Buendía, Bondía

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El linaje Buendía (con sus variantes históricas, dialectales y notariales Bondia, de Buendía, de Bondia, d'Bondia, d'En Bondia, Bonday, Buendías o latinizada de Bono Die) constituye una esclarecida, noble e inmemorial estirpe de probada condición de hijosdalgo de sangre, caballeros de mesnada, grandes de Castilla, condes titulares de feudo, regidores forales, jurados, Ciutadans Honrats, magistratura de curia y preeminencia solariega, con una doble y preclara vertiente histórica: por un lado, su indiscutible raíz toponímica y señorial en la Corona de Castilla, con primitivo solar en la villa de Buendía (provincia de Cuenca) e inmortalizada por el histórico y encumbrado Condado de Buendía erigido en 1465 a favor de los Acuña, con corte palaciega en Dueñas (Palencia); y por otro, la ilustre estirpe de caballeros del Reino de Valencia y la Corona de Aragón, cuyo patriarca germánico fue armado y apellidado Bondia (Buendía) por el rey don Jaime I el Conquistador durante el asedio a Valencia —según recogen las célebres Trovas de mosén Jaime Febrer—, floreciendo casales de gran solera en el Principado de Cataluña (Barcelona, Girona y Lleida), en la comarca de la Plana de Castellón, en el Reino de Murcia, en Andalucía, y proyectando su nobleza hacia el Reino de Aragón y el continente americano a lo largo de la época feudal y de la Edad Moderna.

Filológicamente procede de la fosilización romance medieval del sintagma latino Bonus Dies («buen día, jornada propicia, tiempo favorable o luz diurna»), que dio nombre a la villa de Buendía (en la Alcarria conquense, Castilla-La Mancha).

Adoptado tempranamente como apellido toponímico de solar y señorío conocido por caballeros e hidalgos que dominaron términos y castillos en dicha comarca fronteriza entre las cuencas del Tajo y el Guadiela.

En el ámbito lingüístico catalán y valenciano, el apellido adoptó la forma patrimonial Bondia (bon dia), ligada a la tradición de apelativos propiciatorios y militares.

Mosén Jaime Febrer, en sus inmortales Trovas, inmortalizó el origen caballeresco de la rama de la Corona de Aragón:

«De la alta Alemania llegó al ejército un soldado aventurero, de tan bella estatura, que viendo el Rey don Jaime I sobresalía su cabeza por todos los soldados del ejército, dijo: Con este soldado buen día (bon dia) se me espera. Tomó el soldado el apellido de Bondia (Buendía), que le dio el Rey, y por divisa un sol de oro, sobre campo azul. Estando sobre Valencia, de un revés cortó la cabeza de un moro bravo. Esta acción y demás servicios fueron apreciados por el Rey, y le premió».

En los cartularios notariales castellanos, valencianos y catalanes, actas de las Cortes y protocolos de chancillería alternó la forma canónica castellana Buendía con la vernácula de la Corona de Aragón Bondia, las variantes Bonday, Buendías, las fórmulas señoriales (de Buendía, d'Bondia o d'En Bondia), y la forma de curia latinizada de Bono Die, reconociéndose unánimemente en todos los tribunales de nobleza la indivisible unidad del linaje.

Quedó consignado en los libros de las Salas de Hijosdalgo de las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada, en los Llibres del Repartiment del Reino de Valencia, en los censos de las veguerías catalanas y en la Real Cancillería desde el siglo XIII como linaje de personas de condición generosa e hijosdalgo notorios de sangre.

Los registros genealógicos y crónicas del reino castellano sitúan los solares más antiguos del apellido en la histórica villa de Buendía (provincia de Cuenca), donde los caballeros Buendía alzaron casal fuerte de sillería y participaron en la defensa y repoblación de las tierras conquenses y alcarreñas.

En el siglo XV, la casa adquirió una preeminencia histórica y política excepcional en la Corona de Castilla.

El rey Enrique IV de Castilla, mediante real cédula otorgada en 1465, elevó el señorío y dignidad al conceder el título de Conde de Buendía a don Pedro de Acuña y Albornoz, señor de Buendía y Dueñas, ricohombre de Castilla y hermano del célebre arzobispo don Alfonso Carrillo de Acuña.

