Escavias, Escabias
El apellido Escavias es un linaje noble de origen toponímico y lingüístico castellano-andaluz. Goza de una gran antigüedad, una frecuencia demográfica extraordinariamente baja y un altísimo prestigio histórico, estrechamente vinculado al patriciado urbano y a las crónicas caballerescas del Reino de Jaén durante la Baja Edad Media.
El apellido procede del topónimo Escavias, una antigua dehesa, término menor o paraje fortificado medieval situado en la actual provincia de Jaén (en el entorno de Andújar o Baeza), hoy desaparecido o absorbido.
El apellido aparece sólidamente establecido tras la conquista cristiana de Jaén. Los Escavias se consolidaron como una de las familias del "patriciado urbano" más poderosas de Andújar, ocupando de forma casi hereditaria los cargos de veinticuatros (regidores o concejales reservados a la nobleza) y alcaides de los castillos de la zona.
Una de las ramas más célebres y poderosas del linaje se unió al linaje de los Carvajal, dando origen a la ilustre casa de los Escavias de Carvajal, grandes terratenientes de la provincia de Jaén.
Caballeros de este apellido e ingresaron en las órdenes militares y probaron su hidalguía y limpieza de sangre ante la Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Granada en repetidas ocasiones para hacer valer sus privilegios fiscales y militares frente al estado llano.
Pedro de Escavias (c. 1410-1490) célebre alcaide de Andújar, militar y cronista medieval. Estuvo estrechamente vinculado al condestable de Castilla, Don Miguel Lucas de Iranzo. Pedro de Escavias es históricamente famoso por ser el autor (o compilador) del Repertorio de Príncipes de España y de la Crónica de Don Álvaro de Luna, obras fundamentales para comprender la política y la mentalidad caballeresca del siglo XV castellano.
Armas

En campo de azur, un castillo de oro, añadiendo una bordura de oro, con ocho crecientes ranversados de azur.

Después, por concesión de Don Enrique III, añadieron otra segunda bordura de plata, con cuatro leones de gules rampantes.

Otros: En campo de gules, un castillo de oro, y dos borduras: la primera, de oro, con ocho crecientes de azur, ranversados, y la segunda, de plata, con cuatro leones de su color, rampantes.
El castillo de oro en campo de gules figura en las armas de los Carrillo.

Los radicados en Baena (Córdoba), según Vicente de Cadenas, traen: En campo de plata, siete lobos, de sable, puestos en dos bandas de a tres y uno en punta.

Otros: En campo de oro, cinco luneles, de azur, puestos en aspa.

Otros: En campo de plata, seis armiños, de sable, puestos en dos fajas.

Otros: En campo de gules, un castillo de oro.


