Bueso, Buesso
El apellido Bueso es un apellido de origen español que pertenece principalmente a la categoría de los apellidos toponímicos, con raíces medievales muy antiguas e ilustres en el norte de la península ibérica.
Deriva directamente del lugar de Bueso, una pequeña localidad rural situada en el municipio de Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja, en la provincia de Burgos (Castilla y León). Las familias originarias de este pueblo que migraron a otras regiones adoptaron el nombre del lugar para mantener su identidad.
Algunos genealogistas sugieren que podría derivar de una evolución o apócope del antiguo nombre propio de origen germánico Boso o Bueso, común en la Alta Edad Media.
Las casas solariegas más antiguas y de mayor hidalguía documentadas se asentaron en Burgos y Cantabria. Desde estas tierras norteñas, los caballeros de este linaje participaron activamente en las campañas de la Reconquista, expandiendo el apellido hacia el sur.
Una rama muy importante de los Bueso se estableció en el antiguo Reino de Valencia y en Murcia a partir del siglo XIV, donde sus miembros fueron reconocidos como hidalgos, regidores y jurados de las ciudades, ganando ejecutorias de nobleza.
El apellido pasó tempranamente al continente americano durante la época colonial. Curiosamente, logró un arraigo y una relevancia social y política excepcionales en Honduras, donde la familia Bueso ha formado parte históricamente de la élite terrateniente y gubernamental (destacando figuras como el expresidente interino José Santiago Bueso en el siglo XIX). También tiene presencia en México, Colombia y Cuba.
Es un apellido relativamente poco común y con una distribución muy específica. Hoy en día, las mayores concentraciones se encuentran en la Comunidad Valenciana (especialmente en la provincia de Valencia), Castilla-La Mancha y Madrid.
Fuera de España, su epicentro indiscutible en cuanto a densidad e influencia histórica es Honduras, seguido de comunidades en los Estados Unidos y otros países de Centroamérica.
Armas
Los de Grajal de Campos, según Juan José Vilar y Psayla, traen: En campo de sinople, cinco cruces de oro, como las de Calatrava, puestas en sotuer.
Otros traen: En campo de oro, una cadena de hierro y un caballero que la corta con un hacha.
Otros, según Agustín de Loaysa, usan: Escudo partido: 1º, en campo de gules, un águila de oro, y 2º, en campo de azur, un carnero de plata.


