Cuero
El apellido Cuero es un linaje noble de origen predominantemente antroponímico y profesional, de gran antigüedad en la Corona de Castilla y con una presencia histórica muy destacada en el norte de la península ibérica, desde donde se expandió hacia Andalucía y el continente americano.
Se aplicó originalmente como un sobrenombre o nombre de oficio para designar a los maestros curtidores, cordobaneros o comerciantes que trabajaban y negociaban con el cuero, una industria de vital importancia económica y militar (para arneses, calzado y armaduras) en el medievo. En otros casos, se utilizó como un apodo descriptivo basado en la resistencia física o en características particulares de un caballero.
Los solares hidalgos más antiguos y documentados de este apellido se radicaron en la Merindad de Trasmiera (actual Cantabria) y en tierras del norte de Burgos, zonas de confluencia de importantes linajes de la hidalguía norteña.
Los miembros de las casas de Cuero probaron su nobleza y limpieza de sangre ante la Real Chancillería de Valladolid para gozar de las exenciones fiscales inherentes al estamento de hijosdalgo.
Con el avance de la Reconquista, varias ramas de este linaje pasaron al sur peninsular, estableciéndose con fuerza en tierras andaluzas (especialmente en Córdoba y Sevilla), donde sus miembros ejercieron como regidores y oficiales de la administración.
El apellido pasó tempranamente al Nuevo Mundo durante los siglos XVI y XVII. Una de las ramas más ilustres se asentó en el ámbito del Virreinato de Nueva Granada y la Presidencia de Quito. A este linaje perteneció el célebre prócer, científico y obispo José de Cuero y Caicedo (1735-1815), quien fuera una figura clave en la primera junta de gobierno autónoma de Quito y un destacado colaborador de la Real Expedición Botánica.
Armas

Los de Selaya, según Jorge de Montemayor, usaron: En campo de azur, dos flores de lis de oro.

Los de Selaya, según Ave de Gracia, traen: En campo de azur, tres flores de lis de oro, perfiladas de sable.

Los de Selaya, según Pereda, traen: En campo de oro, tres lobos de sable.

Los de Asturias ostentaron: En campo de oro, un árbol de sinople.

Otros: En campo de azur, una torre, de oro. Bordura escacada de oro y gules.


