Carramolino
El apellido Carramolino es un linaje noble de origen toponímico de extraordinaria singularidad y antigüedad, estrechamente vinculado a la geografía histórica del centro de España, de manera específica a la provincia de Ávila (Castilla y León).
El linaje tiene sus raíces más profundas en la comarca de Ávila, donde históricamente existieron dehesas, términos rurales y caseríos vinculados a esta denominación (como el despoblado de Carramolino). Las familias que salieron de estos enclaves adoptaron el topónimo como apellido hereditario.
Desde su solar primitivo abulense, las ramas del linaje se extendieron hacia la vecina provincia de Segovia y, de manera muy destacada, hacia Madrid, donde miembros de esta familia alcanzaron puestos de gran relevancia en la administración real, la política y la judicatura durante los siglos XVIII y XIX.
Para mantener sus privilegios de hidalgos (como la exención de impuestos comunes y el derecho a ejercer cargos reservados al estado noble), los miembros de este linaje litigaron de forma regular ante la Sala de los Hijosdalgos de la Real Chancillería de Valladolid, el alto tribunal que regulaba la nobleza en el norte del Tajo.
Históricamente destaca la figura de Juan Martín Carramolino (1805-1881), un insigne político, jurista e historiador abulense del siglo XIX, que fue ministro, senador y autor de una de las obras cumbres de la historiografía local: Historia de Ávila, su provincia y obispado.
Armas

Los radicados en Madrid, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de sinople, dos martillos, de oro, encabados de plata.

Otros: En campo de gules, dos rustros, de oro, puestos en palo.