Los condes de Buendía establecieron su corte palaciega en la villa de Dueñas (Palencia), en cuyo suntuoso palacio residieron los Reyes Católicos, doña Isabel I de Castilla y don Fernando II de Aragón, celebrándose en sus estancias trascendentales acuerdos de Estado, enlaces dinásticos y recepciones reales de la más alta nobleza europea.

Con el avance de la Reconquista hacia el mediodía, caballeros e hidalgos Buendía pasaron a la Comunidad de Madrid, a la Región de Murcia y al Reino de Jaén, Sevilla y Córdoba, fundando nuevos solares de sillería.

A lo largo de la Edad Moderna y durante la época virreinal, el linaje se proyectó hacia América Latina, consolidando ramas de probado arraigo en los virreinatos de Nueva España (México), Nueva Granada (Colombia), Perú y el Río de la Plata (Argentina).

Conforme al testimonio de Febrer, tras premiar el rey Jaime I la bravura del caballero alemán fundador, la estirpe Bondia (Buendía) se afincó en el Reino de Valencia, recibiendo heredades francas en el reparto del término general y la huerta foral.

A lo largo de la Edad Moderna, el linaje mantuvo una presencia preeminente y continua en el cap i casal de la ciudad de Valencia y en villas de la comarca de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules, Vila-real y Almassora) y el Camp de Morvedre, así como en tierras de Alzira y Gandía.

Ocuparon oficios concejiles de jurados (jurats), justicias civiles y criminales, y oficiales del brazo militar foral.

En el Principado de Cataluña, la estirpe floreció con casales señoriales de gran solera en la ciudad de Barcelona, en la veguería de Girona (en los términos de la Selva y el Empordà) y en demarcaciones de Lleida.

Ramas de este solar se integraron en el encumbrado estamento de Ciudadanos Honrados de Barcelona (Ciutadans Honrats), desempeñando de forma continuada cargos de consellers en el Consell de Cent y plazas en la administración patrimonial del Principado.

En los censos y fogatges generales de Cataluña (particularmente en los censos de 1497 y 1553), constan formalmente registrados hogares bajo las grafías Bondia, Buendía y d'Bondia en las veguerías de Lleida, Barcelona, Tortosa y Girona, figurando sus titulares como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo de sangre.

Miembros de la estirpe avecindados en tierras aragonesas mantuvieron fueros de infanzonía de sangre y casal conocido en las riberas del Ebro y comarcas limítrofes con Cataluña y Valencia, gozando de exención de pechas pecheras y firmas posesorias ante la Real Audiencia de Zaragoza.

Miembros de las ramas de este apellido justificaron reiteradamente su nobleza de sangre, legitimidad de cuna y limpieza de linaje para acceder al desempeño de cargos concejiles, regidurías y oficios preeminentes reservados estrictamente al estado noble.

Los Buendía de Castilla, Murcia y Andalucía acudieron ante las Salas de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid y de la Real Chancillería de Granada para pleitear y refrendar sus Reales Provisiones y Ejecutorias de Hidalguía de sangre.

Tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en las Cortes de Castilla, en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia, en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña y en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón.

Justificaron su hidalguía e infanzonía notoria ante la Real Audiencia de Valencia, la Real Audiencia de Cataluña y la Real Audiencia de Zaragoza.

Probaron pureza genealógica ante el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en los distritos de Cuenca, Toledo, Murcia, Sevilla, Valencia, Barcelona y Zaragoza para el ejercicio de empleos de familiares y comisarios.

Vistieron hábitos de órdenes de caballería de la Monarquía (Santiago, Calatrava, Alcántara, Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III).


Armas

Escudo de armas

Los de Valencia traen: En campo de azur, un sol de oro.

Estas mismas armas traen los Bondía o Buendía, originarios de Alemania y su rama de España, según Juan José Vilar y Psayla.

Escudo de armas

Los de La Rioja tienen, según Francisco Lozano: En campo de gules, cuatro flores de lis de plata, y en medio de ellas, o sea en abismo, una caldera de oro. Bordura de oro.

Escudo de armas

Los Bondía, según Vicente de Cadenas usan: En campo de oro, tres fajas ondeadas de azur.