Carvallo, Carballo
El apellido Carballo (y su frecuente variante gráfica o arcaísmo notarial Carvallo, así como sus formas compuestas Carballo de Lira, Carballo de la Rocha o Carvallo-Lugo) es un célebre linaje de matriz toponímica y fitonímica de origen prerromano, característico del noroeste de la Península Ibérica (Galicia, Asturias y el norte de Portugal).
Constituye uno de los apellidos gallego-asturianos de mayor antigüedad y difusión solariega, caracterizado por una marcada poligénesis en la franja atlántica y cantábrica.
En la geografía del noroeste peninsular abundan los topónimos mayores (como el municipio y concejo de Carballo en la provincia de A Coruña, o Carballo en el concejo asturiano de Cangas del Narcea) y cientos de aldeas o parroquias llamadas O Carballo, Carballido o Carballeda.
Significado literal: «Aquel que habita o procede del lugar donde abunda el roble» o «proveniente de la villa o casa solar de Carballo».
Uno de los solares nobles más antiguos radicó en la comarca de Bergantiños (A Coruña), así como en tierras de Friol y Lugo. Sus hidalgos formaron célebres pazos como el Pazo de Carballo o las casas solariegas de la Tierra de Lemos.
En el Principado destaca la casa del concejo de Cangas del Narcea (donde la variante Carvallo o Carvayo posee dilatada prosapia) y la comarca del Eo-Navia. Sobresalió en la historiografía asturiana la figura del padre Luis Alfonso de Carvallo (1571-1635), cronista oficial del Principado de Asturias y autor de las Antigüedades de Asturias.
En la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid constan decenas de pleitos de hidalguía incoados por caballeros de las familias Carballo y Carvallo procedentes de las cuatro provincias gallegas y del Principado de Asturias desde el siglo XVI.
En la Real Audiencia de Galicia y Archivo Histórico Nacional registran ejecutorias de nobleza, pleitos de fuero y expedientes de ingreso en las Órdenes Militares (Santiago, Calatrava y San Juan de Jerusalén) de hidalgos portadores del apellido.
Armas
Los del solar de Galicia tenían éstas: En campo de oro, un árbol de sinople arrancado, puesto al lado diestro, y un brazo armado, de sable, con una espada en la mano, moviente del flanco siniestro.
Estas mismas armas traen los apellidados Carballo de Cora, originarios de Galicia y radicados en Vivero, Lugo y El Ferrol, según Vicente de Cadenas.
También usan las mismas armas los de Portugal.
Algunos pintan la espada guarnecida de oro.
También usaron estas otras: En campo de oro, un árbol de sinople que llaman carballo (parecido al roble), y pendientes de las ramas dos cadenas de hierro, una a cada lado, y un lobo pardo al pie del tronco, atado a éste con otra cadena de sable.
Otros aumentaron una cadena de azur, en situación de banda, más cinco panelas de gules.
Los Carballo o Carvalho o Carvalhal, en Portugal, traen: Escudo partido: 1º, en campo de gules, un árbol (carballo) al natural, arrancado y perfilado de oro, y 2º, en campo de gules, una torre redonda, de plata, aclarada de sable y azotada por olas de mar de azur y plata.
Otros Carballo portugueses, descendientes de Gil Fernández Carvalho, tienen: En campo de azur, una estrella de oro puesta en abismo y encerrada entre cuatro crecientes de plata apuntados.
Según Juan Baños de Velasco, hay Carballo en Asturias que ostentan este otro: Escudo cuartelado en cruz: 1º y 4º, en campo de plata, tres fajas de gules, y 2º y 3º, en campo de plata, un lobo andante de sable.
Juan Alfonso de Guerra señala que son bandas en vez de fajas.
Los de Asturias, según José Pellicer y Tobar, traen: En campo de oro, un árbol carballo copudo muy frondoso y dos calderones de sable colgados de tres ramas y por cada lado y al pie del tronco un lobo andante, atravesado, linguado de gules y descubierto.
Los de Cangas de Narcea (Asturias), según Vicente de Cadenas, traen: En campo de plata, un roble o "carballo", de sinople, con una doncella a su costado siniestro intentando torcer una rama del árbol. Lema: "La virtud me hará torcer, que, por fuerza, no tengas temor que fuerza".
En la casa de los Sierra, en Jarceley (Asturias), constan: En campo de plata, un roble de sinople y a su costado izquierdo una doncella que intenta quebrar una rama. A la diestra, un castillo de su color y ante su puerta un hombre.
Los del solar de Asturias, según Tirso de Avilés: "pintan un coco al pie de un roble y una doncella, asidas las manos a una caña del árbol, queriendo torcerla, y el lema siguiente: «El coco te voló el pie»".
Los originarios de Galicia, radicados en Santiago de Chile y La Serena (Chile), según Vicente de Cadenas, traen: Escudo medio partido y cortado: 1º, en campo de azur, tres bezantes de plata, puestos en dos fajas; 2º, en campo de oro, terrasado de sinople, un árbol del mismo color, adiestrado de cuatro y siniestrado de cinco lanzas de sable, y 3º, en campo de gules, un león de oro con la testa contornada embrazando un escudo oval de plata con tres fajas ondeadas de gules.
Los de Vizcaya, según Juan Carlos de Guerra, traen: En campo de oro, un árbol de sinople arrancado, y moviente del flanco izquierdo, un brazo armado, empuñando una espada alta de plata guarnecida de oro.
Otros: En campo de oro, una encina, de sinople, con un lobo, de sable, pasante a su tronco.
Los apellidados Carballo del Pozo, según Juan Félix de Rújula y Vaca, Cronista y Rey de Armas del Rey Don Alfonso XIII, traen: En campo de oro, un árbol llamado carbajo o carballo, parecido al roble, de sinople, un lobo de sable atado a su tronco y dos calderas del mismo color colgadas de las ramas, una a cada lado.
José Pellicer y Tobar señala que el lobo es pardo.
También usan estas otras: De plata, con un carballo o roble de sinople, frutado de oro y acompañado en la parte diestra de una mujer en actitud de tirar de las ramas del árbol, y en la parte siniestra, de un león de su color, rampante, que sostiene en sus manos un escudete, que cuelga de una de las ramas. Este escudete es de gules, cargado de una alcándara (percha o varal donde se colgaban los halcones y otras especies de volatería) de plata, de la que cuelgan dos guantes de cazador de oro. A la diestra de la alcándara, un halcón de su color. El escudete se halla rodeado de esta leyenda: "La virtud me hace torcer; que, por fuerza, no tengáis temor que tuerza".


