Carasa, Carasas, Carassa, Caraza

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Procede del lugar de Carasa (cuyo nombre tomó), ayuntamiento de la Junta de Voto, partido judicial de Laredo (Santander).

Lope García de Salazar dice en sus "Bienandanzas e fortunas" que el progenitor del linaje fue Rui Martínez de Solórzano (hijo de otro Rui, fundador de la casa y apellido de Solórzano), que tuvo dos hijos llamados Diego Ruiz y Juan Sánchez, los cuales se establecieron en el lugar de Carasa, tomando el nombre de éste por apellido. Diego Ruiz procreó, a su vez, otros dos hijos; pero como el mayor de ellos sólo dejó a su muerte una hija, el segundo, que se llamó Rui Martínez de Carasa, pasó a ser el pariente mayor del linaje, dejando descendencia que continuó el apellido.

La casa solariega de los Carasa en dicho lugar "era un edificio antiguo de piedra, con una cerca, también de piedra, alrededor", según se consigna en el expediente de pruebas de nobleza de un Caballero de Alcántara, que luego nombraremos, descendiente de ese solar.

A más de dicha casa tenían los de este linaje capilla propia con enterramiento, al lado de la Epístola, en la iglesia del pueblo de Carasa.

Ramas del citado solar pasaron a Castro Urdiales, a Ramales, al valle de Ruesga, a los lugares de Padiérniga y Rada, de la Junta de Voto; al lugar de San Román, del Ayuntamiento de Santander; al de Cicero, de la Junta de Cesto y de la Merindad de Trasmiera, y a las villas de Colindres y Laredo. Otras ramas se extendieron por Burgos, La Rioja, Navarra y Valladolid. Pasaron a Argentina, Brasil, Costa Rica, Estados Unidos, México y Perú.

Probaron su nobleza ante la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid, en los años que se indican: Diego de Carasa y del Río, vecino del lugar de Padiérniga, de la Junta de Voto y Merindad de Trasmiera (Cantabria), en 1619; Manuel de Carasa Vernales, vecino de Laredo (Cantabria), en 1816; Gonzalo de Carasa, vecino de San Román (Cantabria), en 1543; Antonio, Juan y Luis Carasa, vecinos de Villegas (Burgos) y Villamorón (Burgos), en 1571; Pedro Carasa, vecino de Quintanarrio (Burgos), en 1762; Andrés Carasa, vecino de Nestares (La Rioja), en 1803; Juan Carasa de Medrano, vecino de Nestares, en 1546; Francisco de Carasa, vecino de Murillo de Río Leza (La Rioja), en 1602; Juan de Carasa, vecino de San Leonardo (Soria), en 1533; Juan de Carasa, vecino de Sigüenza (Guadalajara), en 1530; Pedro de Carasa, vecino de Urueña (Valladolid), en 1585, y Juan de Carasa, vecino de Cedillo (Toledo), en 1621; Pedro de Carasa y Gallo, vecino de Quintanarrio, en 1764; Manuel Antonio Zacarías de Carasa y Bernales, vecino de Laredo (Cantabria), en 1816.

Probaron su nobleza ante la Real Chancillería de Granada: Juan Antonio Carasa, vecino de Baeza (Jaén), en 1767, y Rodrigo Carasa, natural de Montalbán y originario de Carasa, en 1503.

Fueron religiosos de la Orden de San Juan de Jerusalén: Francisco de Carasa y Pando, natural de Campijo, del Ayuntamiento de Arceniega (Álava), Capellán de obediencia a título del priorato de San Martín de Suarna, de la Encomienda de Puertomarín, ingresó en 1630; Francisco de Carasa, natural de Castro Heredia, Capellán, ingresó en 1588.

Fulgencio de Carasa, General, obtuvo el título carlista de Conde de Villaverde de Trucíos concedido por don Carlos VII.

María de Carasa Rojas, natural de Noves (Toledo), y su marido Andrés de Vargas y Hernández de Vargas, natural de Noves, probó su limpieza de sangre para ejercer cargos del Santo Oficio de la Inquisición de Toledo en 1585.

Pablo y Pedro de Carasa, naturales de Noves, del Convento de San Marcos de León, probaron su limpieza de sangre para ingresar como religioso en la Orden de Santiago, en 1575. Lorenzo de Carasa y Valle, natural del valle de Ruesga y Caballero de la Orden de Santiago, en la que ingresó en 1695.

Martín de Carasa y Mioño, nacido en Castro Urdiales en 1609, y Caballero de la Orden de Alcántara, en la que ingresó en 1634.

José María de Carasa y Figueroa, Teniente de Navío de la Real Armada, y Caballero de la Orden de Carlos III, en la que ingresó en 1794.


Armas

Escudo de armas

Las primitivas de este linaje eran: En campo de oro, una faja de gules.

