Castellanos
El apellido Castellanos (variante patronímica en plural del cognomen etnonímico Castellano, con formas históricas De los Castellanos y variantes arcaicas castellanas) constituye un linaje hispánico de matriz etnonímica y patronímica linajuda, caracterizado por la agregación de la -s morfológica linajuda propia de la nobleza castellana para indicar la filiación respecto a un solar o progenitor apodado el Castellano.
Cuenta con solares armeros e hijosdalgo de acreditada antigüedad originados durante la Baja Edad Media en la Corona de Castilla (con focos primogénitos en Castilla la Vieja, León y la Alcarria), desde donde se expandió hacia la Extremadura castellana, La Mancha y Andalucía. Sus miembros litigaron un extenso número de ejecutorias e informaciones de filiación noble ante la Real Chancillería de Valladolid y la Real Chancillería de Granada.
Nace de forma independiente en varios solares de hijosdalgo que participaron activa y continuadamente en las campañas de repoblación del valle del Duero, la Transierra castellana y la cuenca del Tajo.
Los tratadistas clásicos (como Francisco Zazo y Rosillo, el marqués de Ciadoncha y los hermanos García Carraffa) sitúan las casas solares matrices más antiguas en la comarca de Tierra de Campos (Palencia y Valladolid) y en las Merindades de Burgos.
Desde el siglo XV constan importantes ramas armeras afincadas en Guadalajara, Pastrana y Huete, con miembros integrados en los concejos por el estamento de caballeros e hijosdalgo.
Gran parte de las ramas que pasaron a la reconquista del sur peninsular fijaron casa en Llerena, Trujillo, Córdoba, Sevilla y Granada, ostentando alcaldías de fortalezas y regidurías perpetuas.
En la Real Chancillería de Valladolid en la Sala de Hijosdalgo constan numerosos pleitos e informaciones de probanza de hidalguía de sangre tramitados a favor de los Castellanos procedentes de Burgos, Palencia, Segovia, Valladolid, Guadalajara y la villa de Madrid.
En la Real Chancillería de Granada se conserva un notable volumen de ejecutorias de nobleza de las ramas afincadas en La Mancha (Ciudad Real y Albacete), Extremadura (Badajoz y Cáceres) y las distintas provincias andaluzas.
En el Archivo Histórico Nacional Se encuentran abundantes expedientes de pruebas de nobleza y limpieza de sangre para el ingreso como caballeros en las Órdenes de Santiago, Calatrava, Alcántara y San Juan de Jerusalén, así como en la Real Maestranza de Caballería.
Armas
Los de Aragón, Castilla, Andalucía y la Mancha usan: En campo de sinople, un castillo de oro.
Los de León, según Jorge de Montemayor, usan: En campo de gules, un castillo de oro, aclarado de azur.
Otros, en León y Castilla, usan: En campo de gules, un castillo de oro, aclarado de azur, y bordura de plata, con ocho leones rampantes de gules. En el timbre una cinta que pasa por detrás del capacete, en la cual se lee esta divisa: "Ave Maria Gratia Plena Dominus Tecum".
Otros, en Castilla, según Juan Francisco de Hita, traen: En campo de plata, dos leones rampantes de gules.
Los de Castilla la Vieja, según Diego de Soto y Aguilar, traen: Escudo partido: 1º, en campo de plata, un león rampante de gules, sosteniendo con su mano diestra un castillo también de gules, y 2º, en campo de oro, un águila de su color.
Los radicados en Calahorra (La Rioja), según Vicente de Cadenas, traen: En campo de azur, un ángel, de plata. Bordura de oro.
Los de Zaragoza traen el castillo orpasado de azur.
Otros de Zaragoza usan: En campo de plata, ocho leoncillos de gules.
Otros de Zaragoza traen: En campo de plata, un águila exployada de sable.
Francisco Zazo y Rosillo y Gonzalo Argote de Molina señalan que los leones son de púrpura.
Otros, según Gonzalo Argote de Molina, usan: En campo de sinople, un castillo de oro y ocho leones de oro en torno de él.
Otros, según Miguel de Salazar, pusieron el campo de gules, y sobre el castillo de oro, un águila de este mismo metal.
Otros: En campo de sinople, un castillo de oro aclarado de azur. Bordura de oro.
Otros: En campo de azur, sobre ondas de azur y plata, un navío de oro.
Otros: En campo de oro, un águila de sable.


