Costa, Acosta, Costilla
El linaje Acosta (con sus variantes históricas, dialectales y notariales Costa, Costilla, de Acosta, de la Costa, d'En Costa o la fórmula latinizada de Costa) constituye una de las más ilustres, extendidas y debatidas estirpes de probada condición de hijosdalgo de sangre, infanzonía inmemorial, servicios de caballería militar y señorío alodial en la península ibérica, cuyo tronco primitivo —considerado por autorizados tratadistas como una misma y sola familia en sus formas Acosta, Costa y Costilla— presenta una remota antigüedad anterior a las genealogías tardías que pretendían reducir su origen al reino portugués bajo el reinado de don Manuel I (1495-1521), documentándose solares primitivos en diversos reinos hispánicos y de forma muy señalada en el Reino de Aragón, desde donde irradió hacia el Principado de Cataluña, el Reino de Valencia y las islas Canarias a lo largo de la época bajomedieval y moderna.
El origen de este linaje se articula a partir de antiguos solares hispánicos de época medieval, con un foco troncal y solariego de extraordinaria solera en el Reino de Aragón, donde sus caballeros mantuvieron casales francos de toda pecha y gozaron de infanzonía notoria de sangre, desde donde extendieron ramas solariegas hacia las principales veguerías del Principado de Cataluña (Girona, Tarragona, Lleida y Barcelona) y las ricas tierras del Reino de Valencia (Valencia capital, la Plana de Castellón y el Camp de Morvedre), enlazando con ramas castellanas de rancia hidalguía y proyectándose con posterioridad hacia el archipiélago de las islas Canarias (Tenerife, Gran Canaria y La Palma) como partícipes destacados en su colonización y gobierno señorial.
Filológicamente procede de la voz romance costa / acosta (del latín costa, «costado, ladera, ribera escarpada, colina o elevación de terreno»), que dio lugar tanto a fitotopónimos y orónimos descriptivos de solares situados en laderas, costas o riberas, como a interpretaciones simbólicas parlantes asociadas a la pieza anatómica de la costilla («hueso del costado»), adoptada como emblema de resistencia, firmeza y fidelidad inquebrantable; concordando los más rigurosos nobiliarios y armoriales en que Acosta, Costa y Costilla constituyen modalidades morfológicas de un idéntico tronco linajudo, alternando en los protocolos notariales según la lengua territorial (la forma catalana y aragonesa Costa, la castellana Acosta y el diminutivo heráldico-parlante castellano Costilla).
Históricamente se distribuyó por el Reino de Aragón (Zaragoza, Huesca y Teruel), el Principado de Cataluña (Girona, Barcelona, Tarragona y Lleida), el Reino de Valencia (Castellón de la Plana, Nules, Vila-real, Sagunto y Valencia capital), la Corona de Castilla (Castilla la Vieja, Madrid y Andalucía), las islas Canarias (Tenerife, Gran Canaria y La Palma) y el reino de Portugal; en la actualidad es un apellido de extraordinaria e ingente difusión demográfica tanto en España (con altísima presencia de las formas Costa y Acosta en Cataluña, la Comunidad Valenciana, Baleares, Andalucía, Madrid y Canarias) como en la totalidad de las repúblicas de Hispanoamérica.
Durante la época bajomedieval y moderna, los caballeros de este linaje desempeñaron un papel rector en la milicia, las instituciones forales y la administración: en Aragón formaron parte activa del brazo de caballeros en las Cortes acudiendo a las llamadas de armas en las guerras contra Castilla y en las expediciones de la Corona hacia el Mediterráneo; en Cataluña mantuvieron posesiones alodiales, acudieron a las llamadas de somatén y hueste real, ingresaron en la matrícula de Ciudadanos Honrados de Barcelona y ejercieron como consellers del Consell de Cent, letrados de la Real Audiencia y administradores patrimoniales de la Generalitat; en Valencia ocuparon oficios de jurados (jurats), receptores del Real Patrimonio y escribanos de cámara; y en Canarias levantaron ricas haciendas azucareras y vinícolas, desempeñaron regidurías perpetuas y emparentaron con las primeras casas de la nobleza insular.
El linaje cuenta con copioso testimonio documental en los cartularios monásticos, libros de feudos y registros de la Real Cancillería de la Corona de Aragón desde los siglos XII y XIII; en los censos y fogatges de Cataluña de 1497 y 1553, donde constan registrados hogares bajo las grafías Costa y Acosta en Girona, Lleida, Tarragona y Barcelona como propietarios alodiales y personas de condición generosa e hijosdalgo; en las actas de las Cortes de Aragón, Cataluña y Valencia; en los fondos de las Reales Audiencias de Aragón, Cataluña y Valencia; en la Sala de los Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid y de Granada; en los registros de pruebas para familiares y comisarios del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en Zaragoza, Barcelona, Valencia y Canarias; y en los expedientes de las órdenes de caballería custodiados en el Archivo Histórico Nacional.