Escudo de armas

Otros traen: En campo de gules, cinco torres, de oro, puestas en sotuer.

Pero estas armas las sustituyeron por las que a continuación describimos: En campo de azur, una torre de plata, aclarada. de gules, puesta sobre una peña de su color y ésta en aguas de azur y plata. A cada lado de la torre, empinado a sus muros, un lebrel de plata, y en los cantones diestro y siniestro del jefe una hoz de plata, con el mango de oro.

Algunas ramas de Carasa organizan las anteriores armas en escudo partido: 1º, de azur, con la torre de plata y dos lebreles del mismo metal, con collares de oro, empinados a sus muros, y 2º, de sinople, con cinco hoces de plata, con el mango de oro, puestos en sotuer. Bordura de gules, con ocho sotueres de oro.

Los de Carasa, según Ave de Gracia, traen. Escudo cuartelado: 1º, y 4º, en campo de sinople, tres eslabones de plata, puestos al través, y 2º, y 3º, en campo de azur, tres flores de oro.

En el expediente de pruebas de nobleza del Caballero de Alcántara Martín de Carasa y Mioño, natural de Castro Urdiales, se dice que el escudo de armas esculpido en la capilla que poseía en la iglesia del lugar de Carasa la casa de este linaje, contenía estas piezas: "Tres flores de lis, tres hoces, tres estrellas, un castillo sobre una roca y una escala arrimada".

Estas armas las organiza algún autor en escudo cuartelado en esta forma: 1º, y 4º, de oro, con tres flores de lis de gules, puestas en triángulo, y surmontadas de tres hoces de azur con los magnos de sable, y 2º, y 3º, de gules, con una torre de oro, con la puerta de azur, puesta sobre una roca de plata, y una escala del mismo metal apoyada en su muro diestro. En el jefe tres estrellas de oro, puestas en situación de faja.

Divisa: "Cara vale mi cal a Castro Urdiales", puesta en letras de plata sobre un volante de gules.

En el mismo expediente de Martín de Carasa y Mioño consta que las armas de Carasa en Castro Urdiales estaba en la casa del Almirante Gaspar Casara Espalza encima de la puerta principal y eran: Escudo cuartelado: 1º, tres flores de lis; 2º, tres estrellas; 3º, tres hoces, y 4º, un castillo sobre una roca con dos lobos atados a los lados y una escala arrimada al castillo, orlado todo con diez aspas.

En el expediente del Caballero de la Orden de Santiago Lorenzo de Carasa y Valle, natural del valle de Ruesga, año 1695, constan las siguientes armas: Un león.

En el barrio de la Regata, de Carasa, constan: Escudo medio partido y cortado: 1º, tres flores de lis; 2º, tres estrellas, y 3º, tres hoces.

Otros, según Juan Francisco de Hita, traen: Escudo cuartelado: 1º y 4º, en campo de sinople, tres eslabones de oro, y 2º y 3º, en campo de azur, tres flores de lis de oro. Diego Hurtado de Mendoza señala que los eslabones están puestos al revés.

Otros, según Juan Francisco de Hita, usan: En campo de sinople, una cruz llana.

En la calle de la Rúa, de Castro Urdiales (Cantabria), constan: Escudo cuartelado: 1º, tres flores de lis mal colocadas; 2º, tres estrellas bien colocadas; 3º, tres hoces puestas en palo, y 4º, un castillo con dos lebreles.

En la iglesia de San Martín de Campijo (Cantabria) constan: Escudo cuartelado: 1º, tres flores de lis; 2º, una sola estrella que ocupa todo el campo, de ocho rayos, que puede ser un carbunculo; 3º, tres hoces puestas en palo, y 4º, un castillo con un perro a la puerta.

Los radicados en Ramales (Cantabria), según Vicente de Cadenas, usan: Escudo partido: 1º, en campo de gules, un león, de oro, linguado y uñado, de gules, y 2º, en campo de plata, tres barras, de azur, resaltadas de una flor de lis, de oro.

En el lugar de Valle, del valle de Ruesga (Cantabria), constan: Un león pasante entre llamas, y bordura cargada de ocho sotueres. Al pie del escudo una inscripción que dice: "Carassa".

Los radicados en Madrid, según Vicente de Cadenas, traen: En campo de sinople, tres medios vuelos, de oro, puestos dos y uno. Jefe de gules, con dos espadas, de plata, puestas en faja.

Otros: En campo de sinople, seis eslabones, puestos de tres en tres en dos fajas.

En el interior de la parroquia de Carasa, en la capilla llamada del Cardenal, constan: Escudo cuartelado: 1º, tres flores de lis; 2º, tres estrellas; 3º, un castillo adiestrado de algo más que no se distingue, y 4º, cinco hoces puestas en sotuer.