Escribano
El apellido Escribano es un influyente linaje de origen ocupacional, equivalente castellano de la forma levantina Escribá. Posee una dilatada trayectoria histórica y solar en las Coronas de Castilla y Aragón, con ramas hidalgas extendidas por toda la Península Ibérica y América.
Al tratarse de un apellido derivado de una profesión de alto rango, surgieron diversas casas solares independientes sin un único antepasado común. Sin embargo, las ramas más antiguas y documentadas de la baja nobleza se asentaron en: Castilla la Vieja y León con solares destacados en Cantabria (Trasmiera), Burgos, Segovia y Cuenca y en Andalucía con la Reconquista, linajes de este apellido se establecieron en Córdoba, Jaén y Sevilla, recibiendo heredamientos tras la repartición de tierras.
A lo largo de la Edad Moderna, miembros del apellido Escribano demostraron repetidamente su condición de hidalgos de sangre ante los máximos tribunales del Reino de Castilla: Real Cancillería de Valladolid y Real Cancillería de Granada: Existen decenas de expedientes de probanza de hidalguía tramitados con éxito por familias Escribano desde el siglo XV al XIX.
Diversos caballeros de este apellido ingresaron en la Orden de Santiago, la Orden de Calatrava, la Orden de Alcántara y la Orden de San Juan de Jerusalén, acreditando limpiezas de sangre y nobleza de sus cuatro costados.
Armas
Escudo jaquelado de oro y gules.
Otros: En campo de sinople, dos torres, de oro, donjonadas y saliendo de sus almenas, una bandera de oro en cada una de ellas.
Otros: "Un lobo rampante con la mano derecha sobre una encina y ocho flores de lis en campo de plata".


