaron su hidalguía de sangre y sentencias amparatorias de nobleza ante la Real Audiencia de Cataluña.
Probaron su legitimidad de cuna y nobleza de sangre ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Barcelona y Valencia para el desempeño de cargos de familiares y comisarios.
Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía y alcanzaron dignidades eclesiásticas y canonjías en los cabildos catedralicios de Girona y Elna.
Armas
Según A. y A. García Carraffa, los Bordes o Bordas: De gules, un grifo de oro.
Según Philippe Lazerme, los Bordas del Rosellón traen: De oro, un cisne al natural entre dos árboles de sinople y todo sobre una terrasa de sinople; en el centro del jefe una casa de azur.
Según Philippe Lazerme, los Bordes del Rosellón: De plata, una cabeza de buey de gules, mirando de frente.