Entre sus personajes destacaron infanzones y caballeros aragoneses que acudieron a las llamadas de armas y cortes del reino en los siglos XIII y XIV; magistrados, juristas y consellers del Consell de Cent pertenecientes a la nobleza civil de Ciudadanos Honrados de Barcelona a lo largo de los siglos XV y XVI; jurados y procuradores del estamento foral en la ciudad de Valencia y villas de la Plana; regidores perpetuos y capitanes de milicias en los cabildos insulares de Tenerife y Gran Canaria; y eclesiásticos de preeminencia, canónigos catedralicios y oficiales reales que sirvieron a la monarquía hispánica en Europa y Ultramar durante la época bajomedieval y moderna.
En su estatus nobiliario, la estirpe gozó de inmemorial infanzonía de sangre y nobleza de privilegio: sus miembros tuvieron llamamiento, voz y voto inmemorial en el brazo de caballeros e infanzones en las Cortes de Aragón, en el brazo militar en las Cortes del Principado de Cataluña y en el estamento militar en las Cortes del Reino de Valencia; justificaron su hidalguía de sangre y obtuvieron ejecutorias ante la Real Audiencia de Aragón, la Real Audiencia de Cataluña, la Real Audiencia de Valencia y las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada; vistieron hábitos de las órdenes militares y de caballería de Santiago, Calatrava, Alcántara, Montesa, San Juan de Jerusalén y Carlos III; y probaron legitimidad de cuna y limpieza de linaje ante el Santo Oficio de la Inquisición.
Sus casas solares radicaron principalmente en casales infanzones del Reino de Aragón francos de pecha en comunidades de villa y tierra; en casales solariegos alodiales de las veguerías catalanas de Girona, Tarragona, Lleida y en la casa de Ciudadanos Honrados de Barcelona; en el Reino de Valencia, con casal solariego en la capital foral y en villas de la Plana de Castellón (Castellón de la Plana, Nules, Vila-real) y el Camp de Morvedre; en solares castellanos del valle del Duero y Andalucía; y en las ilustres casas solariegas y haciendas fundadas en las islas Canarias, con asiento principal en Tenerife, Gran Canaria y La Palma.
Su difusión territorial y marítima se articuló originariamente desde el núcleo solariego aragonés hacia los valles y costas catalanas y valencianas, integrándose de pleno en las redes mercantiles y de gobierno de la Corona de Aragón en el Mediterráneo, expandiéndose simultáneamente por Castilla y Portugal y protagonizando a partir de finales del siglo XV un vigoroso salto hacia las islas Canarias, que constituyeron el puente estratégico para su posterior e ingente irradiación hacia todos los virreinatos y gobernaciones del continente americano (Nueva España, Perú, Nueva Granada y Río de la Plata), donde formó familias de hondo abolengo político, militar y cultural.
Armas
Escudo cuartelado: 1º y 4º, en campo de gules, tres bandas de plata, y 2º y 3º, en campo de oro. un grifo pardo rampante.
Estas armas usaba Félix Costa y Garcés, primer Marqués de Bellestar.
Los de Tortosa, según Francisco Xavier de Garma y Durán, traen: En campo de azur, un monte al natural, sumado de una cruz de oro, llena de plata, acompañada de dos estrellas de oro y superada de una corona imperial.
Los de València traen las armas que Don Jaime el Conquistador concedió el esforzado guerrero Ramón Costa. Son las siguientes: En campo de plata, un monte muy fragoso y un león en ademán de subir a lo alto; más se enmaraña en la espesura, y un enjambre y multitud de cuervos, importunándole con sus guarnizos y picaduras, le estorban el paso.
Estas armas hacen alusión a que Ramón Costa, con sus soldados, se apoderó de un punto llamado Ollería, atravesando un desfiladero que los moros (los cuervos) habían cerrado con grandes peñas.
Otros de Cataluña: Un grifo rampante.
Otros de Cataluña: Un lebrel subiendo por una cuesta.
Los de Baleares usan: En campo de gules, seis huesos de costilla, de plata, colocados dos, dos y dos.
Los de Aragón, según el Conde de Doña Marina, traen: En campo de oro, una banda de azur entre dos flores de lis de azur.
Los de Aragón, Cataluña y Canarias traen: En campo de oro, una banda de azur, acompañada de tres flores de lis, también de azur, dos en jefe y una en punta.
Otros: En campo de azur, una perla, de plata.
Los de la Merindad de Trasmiera (Cantabria) usan: Escudo cuartelado: 1º, de oro y un mantel sumado de un cañaveral; 2º, de gules y un pato nadando; 3º, de gules y un monte sumado de un castillo de plata, aclarado de azur, y en la puerta una granada entreabierta, y 4º, de azur y cinco estrellas de plata, puestas en sotuer.


