Fati
El apellido Fati presenta una realidad histórica y cultural sumamente interesante. A diferencia de los apellidos de origen pirenaico o peninsular que hemos repasado, Fati es un apellido con un carácter predominantemente internacional y multicultural, con dos focos de origen completamente independientes y significados muy distintos según la región.
En la actualidad, la inmensa mayoría de las personas que llevan el apellido Fati a nivel global pertenecen a este tronco cultural, especialmente asentado en países de África Occidental (como Guinea-Bissau, Senegal, Gambia y Mali).
Existe un linaje completamente independiente en el sur de Europa, concretamente en Italia, aunque con una frecuencia históricamente menor. En la península itálica, el apellido tiene una raíz toponímica. Deriva de la palabra latina fatum (hado, destino), pero aplicada a la geografía local a través de parajes denominados Fati o Vati, que hacían referencia a colinas, bosques o tierras altas que antiguamente se consideraban lugares sagrados o asociados a leyendas locales. Se registra de forma muy minoritaria y dispersa en regiones del norte y centro de Italia (como Lombardía y Toscana).
Hoy en día, el apellido Fati goza de una gran visibilidad internacional por motivos demográficos y deportivos: Su presencia ha crecido notablemente en las últimas décadas debido a los flujos migratorios procedentes de Guinea-Bissau y Senegal, concentrándose de forma muy significativa en Cataluña (donde residen comunidades arraigadas de origen africano) y en la Comunidad de Madrid.
El apellido ha adquirido una enorme resonancia global gracias al futbolista Ansu Fati (nacido en Guinea-Bissau y nacionalizado español), lo que ha llevado a que un apellido históricamente muy localizado en el África subsahariana sea hoy reconocido en todo el mundo.
Armas

En campo de oro, un árbol de sinople, terrasado de lo mismo y frutado de oro, y un jabalí de sable, andante, al pie del tronco.


