Ercilla, Hercilla
El apellido Ercilla es un apellido hispánico de origen puramente vasco y de una enorme trascendencia histórica y literaria. Aunque en términos demográficos globales está catalogado como infrecuente o de baja densidad, goza de un prestigio cultural universal gracias a una de las plumas más célebres del Siglo de Oro español.
El solar original de este apellido radicó en el señorío de Vizcaya (País Vasco), concretamente en la villa de Bermeo, donde la torre y los mayorazgos de la familia Ercilla gozaban de gran relevancia política y económica desde la Baja Edad Media.
Los Ercilla pasaron tempranamente a Castilla al servicio directo de los Reyes Católicos y de la corte de los Austrias. El padre del célebre poeta, el doctor Fortún García de Ercilla, fue un eminente jurista y miembro del Consejo Real de Felipe II.
Don Alonso de Ercilla y Zúñiga (1533-1594) El miembro más universal de este linaje fue este célebre poeta, soldado y cortesano madrileño (de padres vizcaínos), autor de La Araucana. Este poema épico, una de las obras cumbre del Siglo de Oro, relata con gran maestría militar y literaria la guerra de Arauco en el Chile colonial, inmortalizando el apellido Ercilla en la historia de la literatura universal.
Los censos oficiales demuestran que es un apellido infrecuente. Sus principales focos contemporáneos se localizan en su región de origen (el País Vasco, especialmente en Vizcaya y Guipúzcoa) y, debido a las migraciones internas hacia los grandes núcleos urbanos, en la Comunidad de Madrid y Cataluña (principalmente Barcelona).
Fruto de la impronta hispánica y del propio recuerdo de La Araucana, el apellido se encuentra diseminado de forma muy respetable en el cono sur, especialmente en Chile (donde además da nombre a una comuna de la provincia de Malleco) y en menor medida en Argentina y México.
Armas

Las casas de Bermeo y Anzuola, traen: En campo de gules, una banda de oro, engolada en cabezas de dragones del mismo metal. Bordura de sinople, con ocho sotueres de oro

Otros usaron este mismo escudo, pero acompañando a la banda, en lo alto, de una estrella de oro, y en lo bajo, de un creciente de plata.

La casa de Ercilla de Vizcaya, entre Bilbao y Lequeitio, según Fray Juan de Victoria, traen: En campo de plata, tres bandas de azur.

Piferrer describe, como propio de los Ercilla, este otro escudo: En campo de gules, un peñasco a la orilla del mar, formado por ondas de azur y plata y sumado de una onza o pantera de oro, pasante.

La casa del Concejo de Olaverría, en Guipúzcoa, según Juan Carlos de Guerra, ostenta: En campo de azur, un árbol frondoso de su color, y empinados a su tronco dos caballos ensillados de color castaño, y al pie del árbol, que está terrasado de sinople, un jabalí de su color, muerto, con las patas hacia arriba.

Los de Anzuola, según Juan Carlos de Guerra, usan: En campo de oro, un roble de sinople y al pie un jabalí muerto, boca arriba, y a los lados, dos caballos ensillados y enfrentados, de ancas el uno para el otro.

La casa de la villa de Anzuola, también en Guipúzcoa, trajo: En campo de oro, un árbol de sinople y un oso de sable, muerto, al pie del tronco.

Los de Asturias, según Diego de Soto y Aguilar, usan: En campo de gules, una banda de oro, engolada en dragantes de sinople. Bordura de gules, con ocho aspas de oro.

Los originarios de Castilla y radicados en País Vasco y Aragón, según Vicente de Cadenas, traen: En campo de sinople, tres espadas, puestas en faja, de plata, encabadas de sable.

Otros: Escudo fajado de seis piezas, tres de plata y tres de gules. Jefe, de plata, con tres rosas de gules.


