Carrasco
El apellido Carrasco es un linaje noble de origen toponímico de extraordinaria antigüedad y rancio abolengo en el ámbito hispánico. Sus raíces se hunden en los tiempos de la Reconquista en la Meseta Norte y las montañas del centro de la península ibérica, desde donde sus caballeros se expandieron con un relieve monumental hacia Extremadura, Murcia, Andalucía y el Nuevo Mundo.
El apellido procede directamente del sustantivo hispano-romance carrasco (o carrasca), cuya raíz prerromana y precelta está vinculada al entorno botánico de la península. Su significado literal describe a la encina pequeña o al quejigo, un árbol perennifolio de madera sumamente dura, resistente y característico del paisaje mediterráneo e ibérico.
Como apellido toponímico, adoptó el nombre de aquellas villas, términos, dehesas o heredades denominadas Carrasco (como el municipio de El Carrasco en Salamanca o diversas localidades homónimas en Ávila y Toledo). Sirvió originalmente para designar a los caballeros e hidalgos que eran señores de dichos solares o que procedían de parajes densamente poblados por estos árboles.
Las crónicas de armas y los nobiliarios clásicos (como las obras de los Reyes de Armas) coinciden en situar los solares infanzonados más antiguos en el Reino de Castilla, con focos de gran solera en las Montañas de Burgos y en las tierras de Salamanca y Ávila.
Una de las ramas más célebres, poderosas y de mayor relieve nobiliario pasó a Extremadura durante los siglos XIII y XIV. Miembros de la casa Carrasco se asentaron de forma preclara en las villas de Trujillo y Cáceres, donde formaron parte del patriciado urbano, ejerciendo como regidores perpetuos, alcaides de fortalezas y caballeros de cuantía. De este tronco extremeño surgieron destacados conquistadores que pasaron a América.
Al avanzar las fronteras, el linaje fundó nuevas e influyentes casonas en Andalucía (Sevilla, Huelva, Córdoba y Jaén), vinculándose secularmente a la propiedad de la tierra y al estamento hidalgo.
Centenas de individuos de este apellido acudieron ante las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada para pleitear y refrendar sus ejecutorias de nobleza de sangre. Estas probanzas eran indispensables para salvaguardar sus privilegios estamentales (como la exención fiscal frente a los pecheros) y para ingresar en las prestigiosas Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Carlos III.
Armas

Los Carrasco de la casa de Aguilar de Campóo (Palencia) y otros de Castilla, traen: En campo de plata, una carrasca de sinople y un jabalí de sable al pie de su tronco. Bordura cosida de oro.
Estas armas traen los de Teruel y los Marqueses de la Corona.

En Asturias, Galicia, Andalucía y La Mancha usaron: En campo de plata, una carrasca de sinople y un lobo de sable al pie de su tronco.

Otros en ambas Castillas tienen: En campo de plata, con la carrasca de sinople, y bordura cosida de oro con ocho estrellas de azur.
Algunos de Extremadura usan las mismas armas que los de Castilla.

Los de las montañas de Burgos, pasados y establecidos en Cartagena (Murcia), según Vicente de Cadenas, traen: En campo de plata, una carrasca, de sinople, con un jabalí, de sable, al pie de su tronco. Bordura de oro con cinco estrellas, de azur, dos en jefe, dos en los flancos y una en punta.

En la casona de los Carrasco-Saldaña, en la calle García de Paredes, de Trujillo (Cáceres), llevan: En campo de plata, una carrasca, de sinople.

Los radicados en Melilla, según Vicente de Cadenas, traen: En campo de plata, un carrasco, de sinople, arrancado.

Otros, según Juan José Vilar y Psayla, traen: En campo de oro, cinco panelas de sinople, puestas en sotuer.

Los de Asturias usan: En campo de azur, un carrasco de sinople y debajo unas ondas de plata y azur, (sic).

Los de la Merindad de Trasmiera (Cantabria), según Diego Hernández de Mendoza y Juan de Mendoza, usan: En campo de oro, una encina de sinople, sin ningún fruto, y dos lebreles de sable, puestos en salto, uno por cada lado del tronco. Bordura de gules con siete armiños de plata.

Los de la casa de Guareña traen: Escudo partido: 1º, de oro, con la carrasca de sinople y un lobo de sable empinado a sus ramas, y 2º, de oro también, con una torre con homenaje, de piedra.
Estas últimas armas constan en el expediente de pruebas de nobleza del Caballero de Alcántara, Alonso Carrasco Malfeito.

Los del Reino de León usan: En campo de oro, un carrasco de sinople y un cuerpo armado atravesado al pie.

Los radicados en Zalamea de la Serena (Badajoz) y Madrid, según Vicente de Cadenas, usan: En campo de azur, una banda, de oro, engolada en cabezas de dragante del mismo metal, linguadas de gules.

Otros, según Francisco Piferrer, traen: En campo de oro, un carrasco de sinople, y al pie del tronco, un hombre muerto desnudo. Bordura de gules, cargada de siete armiños de plata.

Otros: En campo de gules, dos leopardos, de oro, puestos en palo.

La casa de este linaje en Don Benito y Medellín (Badajoz) ostentaban: Escudo partido: 1º, un brazo con un árbol caído, y 2º, cinco flores de lis. (Se ignoran los esmaltes).

Otros: En campo de oro, un árbol de dos ramas, sobre suelo de sinople y de su color.

Los de Portugal ostentan: En campo de plata, una carrasca de sinople, y en el jefe un creciente de azur y una estrella del mismo color.


